Donald J. Trump, presidente delos Estados Unidos / EFE
Donald J. Trump, presidente delos Estados Unidos / EFE

A los operadores mediáticos de la permanente campaña mediática en contra de Trump les ha parecido oportuno aprovechar la psicosis mundial del Coronavirus. Se hacía necesario encontrar algo para responsabilizarlo de la propagación de la epidemia.

Faltan muy pocos meses para las elecciones presidenciales en Noviembre y todo apunta a 4 años más de “sufrimiento” para los militantes del Partido Demócrata de EEUU y, en general, de la progresía mundial. Por eso han redoblado esfuerzos y no dudarán en arrasar a quien se interponga en su camino. 

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Para infelicidad de los adversarios de Trump, cada día es más claro dónde, cómo, por qué y por quiénes se originó esta epidemia. Y lamentablemente para ellos, Trump no está en el bando de los villanos de esta pretendida narrativa. Por el contrario, ese rol malvado lo estaría ejerciendo uno de los aliados más preciados del “socialismo demócrata” de EE. UU. 

En un principio se especulaba con varias hipótesis sobre el origen del coronavirus. Algunas eruditas sospechas pusieron en tela de juicio la reputación tanto de pangolines como de murciélagos. Sin embargo, poco a poco el panorama se fue clarificando para tranquilidad de estos pobres animalitos. Los hechos comprobados hasta el momento sugieren el origen del brote epidémico en Wuhan, pueblito de China central donde existe en un laboratorio de armas biológicas que sigue las políticas del Partido Comunista Chino.

El punto de origen del brote epidémico y el laboratorio armas biológicas están curiosamente en el mismo lugar del mundo: el pueblito de China central llamado Wuhan

Steven Mosher, uno de los más reconocidos expertos en asuntos de China a nivel mundial, ha ido publicando en las últimas semanas una serie de artículos siguiendo la pista de estos hechos:

• Hecho 1: China tiene un programa de armas biológicas con dos laboratorios, el más avanzado de los cuales es el Instituto de Virología de Wuhan (WIV).

• Hecho 2: Agentes chinos robaron peligrosos coronavirus de los laboratorios en Canadá y los llevaron al WIV.

• Hecho 3: Los virólogos chinos, trabajando bajo la dirección del Ejército Popular de Liberación, modificaron genéticamente al menos un coronavirus para hacerlo más infeccioso, lo cual fue reportado en un estudio publicado en el Journal of Virology.

• Hecho 4: Los laboratorios de biotecnología chinos, como el WIV, tienen varios precedentes de liberación accidental de patógenos peligrosos en la población circundante.

• Hecho 5: La epidemia del coronavirus chino comenzó en la ciudad de Wuhan, la ciudad donde se encuentra el WIV.

Uno de los últimos artículos de Mosher publicado en el New York Post titulado “Don’t buy China’s story: The coronavirus may have leaked from a lab” (No crean lo que cuenta China: el coronavirus habría salido de un laboratorio) fue visto por millones de personas, entre lectores de ese diario y usuarios de Facebook y Twitter. Y debido a ello, Mosher fue invitado a entrevistas en el show de Tucker Carlson, de Fox News, entre otros.    

Sin embargo, también provocó toda una avalancha de injuriosos ataques hacia su persona. Simpatizantes del Partido Demócrata de EEUU, muy afines a gobiernos de izquierda, no le perdonaron que atribuyese la responsabilidad al régimen comunista de China. Su “crimen” fue sugerir que la explicación más sólida hasta el momento es que el gobierno chino sería responsable de la fabricación del coronavirus y de su propagación mundial.

Uno de estos ataques vino de Judd Legum, director de investigación en la fallida campaña electoral de Hillary Clinton. Legum dedica todo un artículo a responsabilizar a Trump por el mal manejo de la prevención de la epidemia. Legum aseguraba que la hipótesis de que el coronavirus sea un arma biológica fabricada en el laboratorio de Wuhan era una charlatanería inventada por Mosher apoyada por la publicidad pagada por un senador republicano.

Pero lo que pasó por alto Legum acerca del lugar de origen de la epidemia del coronavirus es de no creer. Bastaría decir que el punto de origen del brote epidémico y el laboratorio armas biológicas están curiosamente en el mismo lugar del mundo: el pueblito de China central llamado Wuhan. Para desgracia de la reputación investigadora de Legum, la evidencia de que en Wuhan se trabajaba modificando el coronovirus se encontraba documentada en un artículo publicado en el 2008 en el Journal of Virology como señalábamos párrafos antes.

¡Tremendo investigador resultó Legum!

Por supuesto a Legum o a los demás matones cibernéticos no parece importarles que miles de chinos vayan a morir con la epidemia debido a las deplorables condiciones sanitarias y económicas en las que viven gracias a ese régimen comunista. Su propósito es vincular cualquier tema relevante para el público con la campaña permanente de desprestigio a Donald Trump. Y buscarán destruir a cualquiera que se interponga en su tarea. Muro de México, Rusia o ahora el coronavirus son la munición para evitar el mayor temor de sus patrocinadores: la re-elección de Trump como presidente de EEUU en Noviembre de este año.  

Vieron que la psicosis por las muertes que viene generando el coronavirus era una buena oportunidad para su propósito político. Pero no vieron más allá de sus narices. Tal parece que una vez más la realidad rehusó colaborar con la narrativa política del socialismo del Partido Demócrata de EE. UU.

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Director de la Oficina para América Latina del Population Research Institute con dedicación a tiempo completo al desarrollo de herramientas de participación política en RELEASE, división de Population Research Institute, con consultorías y cursos de entrenamiento a más de 100 organizaciones pro vida y pro familia en 18 países de América Latina, España y Norteamérica. Coautor del libro 'Análisis de Escenario con Mentalidad de Ajedrecista' (2012) y 'Que no decidan por ti. Todos pueden hacer política en la era de la posverdad' (en prensa).