Macarena Olona, candidata de Vox a la presidencia de la Junta de Andalucía
Macarena Olona, candidata de Vox a la presidencia de la Junta de Andalucía

En toda campaña electoral, las salsas (a veces bravas, a veces poco picantes, pero siempre, siempre cocinadas) son las encuestas. Son esa especie de mantra de “que viene el lobo”, que usan izquierdas y derechas para ahuyentar al votante que pueda tener pensado votar a un partido u otro, para que al final se quede en casa.

En las elecciones andaluzas, -porque ya saben aquello de las barbas y el vecino, los que se encargan de hacer sondeos,- van coincidiendo en un mismo mensaje: que gana el PP con Juan Manuel Moreno Bonilla, de manera amplia, pero que no podrá gobernar en solitario y tendrá que pactar con Vox. Bien en coalición o bien con apoyos externos, como en la pasada legislatura. Como Vox ya ha anunciado que sale a ganar, y que de no haber mayorías no van a renunciar a entrar en el gobierno, la izquierda, política y mediática, ya ha aprovechado ese discurso para recurrir al comodín del miedo. 

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Ya saben, que si viene la ultraderecha, que se vienen los radicales, que si el franquismo 3.0, que si han llegado a defender a Vladimir Putin… Hace 4 años, Pablo Iglesias, ¿lo recuerdan? Llegó incluso a activar una alerta anti-fascista después de su irrupción, -sorpresiva para algunos, no tanto para otros, entre los que me incluyo-, en el Parlamento andaluz. Ahora, las encuestas les dan un mínimo de 6 escaños de subida en el peor de los casos. En el mejor, un empate técnico con el PSOE. 

Hasta el CIS de hace dos semanas coincidía en unos datos en los que en la región que vieron gobernar a Chaves y a Griñán, la izquierda estaría en franca descomposición. Y no sabemos si el objetivo del organismo de José Félix Tezanos es arengar a las huestes del PSOE, de los restos podemitas y de los anticapitalistas para que no se queden en casa, o directamente presentarles un panorama tan desolador para meterles ese terror en el cuerpo que trae implícito el famoso “que viene la derecha, la ultraderecha y la ultra-ultra derecha”. 

El caso es que al final la gente tiene la mala costumbre de votar lo que le viene en gana y ya los sondeos y las pociones mágicas de los pitonisos que leen las entrañas de los gansos, no suelen surtir demasiado efecto. Es lo que tiene el repetir tantas veces: “que viene el lobo”. Que al final, nadie en el pueblo cree al pastorcillo mentiroso.

Francisco Carrera Alcalde

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