Carlos Calleja (i) y Nagib Bukele (d), candidatos a la presidencia de El Salvador.
Carlos Calleja (i) y Nagib Bukele (d), candidatos a la presidencia de El Salvador.

El próximo domingo 3 de febrero hay elecciones presidenciales en El Salvador y cuatro candidatos disputan la máxima magistratura del país.

Hugo Martínez, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) busca reter el poder que éste partido comunista, de origen guerrillero, detenta desde hace una década. Carlos Calleja, de la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), quiere recuperar el gobierno que la sigla de derechas perdió en 2009 y que había ejercido ininterrumpidamente desde 1989.

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Dos candidatos más buscan quebrar el bipartidismo domina la escena política nacional desde que el FMLN depuso las armas, en 1992, y se convirtió en un partido político. Uno de ellos es Josué Alvarado, de Vamos, un pequeño y novel partido de centro fundado hace menos de dos años. El otro es Nagib Bukele, el mediático candidato de la Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA), que, a pesar de su historial, se presenta como un outsider y que aparece en todas los sondeos como favorito en la contienda.

¿Como está la intención de voto?

Todos los sondeos electorales presentan a Bukele en primer lugar, aunque cayendo lenta y progresivamente en la intención de voto; y a Calleja creciendo poco a poco.

Entre los estudios más recientes, el Centro de Opinión Pública, divulgado el 17 de enero, apunta que 36% de los entrevistados votarían por el candidato de GANA, 27% por ARENA, 10% por el FMLN y 1% por Vamos. En tanto, 15% asegura que no votará en ninguno y 11% están indecisos.

Desde el 11 de enero ese es, más o menos, el panorama que ofrecen todas las pesquisas publicadas. Si ninguno consigue más del 50% de los votos emitidos habrá una segunda vuelta el domingo 10 de marzo con los dos que obtengan mejor resultado.

Solo una encuesta, la del Centro de Investigación Científica de la Asociación Consejo Nacional de Rectores, publicada también el 17 de enero, apunta para un triunfo de Bukele en primer turno, con 61%. Calleja le sigue con 19%.

En resumen, si los estudios demoscópicos están correctos, Alvarado no pinta, el oficialismo rojo del FMLN esta liquidado y la batalla por la silla presidencial está montada solo entre dos jóvenes políticos: Bukele y Calleja.

Pero, ¿quiénes son y qué piensan en materia de vida, familia y libertades fundamentales estos dos hombres?

Un empresario conservador, provida y profamilia

Carlos Calleja es un exitoso empresario de 42 años, católico de misa dominical, casado con Andrea Lima Guirola y padre de dos hijos pequeños. Con su padre, Francisco, comanda el Grupo Calleja, que opera la mayor red de supermercados del país, Super Selectos.

El éxito de esa iniciativa empresarial se basa, según explican padre e hijo, en tres claves: aliarse con los empleados, con los proveedores, y asegurar precios bajos para mantener la fidelidad de los clientes.

Calleja se graduó en 1999 en Artes Liberales en el prestigiado Middlebury College de Vermont, en Estados Unidos, y tiene una maestría en Administración de Empresas por la Stern School of Business, de la Universidad de Nueva York.

Carlos Calleja: «Soy una persona que fue criada bajo principios cristianos en una familia católica, y yo siento en lo más íntimo de mi corazón el deseo de defender la vida y la familia»

Fue, de 2013 y 2017, miembro de la junta directiva de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social, uno de los principales centros de pensamiento en el país.

Es abiertamente provida y profamilia. Lo ha reconocido expresamente y sin complejos en los foros donde se le ha cuestionado.

¿Flexibilizaría la actual legislación sobre el aborto, que lo reconoce como un crimen en todos los casos, y reconocería el “matrimonio” entre personas del mismo sexo? La respuesta ha sido no, siempre.

“No se debe ser gris, ni ambiguo. Soy provida y soy profamilia”, ha dicho.

En un debate presidencial organizado por la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), subrayó: “Soy una persona que fue criada bajo principios cristianos en una familia católica, y yo siento en lo más íntimo de mi corazón el deseo de defender la vida y la familia”.

El moderador le ataja: “¿Y qué garantías ofrece a la comunidad LGBT en El Salvador?”.

“Por esos mismos valores cristianos no podemos discriminar de ninguna manera, todos somos hijos de Dios, todos somos hermanos al final del día. Creo en igualdad de oportunidades y en los derechos humanos para todos, sin discriminación”.

O sea, “derechos gais”, no. Respeto a las garantias fundamentales, sí; para todos, sin excepción.

Su partido, ARENA, registra como principios: la familia, núcleo fundamental de la sociedad; la igualdad de los hombres ante Dios; el derecho a la vida; la libertad religiosa; y considera al Estado no un fin en sí mismo, sino un medio para servir a la vida en sociedad.

En dos décadas de gobierno la sigla carga con ejemplos notables de buen ejercicio público del poder, junto con casos de desaseo y corrupción. Calleja se presenta como un un renovador del partido y, a la vez, como un hombre fiel a los valores tradicionales. No es seguro que ello sea suficiente para imponerse al aparente deseo de los salvadoreños de un cambio de sistema.

Nagib se define como un “hombre de izquierda”, “progresista, pero no marxista”

Un socialista de iPhone

Nagib Bukele también es un exitoso empresario de 37 años, su ramo es la publicidad. Estudió Ciencias Jurídicas con los jesuitas, en la UCA, pero no concluyó su licenciatura. Es casado con Gabriela Rodríguez con quien espera su primer hijo. La buena noticia del embarazo fue divulgada el 22 de enero en las redes sociales, mostrando una ultrasonografía.

Bukele viene de una familia de cristianos libaneses, fue criado por una madre católica y un padre convertido al islamismo, fundador de la primera mezquita de El Salvador. Murió en 2015; el hombre aseguraba que todos sus hijos eran musulmanes. Sin embargo, Nagib asegura que no “practica” ninguna religión.

Fue alcalde de Nuevo Cuscatlán, en 2012, y luego, de la capital del país, San Salvador, en 2015. En ambos casos como candidato del FMLN, partido del que fue expulsado en octubre de 2017 por enfrentamientos de grupos internos.

Se define como un “hombre de izquierda”, “progresista, pero no marxista”. Siempre bien arreglado, con trajes bien cortados y casuales, con un iPhone siempre a la mano, es un hábil usuario tecnología y ‘surfista’ de las redes sociales.

Su discurso mezcla las ideas socialistas y liberales, defiende, por ejemplo, una mayor intervención estatal en la vida del ciudadano, en tanto advierte que el crecimiento económico no puede ser dirigido por el gobierno, sino que es obra, en primer lugar, de la iniciativa privada.

Después de su expulsión del FMLN fundó un partido propio: Nuevas Ideas, con el que no pudo competir en esta elección. Así, después de un fugaz paso por la izquierdista Cambio Democrático terminó, en una inesperada alianza, como candidato de GANA.

Este partido “derechista”, que surgió como un cisma en ARENA, tiene por principios declarados: la familia, base fundamental del pueblo; la libertad religiosa, el respeto a la vida, y la igualdad de oportunidades.

Sin embargo, sus parlamentarios han apoyado en la Asamblea Legislativa buena parte de las pautas de la izquierda.

La negativa de Bukele de apoyar el “matrimonio igualitario” durante la campaña electoral contrasta con sus actitudes como alcalde, cuando se reunía con el lobby LGBT asegurándoles apoyo

Bukele se ha convertido es todo un fenómeno mediático. Dice ser el candidato disruptivo, el del  cambio verdadero; aquél que enterrará el bipartidismo. Pero no todos están seguros de que sea lo que dice ser. No esta claro hasta donde ha roto lazos con algunos de los caciques del FMLN. Algunos lo ven como el “salvavidas” que la izquierda requería ahora ante el inminente hundimiento de los comunistas.

Siempre que es cuestionado sobre el aborto responde que es contrario a la práctica, pero defiende la “flexibilización” de la ley para permitirlo “solamente en caso de riesgo a vida de la madre”.

Cuando militaba en el FMLN no se opuso a las diversas tentativas del partido de despenalizar por causales el aborto en el país, pero ha sido muy cuidadoso con lo que dice para no ser imputado como abortista.

Dice también ser contrario al “matrimonio homosexual”. En un debate en la UCA advirtió: “no pretendemos cambiar la ley en cuanto al matrimonio […] el matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer, eso no quita la vida que cada quién quiere llevar”. Y subrayó: «Pero creemos que no puede haber discriminación» por lo que actitudes contra la homosexualidad deben ser “castigadas penalmente”.

La negativa de Bukele de apoyar el “matrimonio igualitario” durante la campaña electoral contrasta con sus actitudes como alcalde, cuando se reunía con el lobby LGBT asegurándoles apoyo a sus reivindicaciones y advirtiendo que – en el momento indicado – se colocaría “del lado correcto de la historia”.

El izquierdista parece ir a tientas en campaña para no perder el voto de la mayoría para quien vida y familia son temas sensibles. Si las encuestas están correctas, Bukele tiene asegurada la mayor votación este domingo 3 de febrero.

Si ganará en primer turno o tendría que disputar el balotaje con Calleja es una incógnita. En breve sabremos.

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