Carles Puigdemont y Antonio Tejero.
Carles Puigdemont y Antonio Tejero.

En 48 horas señala Hermann Tertsch en su columna de ABC “se han multiplicado los indicios alarmantes de que hay intenciones políticas ya cimentadas con acuerdos subterráneos que pueden herir tanto a los españoles como la intolerable escena del parlamento catalán del viernes, la mayor humillación sufrida en generaciones”.

La aplicación del artículo 155, que parecía primero una contundente decisión de afrontar el crimen del golpe de Estado “ha quedado en la intensa sospecha de una componenda inconfesable. Que implica la voluntad de colaboración con los delincuentes que han sometido a España a esta insufrible e inolvidable agresión”.

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Esa especie de pacto o apaño tendría como nexo, según Tertsch, a Soraya Sáenz de Santamaría. “Tendrán como fácil interlocutora en Cataluña a la vicepresidenta a la que han engañado siempre que han querido. La que ha fracasado con estrépito en todo lo que ha hecho allí”.

“La guinda a los peores temores la puso Méndez de Vigo, al decir que el gobierno «vería con agrado» que Puigdemont  se presentara otra vez a las elecciones”

En este contexto inquietante, el colmo es que el propio Gobierno “vea con agrado” que el jefe de los golpistas pueda presentarse a los comicios del 21 D. “La guinda a los peores temores la puso ayer el ministro portavoz, Iñigo Méndez de Vigo, al decir que el gobierno «vería con agrado» que Carlos Puigdemont, el cabecilla del golpe de Estado, se presentara otra vez a las elecciones.”

Máxime cuando, según Tertsch, medios políticos dan por hecho que también el líder de Esquerra, Oriol Junqueras, segundo implicado en la trama, también va a presentarse a los comicios.

Lo cual le lleva al periodista a buscar una similitud con los golpistas del 23-F. Sería, escribe “Como si Tejero, Milans y Armada hubieran presentado lista electoral propia tras el 23-F. Y se hubieran puesto a su disposición unos cuantos canales de televisión. Quizás no hubieran salido mal parados”.

Tertsch comparte la tesis de una parte de la sociedad y de muchos líderes de opinión que creen que “Rajoy no quiere derrotar a los golpistas, llevar a los responsables ante los tribunales y desmantelar el aparato de un régimen separatista antiespañol con vocación totalitaria”.

La idea -según esa tesis- es que se pretende volver a la “‘normalidad’ de la hegemonía separatista e imponer una reforma constitucional pactada con la izquierda que equivale en la práctica a la dinamitación de la España de ciudadanos libres e iguales y la ruptura de la soberanía nacional”.

Lo cual no sólo no solucionaría la crisis catalana sino que pondría en grave peligro la unidad de España y los 40 años de estabilidad y prosperidad que hemos disfrutado con la democracia.

“Supone por mucho que se disfrace, la desaparición de la España unida y soberana que el Rey ha llamado a defender y de la que su Majestad y los Ejércitos son garantes últimos” concluye el columnista.

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