Linda Sarsour, la feminista islamista a favor de la sharia.
Linda Sarsour, la feminista islamista a favor de la sharia.

Las acusaciones por acoso sexual que están revolucionando ya no solo Hollywood sino casi todos los ámbitos de poder de EEUU pueden dar un paso más en su intento por terminar con el encubrimiento de los abusos.

Hasta ahora, eran las mujeres las que señalaban a los hombres de usar una posición de poder para cometer acoso sexual. A través del movimiento #MeToo muchas mujeres han denunciado a varios hombres y la revista Time les ha premiado como «personaje del año».

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Pero ahora una mujer acaba de denunciar a otra… por encubrimiento. Y se trata nada más ni nada menos que de Linda Sarsour, una de las líderes del movimiento feminista anti-Trump ‘Marcha de las Mujeres’, que organizó una multitudinaria manifestación en la toma de posesión del presidente por ser, entre otra cosas, un machista.

Pero esta denuncia, si se confirman los hechos, podría suponer la caída de una de las líderes más carismáticas del movimiento feminista actual. Musulmana, defensora de la sharia, feminista y demócrata, Sarsour llamó hace unos meses a la yihad contra Trump para protestar contra sus políticas.

Ahora es ella quien debe defenderse de esta acusación que tiene su origen en 2009, cuando era directora ejecutiva de la Asociación Árabe Estadounidense y tenía a su cargo a Asmi Fathelbab, la presunta víctima según The Daily Caller. 

Después de contarle el acoso, Sarsour la tachó de mentirosa y la amenazó con despedirla e impedir que volviese a trabajar en Nueva York

La denuncia de Fathelbab no habla solo del acoso sexual por parte de un musulmán que vivía en el mismo edificio en el que se encontraba la asociación, sino en el trato y desprecio de la propia Sarsour a los empleados.

Denuncia que Sarsour creaba un «entorno inseguro y abusivo para las mujeres», y cuenta cómo despreció su denuncia de acoso sexual cuando se la contó, la tachó de mentirosa y la amenazó con despedirla e impedir que volviese a trabajar en la ciudad de Nueva York, cosa que logró.

Vayamos por partes. Fathelbab, la protagonista de la historia, logró en 2009 uno de sus sueños, trabajar en la Asociación Árabe Estadounidense. Tenía un contrato de un año, y una de sus jefas era Sarsour.

Pero lo que parecía un sueño se tornó en pesadilla cuando empezó a ser acosada por un varón árabe que vivía en ese mismo edificio, llamado Majed Seif.

Tamika Mallory, Carmen Perez y Linda Sarsour. Esta última es una reconocida islamista a favor de la implantación de la sharia en EEUU.

Muchos días, cuando ella llegaba al trabajo, se encontraba con Seif esperándola escondido. «Se me acercaba furtivamente cuando no había nadie cerca, me tocaba, podía oírme gritar lo más fuerte que me permitían mis pulmones», pero no pasaba nada, asegura Asmi Fathelbab. «Me clavaba contra la pared y se frotaba su entrepierna».

Pero lo que no se esperaba era que el acoso constante de un hombre no fuese lo peor de todo. Y es que un día se armó de valor y fue a contárselo a Sarsour, la defensora de las mujeres.

Cuando finalmente pudo reunirse con ella, resulta que acababa de interrumpir una entrevista que la directora ejecutiva estaba grabando para la televisión. No estaba de buen humor.

«Me llamó mentirosa porque ‘algo como eso no le puede pasar a mujeres como tú -en referencia al aspecto-«, confiesa que le contestó Sarsour cuando se lo contó. «¿Cómo te atreves a interrumpir una entrevista televisiva con semejantes mentiras?», le increpó.

A partir de ahí todo fue a peor. Pasó de denunciante a posible denunciada, ya que Sarsour la amenazó también con poner un querella contra ella por falso testimonio si acudía a la Policía, además de un despido inmediato.

Y empezó a avergonzarla cada vez con más descaro mientras que no hizo nada por detener el acoso sexual que seguía recibiendo.

«Jaber (presidente de la Asociación) me dijo que mi acosador era un ‘hombre temeroso de Dios’ que estaba ‘siempre en la mezquita’, por lo que no es posible que hiciese algo así»

 

Desesperada, la angustiada empleada acudió al presidente de la junta directiva, Ahmed Jaber, en busca de ayuda. Pero de nuevo se dio de bruces con la realidad.

«Jaber me dijo que mi acosador era un ‘hombre temeroso de Dios’ que estaba ‘siempre en la mezquita’, por lo que no es posible que hiciese algo así», afirma Fathelbab. «Quería dejar claro que este tipo era un buen musulmán y yo era una mala musulmana por quejarme».

Miembros de 'Marcha por las mujeres' con el puño en alto en un momento de la conferencia en Detroit.
Miembros de ‘Marcha por las mujeres’ con el puño en alto en un momento de la conferencia en Detroit.

Cuando Sarsour se enteró de su ‘chivatazo’ su agresividad contra la joven aumentó, y decidió tomar medidas disciplinarias. Un día, apareció un detective, quien, después de cerrar la puerta con llave, le dijo a Fathelbab que tenía que detenerla por falso testimonio.

Al final todo quedó en una advertencia y no fue detenida, en parte porque el detective creyó su testimonio cuando la chica rompió a llorar.

La pesadilla terminó cuando finalizó su contrato y se marchó de allí. Fathelbab solo quería cambiar de trabajo y volver a empezar, pero poco a poco empezó a darse cuenta de que una de las amenazas de Sarsour iba en serio.

«Me dijo que nunca más volvería a trabajar en Nueva York», narra al Daily Caller, «y cumplió su palabra pues logró que me despidiesen de varios trabajos cuando averiguaba donde me habían contratado».

Desde hace una década, no ha tenido ningún empleo estable.

Esta historia ha sido confirmada pro dos personas que coincidieron en esa época con Fathelbab en la Asociación Árabe Estadounidense. Ambas colaboran la historia, aunque desde el anonimato.

Insiste en qué hay más casos como el suyo, pero solo quiere hablar de su experiencia

Aseguran que el ambiente en el trabajo era hostil y lo califican de «inseguro». En cuanto a Fathelbab reconocen que solía estar «emocionalmente afligida» y que era «presa del pánico».

El testimonio de esta joven que hora tiene 37 años ha salido a la luz gracias en parte al movimiento #MeToo. Y es que como reconoce la propia Fathelbab, al leer sobre esas historias se le revolvió el estómago recordando la suya, y no quiere que nadie piense que Sarsour es una heroína.

Insiste en qué hay más casos como el suyo, pero solo quiere hablar de su experiencia. Hasta el momento la líder de la Marcha de las mujeres no ha querido hacer ningún comentario al respecto. Habrá que esperar si el caso tiene repercusión y entonces quiere explicar esta demanda contra ella.

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