Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, socios de Gobierno.
Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, socios de Gobierno.

Ocurrió hace más de cuatro siglos (450 años para ser exactos). Europa entera vivía bajo perpetua zozobra puesto que el Imperio Otomano amenazaba con arrasar totalmente la cultura occidental. Es entonces cuando España, Venecia, Génova, la Orden de Malta y la Santa Sede integran la Liga Santa destinada a conjurar dicha amenaza.

A pesar de tener tan solo 24 años de edad, el Papa San Pío V elige como jefe de dicha Liga a don Juan de Austria, hermano del rey Felipe II quien, deseando ayudarle, pone a su lado como mentor a don Luis de Requesens, Comendador de la Orden de Santiago, cuya sede estaba en Villarejo de Salvanés, muy cerca de Alcalá de Henares.

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Todos conocemos el feliz desenlace: el 7 de octubre de 1571 turcos y cristianos se enfrentan en Lepanto siendo la victoria para la causa de la Cruz.

De todos es sabido que el Papa San Pío V le confirió un sentido religioso a la batalla y, considerando que el triunfo se debió a un favor especial de la Virgen, el Vicario de Cristo estableció que cada 7 de octubre se celebrase la fiesta del Rosario.

Poco después, don Luis de Requesens erigió un convento en Villarejo de Salvanés, se lo confió a los franciscanos y dispuso que allí fuese venerada una imagen de la Virgen de la Victoria que, según la tradición, había sido ante la cual el Papa rezaba el rosario durante lo más duro de la batalla.

Pues bien, han pasado 450 años y por tal motivo monseñor Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares (diócesis a la que pertenece Villarejo de Salvanés) publicó una Carta Pastoral conmemorando dicha efeméride.

La carta pastoral lleva por título Para gestar nuevos cristianos y, aparte de recordar la gran victoria de la Cruz sobre la Media Luna, constituye un profundo análisis de la España del siglo XXI.

Profundo conocedor de la situación española, el prelado señala que caminos se están siguiendo para corromper al alma humana: Pornografía, desarraigo de la juventud de sus familias, drogadicción, creación de ámbitos donde se corrompe a los jóvenes, promiscuidad sexual, leyes que contribuyen a la desintegración de orden social, etc., etc., etc.

“Lo que caracteriza a nuestro momento actual”, nos dice el obispo de Alcalá, “es una crisis profunda de fe y una ausencia de pensamiento crítico (…) Habituados a las ‘costumbres cristianas’ hemos olvidado como gestar nuevos cristianos y como revitalizar la fe de nuestro pueblo».

“Estamos ante una enfermedad profunda que reclama de todos nosotros una etapa larga de purificación. El Señor nos sitúa de nuevo en el exilio y nos faltan profetas que llamen a la conversión para poder construir de nueva la ciudad y plantar en ella la Cruz”.

Efectivamente, echando una mirada a vuelo de pájaro a la actual sociedad española, vemos como las “costumbres cristianas” que practica el pueblo, de cristianas tienen tan solo el nombre puesto que dan testimonio de un catolicismo de apariencias en el que la gente aprovecha ciertas prácticas religiosas más para lucirse y sobresalir.

Es así como vemos que se celebran bodas, bautizos y primeras comuniones por todo lo alto y sin meditar en el significado de dichos sacramentos. Dichas celebraciones que deberían ser edificantes han sido reducidas al triste nivel de eventos sociales en las que se aplaude a quien derrocha más dinero.

Esta degradación tiene adormecida a una sociedad que por todo ello es fácil presa de la coalición social comunista que rige los destinos de España.

A 450 años de distancia, bien podemos decir que “en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño” puesto que la España de hoy muy poco -casi nada- tiene en común con aquella España de Lepanto y Covadonga

Una coalición que -ante una sociedad burguesa y adormilada- impone con gran facilidad leyes que no solamente son opuestas al Derecho Natural, sino que van en abierta contradicción con la naturaleza humana.

Y es así que se les ha dado carácter legal a las uniones nefandas (mal llamadas matrimonios homosexuales) al asesinato de ancianos y enfermos incurables (eutanasia) al asesinato de niños no nacidos (aborto) y ¡el colmo! a que se autorice que mozalbetes que acaban de dejar la niñez puedan mutilarse para cambiar de sexo.

Y lo peor del caso es que una sociedad drogada no reacciona puesto que muchos de ellos prefieren recibir las pensiones que, con cualquier pretexto, les da el gobierno para comprar votos y conciencias.

Cuando hace 450 años, el español don Juan de Austria se puso a la cabeza de la Liga Santa, España era un pueblo unido por la misma fe, por la pureza de costumbres y que por defender sus creencias estaba dispuesta a dar la vida.

A 450 años de distancia, bien podemos decir que “en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño” puesto que la España de hoy muy poco -casi nada- tiene en común con aquella España de Lepanto y Covadonga.

Si en estos momentos el Islam se propusiera invadir España ya fuese por medio del Califa Erdogan o por medio de los náufragos que llegan en pateras, sería casi imposible detener la invasión.

Y es que, aparte de no contar ya con un don Juan de Austria, la triste realidad es que nuestra juventud -esperanza del futuro- marcha a la deriva en su gran mayoría.

Consideramos que, aparte de las reflexiones teológicas, la carta pastoral del obispo de Alcalá es de una gran actualidad puesto que no solamente pone el dedo en la llaga, sino que ofrece soluciones para resolver el problema.

Y una de esas soluciones -aparte de la recristianización de la sociedad- consiste en que la gente valiosa que aún existe se decida a participar de manera firme y vigorosa en la actividad política, de lo contrario estaremos perdidos al ver como se comprueba aquello de que el peor mal que nos amenaza no es otro más que el cansancio de los buenos.

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