La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena pretende cambiar 52 calles por la Ley de Memoria Histórica.
La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena pretende cambiar 52 calles por la Ley de Memoria Histórica.

El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 23 de Madrid decretó la suspensión cautelar del cambio de nombre de las calles de reminiscencia franquista de la capital el pasado noviembre, recurrido por la Fundación Francisco Franco, aunque el juez condicionó la suspensión a que esta entidad pague 60.000 euros como garantía.

Según el auto, de fecha 24 de octubre y al que tuvo acceso Efe, el Juzgado acordó suspender el acuerdo de la Junta de Gobierno Ayuntamiento de Madrid de 4 de mayo de 2017 por el que se cambia el nombre de 52 calles, plazas y travesías en aplicación de la Ley de Memoria Histórica.

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Por el momento, cuatro de esas calles están siendo defendidas por organizaciones de vecinos y familiares. Los vecinos fueron los que han conseguido frenar el cambio de la calle Coronel Asensio Cabanillas y de Caídos de la División Azul, la familia García-Noblejas el cambio de la calle Hermanos García-Noblejas y la de Millán Astray (fundador de la Legión) por la Asociación de Antiguos Caballeros Legionarios.

El caso más reciente (Coronel Asensio Cabanillas) presenta una particularidad y es que se ganó gracias a la investigación histórica de Luis Eugenio Togores, secretario académico del Instituto CEU de Estudios Históricos y director del Departamento de Humanidades de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la misma universidad. “A Asensio Cabanillas se le quería cambiar la calle porque lo que alegaban era que fue uno de los responsables de la matanza de Badajoz”, explica el historiador.

“Fui como perito al juicio sobre ese hecho. En Badajoz hay unos fusilamientos, pero no los hace el Ejército sino que los hace la Guardia Civil y la Falange por una razón obvia: cuando el Ejército toma la ciudad, sale corriendo para tomar el siguiente objetivo –continúa- . La represión es por parte de un grupo de falangistas que baja de Ávila y de unos guardias civiles que estuvieron a punto de ser fusilados allí antes de la liberación. El Ejército causa los muertos que hay durante los combates, pero en los días siguientes donde se produce la supuesta matanza (que no es cierta) los que intervienen son otros”, matiza Togores.

Togores: «[El ayuntamiento] ha querido darnos una lección de pureza y enseñarnos lo maravillosa que es la ley de Memoria Histórica»

Pese a que las victorias por ahora son particulares, aún queda por dictaminar la gran demanda de las 52 calles completas encabezada por la Fundación Francisco Franco. Todo apunta a que finalmente se van a cambiar y, si luego se le da la razón a la fundación, se cambiarán de nuevo. “No entiendo muy bien porque se procede así si tiene unos grandes costes económicos, habrá que esperar a ver quién se hace cargo de ellos”, se sorprende el profesor. Se ha evaluado en 65 millones de euros el coste general del cambio de calles.

Sorprende esta batalla legal entre instituciones públicas y privadas cuando el ayuntamiento podría cambiar las calles de manera discrecional “como ocurrió con la plaza de Pedro Zerolo”, antes llamada Vázquez de Mella. “[El ayuntamiento] ha querido darnos una lección de pureza y enseñarnos lo maravillosa que es la ley de Memoria Histórica y, evidentemente, es una ley pero no es un sistema con el que uno puede hacer lo que le venga en gana”, explica Togores.

Luis Eugenio Togores en una intervención en televisión.
Luis Eugenio Togores en una intervención en televisión.

El problema surge cuando la motivación no es legal. Para el secretario del Instituto CEU de Estudios Históricos, “en algunos casos se ha querido cambiar la calle por un motivo ideológico. A la familia García-Noblejas de lo único que se les puede acusar es de haberse dejado fusilar por su ideología o de haber muerto en Rusia, pero no se les puede acusar de ningún delito”.

La solución futura que ofrece Togores en el informe perital es la puesta en marcha de la “doctrina Tierno Galván” (alcalde socialista de Madrid) que sostenía que todas las calles mantuvieran el nombre original fuese cual fuese. “Sería lo ideal desde el punto de vista histórico, además de ayudar a conocer la historia de las ciudades”, sentencia Togores.

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