Audrey Azoulay durante su comparecencia tras ser elegida nueva directora de la UNESCO. (Imagen: EFE/Etienne Laurent)
Audrey Azoulay durante su comparecencia tras ser elegida nueva directora de la UNESCO. (Imagen: EFE/Etienne Laurent)

Promotora de la ideología de género, a favor de permitir el visionado de contenido sexual por menores, su ejemplo personal es Simone Veil -la persona que autorizó el aborto legal en Francia en 1974-…

Así es Audrey Azoulay, la nueva directora de la UNESCO que tendrá en sus manos el poder de influir directamente en la educación mundial.

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El perfil y las intenciones de la nueva directora pueden parecer escandalosas, pero nada es más lógico, teniendo en cuenta que la agencia cultural de Naciones Unidas se ha convertidao en las últimas décadas en un instrumento de propaganda del adoctrinamiento sexual y la ideología de género.

El Obispo de Córdoba, monseñor Fernández, llegó a denunciar hace unos años que la UNESCO, “tiene programado para los próximos 20 años hacer que la mitad de la población mundial sea homosexual”.

Cinco rondas de votación fueron necesarias para que Azoulay saliera elegida por delante del favorito catarí Hamad bin Abdulaziz al-Kawari.

Falta aún la aprobación de los 195 miembros del Consejo Ejecutivo de la UNESCO pero todo apunta a que se aceptará su candidatura. Entre sus avales, el apoyo incondicional del presidente Emmanuel Macron.

Azoulay nació en París en el seno de una familia judía de origen marroquí. Su padre, André, ha servido como consejero de los reyes marroquíes Hassan II y Mohammed VI.

Fue uno de los principales apoyos de la Alianza de civilizaciones con el islam, promovida en España por Zapatero

Fue alumna de la Escuela Nacional francesa de Administración (ENA), lugar por el que pasa gran parte de la élite política. También está diplomada por el Instituto de Estudios Políticos de París y por la Universidad de Lancaster, donde estudió Administración de Empresas.

Es una fiel defensora de la causa palestina, razón por la cual ha sido uno de los principales apoyos de la llamada Alianza de Civilizaciones, promovida en España por el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero.

Azoulay y Hollande en Hyeres, Francia.
Azoulay y Hollande en Hyeres, Francia.

Sus propuestas como nueva directora se agrupan en tres pilares:

  • Educar en ideología de género, es decir difundir entre los menores que pueden cambiarse de sexo, sin contar con los padres
  • Convertir a la institución en un actor activo del desarrollo sostenible, influyendo ideológicamente sobre los gobiernos
  • y servir de apoyo para la implantación de valores universales a través del control de la educación. Aunque estos valores más que universales sean muy particulares: ideología de género, control de natalidad, y difusión del abortismo.

El próximo 15 de noviembre sustituirá a la búlgara Irina Bokova después de su segundo mandato.

Polémica candidatura

La candidatura de Azoulay ha levantado ampollas por varias razones.

La primera, presentó su candidatura a última hora, lo que supone haber roto la norma no escrita mediante la cual ningún país anfitrión de un organismo internacional debería presentar candidatos al mismo (la UNESCO tiene su sede en París y ella es francesa).

La segunda, molestó a los países árabes que veían como seguro el nombramiento de alguno de sus cuatro candidatos. Superó incluso al favorito catarí.

La tercera, el ascenso meteórico de esta joven política se rumorea que está relacionado con su buena amistad con la actual pareja de François Hollande, la actriz Julie Gayet.

Azoulay se mostró a favor de eliminar la obligatoriedad de calificar las películas de alto contenido sexual para mayores de edad.

Cuando entró a formar parte del Gobierno socialista de François Hollande en 2014, Azoulay lo hizo como ministra de Cultura.

Contando con el respaldo de la industria cinematográfica que se quejaba de un descenso en los beneficios por la estricta calificación de las películas, Azoulay se mostró a favor de eliminar la obligatoriedad de calificar las de alto contenido sexual para mayores de edad.

En Francia, desde entonces, es una comisión de evaluación la que se encarga de filtrar las películas bajo pautas estrictamente subjetivas y no por la presencia o ausencia de contenidos no apto para menos de edad.

La organización católica ‘Promouvoir’ ha sido la única que se ha enfrentado y ha conseguido revertir alguna de estas calificaciones, como en el caso de los filmes como ‘La vida de Adéle’ –con explícitas escenas de sexo lésbico- o ‘Amor’ –también con sexo explícito, rozando con el porno- del conocido director Gaspar Noé.

La UNESCO, en horas bajas

La UNESCO está en el punto de mira, porque se sospecha que es una máquina de propaganda ideológica. En el pasado lo fue de tendencias marxistas y actualmente lo es de ideología de género y cultura de la muerte.

A todo ello se añade el sesgo anti-israelí de la organización, que ha llevado al Departamento de Estado de EEUU a anunciar la retirada del mismo, al igual que Israel, por “antisemitismo”.

No son nuevos los ataques constantes a Israel por parte de ciertos países miembros, en especial desde que la Autoridad Palestina fuera aceptada en 2011. Y la postura de la UNESCO ha sido siempre determinante.

Precisamente desde entonces, Estados Unidos ha dejado de financiar lo que hasta ahora suponía una quinta parte del presupuesto de la UNESCO. La cantidad asciende en seis años a 600 millones de dólares.

Como respuesta, se aprobaron el pasado mayo una serie de resoluciones contrarias a Israel que, entre otras cosas, niegan el arraigo judío y cristiano en Jerusalén, al igual que en otros lugares del territorio israelí.

Estas últimas decisiones han sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de ambos países, pero no es la primera vez que Estados Unidos toma una decisión semejante con el objetivo de que los organismos se reformen.

Carter retiró a su país de la Organización Internacional del Trabajo por un periodo de tres años y no volvió hasta que ésta tomó las medidas necesarias para su reforma.

En 1983, Reagan sacó a EEUU de la UNESCO y Washington no volvió hasta 2002, con George W. Bush, un año después de los atentados del World Trade Center y de la invasión de Afganistán.

Algunos analistas critican la decisión conjunta de ambos países argumentando que lejos de arreglar la situación la empeorará al no estar presentes como freno contra los posibles desmanes de los otros Estados miembros pro palestinos.

De Azoulay, al ser públicamente favorable a la causa palestina, no se espera ninguna mejora en esta dirección.

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Castellano de la Mancha, estudió Letras y Ciencias Políticas, pero se gana la vida como periodista, escritor, gastrónomo y espectador del paisaje y del paisanaje. Colaborador de Actuall.