Un grupo de musulmanes acude al rezo en una mezquita de Viena / Youtube
Un grupo de musulmanes acude al rezo en una mezquita de Viena / Youtube

El director del Centro Europeo para la Ley y la Justicia, Gregor Puppink, denuncia que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha optado “por la concepción musulmana” de la libertad de expresión “de conformidad con la ley de la Sharia”.

Puppink explica así la condena decretada por el TEDH contra una mujer que, en el curso de una conferencia titulada ‘Conocimientos básicos sobre el Islam’ celebrada en Austria, aseguró sobre el matrimonio consumado de Mahoma con una niña de 9 años: “¿Cómo lo llamamos si no es pedofilia?”. 

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A juicio del tribunal, que trataba de dirimir la impugnación de una condena decidida en la justicia austriaca, la decisión de las autoridades alpinas hicieron bien en condenar a la litigante para preservar la “paz religiosa” y la “tolerancia mutua”.

Aún más, el tribunal estima que los gobiernos tienen “la obligación […] de garantizar la coexistencia pacífica de todas las religiones y de aquellos que no pertenecen a un grupo religioso garantizando la tolerancia mutua”.

Gregor Puppink considera que existe “un dogma absurdo de la igualdad de las religiones” que a su entender es “urgente destruir”

Según explica Puppink, defensor de la conferenciante, el tribunal “juzga la intención de la hablante y la condena al considerar que no buscó tanto informar al público como ‘desprestigiar’ a Mahoma y demostrar que ‘no era un sujeto digno de adoración’ y en consecuencia, incitar a la violencia”. En conclusión, para el presidente del ECLJ criticar a Mahoma “no está protegido por la libertad de expresión: ¡sería necesario hablar de él con respeto y buenas intenciones!”.

Puppink considera la decisión “puramente relativista” y llamó a la sociedad europea a “no debe renunciar a fundarse en la justicia y la virtud que son, por definición, intransigentes”. Más allá, considera que existe “un dogma absurdo de la igualdad de las religiones” que a su entender es “urgente destruir” de tal forma que se pueda “criticar y comparar las religiones en relación con su contribución al bien de la humanidad”.

El Centro Europeo para la Ley y la Justicia espera que este caso se vuelva a juzgar en apelación, ante la Gran Sala del Tribunal Europeo.

Para defender la libertad de expresión y de crítica, siempre dentro de un orden legal, más de 45.000 ciudadanos europeos han suscrito una campaña del ECLJ alojada en la plataforma CitizenGO titulada “¡Defiende el derecho a criticar el Islam en Europa!” que está dirigida al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

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Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".