Después de quemar combustible y expulsar algunas toneladas de dióxido de carbono en su vuelo de ida y vuelta a Shangai, el Zar del clima Jhon Kerry, anunció que llegó a un acuerdo con el Partido Comunista Chino (PCC).

Su declaración sobre la “crisis climática” comienza con:

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Estados Unidos y China están comprometidos en cooperar el uno con el otro, y con otros países, para combatir la crisis climática, que debe ser abordada con la seriedad y urgencia que demanda. Esto incluye que ambos mejoren sus acciones y cooperen en un proceso multilateral, en el marco del Acuerdo de las Naciones Unidas sobre el cambio climático y el Acuerdo de París. Ambos países recuerdan su histórica contribución al desarrollo, aprobación, firma y entrada en vigor del Acuerdo de París a través de su liderazgo y colaboración.

Quizás usted se pregunte, por qué los estadounidenses están firmando acuerdos con China si está aplastando la libertad en Hong Kong, cometiendo genocidios contra los uigures en el este de Turkestán y constantemente amenazando con invadir Taiwán. Después de todo, Beijing prometió respetar la autonomía de Hong Kong por 50 años cuando el Reino Unido entregó el control de la ciudad en 1997, solo para romper el acuerdo 20 años después y encarcelar a los hongkoneses que se resistan.

Cuando a Kerry se le hizo esta misma pregunta el domingo durante una entrevista en Seúl, Corea, él indicó: “El clima es un tema de vida o muerte en muchas partes del mundo”. Añadió: “Lo que tenemos que hacer es probar que podemos estar juntos [con el Partido Comunista Chino], sentarnos y trabajar positivamente”.

Aparentemente, ningún funcionario de Biden puede decir algo sin disculparse por el país al que supuestamente sirven

Los uigures y otras minorías en China, sin mencionar a los católicos, cristianos no católicos y budistas en ese país, están siendo perseguidos en la actualidad. Pero Kerry no quiso abordar estos auténticos problemas de vida o muerte. Para todas esas minorías, un ligero aumento en las temperaturas climáticas en los próximos siglos no representa ningún riesgo en comparación a la amenaza que el Partido Comunista Chino pone sobre sus vidas y de manera mucho más inmediata.

Aunque Kerry evitó cualquier crítica hacia China, no dudó en reprobar a su propio país, diciendo: “Hemos visto compromisos antes que se quedaron cortos. Es decir, francamente todos estamos quedando cortos. Esto no se trata de señalar a una sola nación”.

Aparentemente, ningún funcionario de Biden puede decir algo sin disculparse por el país al que supuestamente sirven. Todos, desde la vicepresidenta Kamala Harris hasta el embajador de la ONU, Thomas Greenfield, han desacreditado a Estados Unidos recientemente por lo que llaman “su supremacía racial”.

El problema con la intención del “Zar del Clima” de culpar a Estados Unidos por la contaminación que supuestamente produce el cambio climático es que los hechos no lo respaldan. Gracias a la expansión del “fracking” bajo la administración de Trump, y el aumento en el uso del gas natural, las emisiones de CO2 han disminuido.

Esto no fue obstáculo para que Kerry se enfrascara en el otro pasatiempo de Biden y su equipo: atacar a Trump. En una entrevista con Sky News, Kerry dijo “lamentarse por los últimos cuatro años en los que el presidente no se preocupó por la ciencia”.

Aunque tuvo cuidado de no mencionar a China, este país es el que más contamina el planeta, y de lejos. Y no solamente por las emisiones de CO2, sino a también al dióxido de azufre, proveniente de la quema del carbón.

China es el país que más carbón usa. Quema alrededor de la mitad del carbón que se produce en todo el mundo cada año. Además, está construyendo centrales eléctricas de carbón en China y en el extranjero a un ritmo frenético. En 2020, abrieron tres cuartas partes de todas las centrales de carbón producidas en el mundo.

Si los funcionarios de Biden creen que pueden convencer a los estrictos oficiales chinos de que renuncien a la energía barata y contaminante del carbón y usen fuentes más costosas, están alucinando. China no cerrará sus plantas, por el contrario, continuará construyendo más. Beijing sabe que un rápido desarrollo económico depende de tener la energía asequible y confiable que estas plantas le proporcionan.

Lo que es más probable, es que Biden ceda a las exigencias de China. 

El Partido Comunista Chino le está solicitando al presidente de Estados Unidos que anuncie drásticas reducciones en sus emisiones. Esto incrementará el coste de la energía para los consumidores estadounidenses, reduciría nuestro nivel de vida y haría que nuestros productos sean menos competitivos en el extranjero.

Otra exigencia de Beijing es que Estados Unidos desembolse billones en países en desarrollo para que puedan obtener tecnología “limpia” se adapten al “cambio climático”. Dado que China el principal proveedor de turbinas eólicas y paneles solares, gran parte de estos billones terminaría en manos de China.

Esto sería un win-win solo para China, ya que debilitaría la industria de Estados Unidos y fortalecería la de China. Sería un ejemplo gráfico y actual de la antigua estrategia China para vencer al enemigo que los chinos resumen en esta máxima: “Sacar la leña debajo de la olla”. Significa, privar a tu enemigo de algún recurso vital, en este caso, la energía.

En algunos días el presidente Joe Biden dará una conferencia virtual sobre el cambio climático. Esperemos que no paralice aún más la economía de Estados Unidos, que ya viene afectada por la pandemia, al aceptar las exigencias de China.

Los Acuerdos del Clima de París, de los que el presidente Trump se retiró pero a los que ahora Biden se reincorpora, están basados en la premisa de que los seres humanos pueden controlar el futuro del clima en el planeta.

Hay un objetivo especial en el acuerdo de Paris: que la humanidad puede y debe “mantener el aumento de la temperatura promedio global muy por debajo de los 2 C° y continuar los esfuerzos para limitarlo a 1,5 C°”.

Hay una pregunta muy válida sobre si esto es posible, independientemente de la cantidad de CO2 que se libere, o no, a la atmósfera. La razón es que la temperatura de la tierra depende mas de la actividad solar que de la actividad del hombre.

En otras palabras, si los funcionarios de Biden imponen un radical plan de “energía verde” en Estados Unidos, podríamos estar destruyendo nuestra industria (la cual depende de una abundante y económica disponibilidad de energía), sin ninguna razón. Por lo menos sin ninguna razón científicamente comprobada.

Estaremos cometiendo uno de los errores estratégicos mas grandes en la historia: “Sacar nuestra propia leña, debajo de nuestra propia olla”.

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