EL escritor peruano Mario Vargas Llosa
EL escritor peruano Mario Vargas Llosa

La que has liado, pollito. Debió pensar Pablo Casado cuando Mario Vargas Llosa espetó ante la Convención nacional del Partido Popular que antes que votar en libertad, había que votar bien. La masa enfurecida se puso nerviosa, los vulcanólogos dejaron de analizar el magma humeante de La Palma enfocándose en el humo que salía de Twitter por las palabras del escritor hispano-peruano.

Así somos de masa, tan alineados que cada mañana al coger el Metro y finalizar mi trayecto me encuentro con la misma imagen: Decenas de personas esperando en cola a que la escalera mecánica avance a su paso colapsando las posibles vías de escape de aquellos que preferimos levantar las piernas y subir por nuestra cuenta los escalones. Eso sí que es libertad. Independencia emancipada de cualquier tipo de coacción o bloqueo. Cuento esta anécdota metafórica para desentrañar que en el fondo somos como las típicas águilas en cautividad amaestradas por su domador que vuelven a su mano para poder coger un raquítico trozo de perdiz en lugar de volar alto y cazar una entera para sí. Nos comportamos como aves de corral pudiendo planear como águilas, es así. No sabemos ni lo que es la libertad, ni el político que velará por nuestros intereses y no por los suyos propios. No distinguimos al que ejercerá con mano de hierro coaccionando nuestros derechos del que nos brindará los mecanismos para progresar y avanzar en libertad.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

Suscríbete a Actuall y así no caerás nunca en la tentación.

Suscríbete ahora

Opinión impopular: estoy de acuerdo con lo que dijo la semana pasada Vargas Llosa. Hay que entender el contexto de las vivencias experimentadas por el intelectual peruano. Los que venimos leyendo sus artículos semanales en El País conocemos de buena tinta la preocupación del autor con la deriva totalitaria de muchos países sudamericanos y sobre todo de su Perú natal. Patria asolada por el comunismo en los últimos compases bajo la figura de un Pedro Castillo heredero de Sendero Luminoso, el grupo terrorista que levantó campamentos de esclavos en la Amazonia además de otras cuantas atrocidades. Violencia que se traslada a distintas naciones como Venezuela donde Nicolás Maduro está dejando morir a sus compatriotas ante una nefasta gestión hospitalaria o en Bolivia, donde Evo Morales se ha adueñado del poder absoluto.

Hace el mismo daño un votante desinformado o contaminado de propaganda que una dictadura. Es absurdo llenarse la boca de democracia si ese régimen liberal puede desembocar a su vez en una autocracia precisamente por la ineptitud electoral de la ciudadanía. ¿Se acuerdan de lo que pasó en Alemania? El pueblo alemán escogió a Hitler porque creía que representaba el mejor proyecto para su país y terminaron perdiendo la democracia. El peligro que tienen los nuevos sistemas democráticos es que almas despóticas pueden utilizar esos mismos mecanismos liberales para minarlos desde dentro. Veneno inoculado en la mayoría de los casos por ególatras con complejo de redentores que quebrantan todo orden sistemático para su propio beneficio. ¿No saben que es lo que hace Sánchez con algunas de sus medidas? Pues sí. Lo hizo decretando los confinamientos totales de la población tal como ha dictaminado el Tribunal Constitucional, y según el mismo tribunal lo hizo al cerrar ilegalmente el Congreso de los Diputados durante parte de la pandemia. Una cámara, que, al bloquearla, no solo violentó los derechos de los parlamentarios sino también el de todos los españoles.

Pues eso, hay que tener cuidado a quien se vota, elegir en libertad, pero en conciencia.  

Comentarios

Comentarios