¡Sí, bienvenidos al paraíso ecologista, verde, respetuoso con la diversidad y sostenible! Es una nueva era, una nueva y esplendorosa etapa en la historia de la Humanidad y de vuestro planeta. Atrás quedan esos siglos y milenios oscuros de supersticiones, sacerdotes que atemorizaban al pueblo para tenerlo controlado y el poder odioso del cisheteropatriarcado, donde los poderosos se confabulaban para mantener sus privilegios y oprimir al pueblo. La ciencia y el progreso os han liberado de esas pesadas rémoras de antaño.

Sin embargo, aún quedan algunos pequeños obstáculos para poder establecer ese paraíso en la Tierra. En primer lugar, sois demasiados. Algo más de siete mil millones de humanos en vuestro planeta. ¿Os habéis parado a pensar en la huella de carbono que deja esa inmensa masa humana? Vuestra biosfera no puede sostener esa invasión. Os habéis convertido en depredadores de la Naturaleza.

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Y, por supuesto, supongo que ya habréis superado esas ideas retrógradas y supremacistas de que el hombre es más valioso que el resto de animales y habréis comprendido por fin que la vida de un humano vale lo mismo que la de un gorila o un antílope. Y, si me apuras, lo mismo que la de un ratón. ¿No habéis descubierto hace tiempo que compartís más del 90% de la genética con los chimpancés? No sois especiales; sois uno más.

Es preciso reducir drásticamente el número de habitantes. Por eso están funcionando tan bien esas políticas de control de la natalidad en África que con tanta eficacia promueven mis agentes de la ONU, de Unicef y de otros organismos internacionales y ONGs mantenidas por magnates. ¿Que si eso no es volver a la opresión del rico contra el pobre? No, al contrario: es liberar al pobre de que engendre más pobreza. ¿O acaso no es una crueldad traer un niño a un mundo que no puede alimentarlo?

Me encanta cuando acuden esas celebrities a hacerse fotos con los niños pobres de África como embajadores de buena voluntad. Los abrazan, se ríen con ellos, ¡incluso les besan! Muchos de sus hermanos han sido triturados por medio del aborto antes de nacer, pero en fin, no es importante. Lo bueno es que esas fotos dan la vuelta al mundo para que todo el planeta aprecie esta nueva ola de solidaridad que hemos creado.

Por eso hay que aplaudir medidas tan ejemplarizantes como la del príncipe Harry de Inglaterra quien, siempre con la aprobación de su mujer, ha anunciado que quieren tener un máximo de dos hijos por respeto al medio ambiente.

Me ha salido bien este chico. Es cierto que luego, si tiene que asistir a la despedida de soltero de un amigo en Australia, coge un vuelo que contamina más que lo que lo haría un tercer hijo suyo en diez años de vida, pero eso es otro detalle sin importancia. Como lo de Greta, que le organizan un aquelarre para ir en velero a Nueva York con vuelta a Europa cómodamente en avión.

Así que, ya sabéis: máximo dos hijos. Niño y niña, a ser posible, porque hay que impulsar la paridad. En el paraíso ecologista viviréis en una casa de 50 metros cuadrados. No, no digáis que es poco; es suficiente. Restringiréis el consumo de carne, habrá que comer sólo productos que nuestros organismos certifiquen como bio, dejar de usar los coches, boicotear a las líneas aéreas, comprar las marcas que te indiquemos y los productos que decidamos que son saludables para ti.

Y así vivirás en este paraíso verde, ecológico y sostenible que yo, el Príncipe de Este Mundo y Señor de la Mentira, he preparado para ti.

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