Tal día como hoy, hace un año, empezó la fuerte irrupción de Vox en las instituciones con los 12 diputados de ese partido que resultaron elegidos en las elecciones regionales de Andalucía.

Que logre presencia parlamentaria una opción política de corte liberal-conservador debería ser algo de lo más normal en un país democrático. De hecho, el pluralismo político también significa que haya pluralidad de ideas representadas en un Parlamento. Sin embargo, no ha sido así en el caso de España.

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Aquí, como también ocurre en otros países, la izquierda llevaba ya muchos años ejerciendo un monopolio absoluto en el terreno de las ideas y asfixiando ese pluralismo, por culpa -en gran medida- de una derecha acomplejada que apostó por una fórmula desastrosa: someterse a los dictados ideológicos progres y limitar el concepto «centro-derecha» a ofrecer una mejor gestión económica que la izquierda.

De esta forma, esa derecha acomplejada acabó facilitando la instalación en España de una dictadura progre en el terreno ideológico, dictadura que se basa en una idea antidemocrática y peligrosa: que todo el que discrepa de la izquierda es un «facha» y no tiene cabida en la vida pública y en el debate político. Y a eso, en el colmo de la desvergüenza, lo llamaron «consenso».

Vox logró conectar con muchos españoles abandonados por el PP

Vox vino a romper con ese consenso, basado en la renuncia de la derecha a dar la batalla de las ideas, y consiguió conectar con un considerable número de españoles que ya estaban hartos. Hartos de la imposición de la ideología de género, hartos de los efectos de la inmigración ilegal, hartos del feminismo progre que se ha cargado la igualdad ante la ley, hartos de no tener libertad para educar a sus hijos, hartos de que los separatistas se salten la ley impunemente, hartos de que ni siquiera se respete la vida de los más inocentes e indefensos, que son los hijos por nacer.

Vox consiguió rellenar un hueco que había quedado vacío en el mapa político, pues el PP había renunciado a discrepar de la izquierda y con ello había abandonado a esos votantes, de tal forma que el Parlamento español se había quedado -en la práctica- sin partidos de derechas. Todos los partidos del Congreso suscribían las tesis progres en mayor o menor medida. Muchos españoles nos habíamos quedado sin voz en las instituciones y Vox consiguió que volviésemos a sentirnos representados.

Que el resto de los partidos sigan empeñados en demonizar a Vox por no sumarse al consenso progre es la mejor garantía de que Vox se consolidará en España

La rabieta antidemocrática de la izquierda ante el éxito electoral de Vox

Gracias a Vox llegó a su fin el régimen socialista andaluz después de más de tres décadas en el gobierno regional. La izquierda reaccionó con la prepotencia y la intolerancia de quien estaba acostumbrado a imponer sus ideas sin admitir ningún tipo de discusión. La misma noche de las elecciones andaluzas, el comunista Pablo Iglesias lanzó una «alerta antifascista».

Llegó entonces una situación que nunca habíamos visto todos los españoles que hemos crecido en una democracia: Podemos organizó manifestaciones contra el resultado electoral, y en muchas de ellas se registraron prácticas de matonismo y agresiones contra Vox, sin que ni Podemos ni el PSOE emitiesen ninguna condena al respecto. Fue el comienzo de una ola de acosos, amenazas y ataques contra Vox por el simple hecho de discrepar de la izquierda. Así mismo, en las redes sociales se desataba una campaña no menos miserable, con una catarata de insultos contra los andaluces por parte de internautas de ultraizquierda. Y aún presumen de demócratas…

La campaña mediática contra Vox sólo ha servido para que crezca aún más

La respuesta de los medios progres no ha sido menos torpe que la reacción de la izquierda política. Primero vinieron los sambenitos de «ultraderecha» y luego las noticias falsas. Como ni siquiera así conseguían amedrentar a los seguidores de Vox, entonces empezaron con los insultos.

El resultado ya es conocido: muchos medios han tirado por la borda el poco prestigio que les quedaba, mientras que Vox consiguió 24 diputados en las elecciones generales de abril y 3 diputados en las elecciones europeas de mayo, así como representación en varios parlamentos autonómicos y en importantes ayuntamientos, consiguiendo ser una fuerza clave para la formación de gobiernos locales y regionales. La izquierda, incapaz de asumir la realidad, siguió intentando las mismas recetas: ataques, acosos, insultos, amenazas, noticias falsas… El resultado: Vox acabó siendo tercera fuerza con 52 diputados en las elecciones generales del 10 de noviembre.

Los tópicos que ha roto el éxito electoral de Vox

El éxito de Vox no sólo ha servido para deshacer ese consenso progre al que me referí más arriba. Lo ocurrido en España ha servido, además, para demostrar que la izquierda, que ya no tenía la razón (por eso ha intentado por todos los medios imponer sus ideas por medio de las leyes y en la enseñanza, lo propio de quien se siente incapaz de convencer a nadie por las buenas), además ha perdido la cabeza, exhibiendo un comportamiento propio de unos matones que no aceptan que nadie les lleve la contraria. 

Se han roto, además, ciertos tópicos que habían asumido muchos. Uno de ellos consistía en pensar que una opción a la derecha del PP sólo serviría para dividir el voto de centro-derecha y beneficiar a la izquierda. El resultado de las elecciones andaluzas y de otras elecciones regionales y locales demuestra que Vox es capaz de atraer a votantes que el PP es incapaz de captar, empezando por muchos españoles que quedamos más que hartos de tantos años de mentiras y de traiciones por parte del partido de Mariano Rajoy y de Pablo Casado.

Vox está captando cientos de miles de votos procedentes de izquierda

Además, en las elecciones del 10 de noviembre Vox recibió el apoyo de más de 300.000 votantes que antes había optado por el PSOE y por Podemos, y que ven en el partido de Santiago Abascal la única esperanza para acabar con las imposiciones a las que me he referido antes, unas imposiciones que han conseguido hartar también a muchos votantes de izquierdas.

Finalmente, Vox ha sido el único partido que ha aumentado su apoyo en los 10 pueblos más pobres de España, lo que echa abajo otro tópico de la izquierda: el de que ese es un partido de «los ricos». En realidad, Vox es un partido con el que nos identificamos muchos españoles, sea cual sea nuestra clase, porque defiende cosas que son de sentido común, un sentido común al que han renunciado los demás partidos en aras de los disparates de la corrección política, de la ideología de género y del multiculturalismo.

Precisamente, que el resto de los partidos sigan empeñados en demonizar a Vox por no sumarse al consenso progre es la mejor garantía de que Vox se consolidará en España, porque nos ha demostrado a sus votantes que cumple sus compromisos, y porque sin él muchos españoles, simplemente, perderíamos nuestra voz en las instituciones.

* Publicado originalmente en Contando Estrelas

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Nacido y residente en Vigo. Diseñador web y gráfico con 18 años de experiencia, aficionado a la fotografía y bloguero. Publica desde 2004 el blog "Contando Estrelas", en el que ha escrito más de 9.000 artículos sobre temas de actualidad, cultura, defensa y nuevas tecnologías. Participa desde hace muchos años en el movimiento cívico: es socio de HazteOir.org desde 2003, socio de Galicia Bilingüe desde sus inicios en 2007, miembro de la Red Liberal desde 2008 y colaborador de CitizenGO desde 2013. Admirador de J.R.R. Tolkien, su pseudónimo es una palabra en idioma quenya (la lengua élfica creada por el escritor británico) que significa "observador de estrellas”.