La asociación de acogida a trabajadores de la industria del aborto en Estados Unidos que dan el paso de abandonar esta actividad cuando toman conciencia del horror al que están colaborando ha batido su récord.

En los últimos tres meses, 18 personas han abandonado los establecimientos del principal negocio abortista del mundo, Planned Parenthood, con la ayuda de “And then there were none” (ATTWN), la plataforma de acogida fundada por Abby Jonhson hace menos de cuatro años.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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El planteamiento de la plataforma de apoyo a extrabajadores del aborto es que “sin trabajadores de aborto, no hay industria del aborto”, como suele repetir Johnson.

Casi 200 “deserciones” en cuatro años

En menos de cuatro años, ATTWN ha ayudado a 193 trabajadores a abandonar la industria del aborto, incluyendo seis médicos que practicaban las intervenciones para acabar con la vida de los ninos.

Johnson ha asegurado a este respecto que “estamos agradecidos por nuestros muchos benefactores y, por supuesto, por la valentía de los hombres y las mujeres que toman la decisión de dejar sus instrumentos de aborto y ahora defienden la vida en el seno materno”, continuó Johnson. “Hemos visto cambios increíbles y las conversiones a suceder en la vida de tantos hombres y mujeres que hayan dejado la industria”, continúa.

El proceso de ayuda a los extrabajadores cuando toman la determinación de abandonar la industria del aborto se centra, por un lado, en ayudarles a encontrar un nuevo empleo, proporcionarles cursos de formación y apoyo legal gratuito, en caso de ser necesario. Por otro lado, si se alarga en exceso el periodo transitorio entre trabajos, se les ofrece una ayuda económica.

Además, los extrabajadores “rescatados” de esta mortífera industria reciben atención psicológica y espiritual.

La importancia de una ecografía

El pasado mes de mayo, Abby Johnson estuvo por primera vez en España invitada por Derecho a Vivir, con un programa de actividades que le permitió, entre otros eventos, ofrecer una conferencia en la Universidad Católica de Ávila y reunirse con algunos políticos españoles, a los que instó a que legislen para que a toda mujer que se plantea abortar se le enseñe una ecografía.

«Sería una medida muy importante tanto para el hijo como para la madre, sobre todo como una forma de ayudar a las mujeres a tomar una decisión informada en un momento de crisis”, aseguraba Johnson entonces.

No en vano, Johnson experimentó en su propia vida la importancia de la tener esa imagen del interior del útero. Ella dirigió un centro abortista en Estados Unidos, hasta que en 2009 comprobó con sus propios ojos, a través de una ecografía qué –o mejor quién- era exactamente lo que se extraía del cuerpo de la mujer embarazada en cada aborto.

Hasta entonces, Abby Johnson creía que el concebido no sufría. Sin embargo, la visión de un feto retrayéndose en el líquido amniótico ante la presencia de la cuchilla que lo iba a despedazar para poder ser succionado, fue definitiva. Y su vida cambió por completo.

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