Numerosas personas esperan en una Oficina de Empleo / EFE

“Desesperación, impotencia… Eso es lo que siento tras casi tres años buscando empleo. Si no entras en el patrón de jovenes subvencionados a los que poder hacer contratos precarios, ya puedes tener una gran cualificación y experiencia demostrable, que apenas citas tu edad, sin llegar yo aún a los 45, te cierran todas las puertas…”.

Así confiesa a Actuall Gonzalo, uno de los nombres que nutren la negra y larga lista de casi tres millones de españoles desempleados de larga duración –los que llevan un año o más sin encontrar trabajo-: representan el 60,7% del total de los parados, según la Encuesta de Población Activa (EPA) del último trimestre del 2015. Un drama en el que pintan bastos, pues crece la incidencia de quienes llevan buscando empleo más de dos años, que ya  representan el 44,5%.

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Una situación alarmante, confirmada por las cifras del paro que cierran 2015, dadas a conocer en plena víspera de Reyes, como si con la última gran fiesta navideña pudieran pasar más desapercibidas las responsabilidades por esta cruda realidad.

Cabeza de familia numerosa, Gonzalo no desiste en su búsqueda de empleo, desde que se aplicaran los recortes con los que, vía fusiones, se hizo desaparecer la empresa pública para la que trabajaba. “Vas de curso en curso, de cita en cita, de oficina en oficina… Todos alaban tu currículum, te felicitan si te hacen pruebas… Pero luego, de contrato, nada de nada…”, lamenta.

Recorte de prestaciones

“Y si dices que tienes una familia a cargo, peor… ¡Como para exponer que tengo un hijo con discapacidad o que mi mujer padece una enfermedad crónica…! Si tienes especiales cargas familiares, en vez de verse como una señal de la seriedad con la que te vas a tomar el trabajo al que tanto necesitas, lo toman solo como un ‘factor de riesgo’ para la empresa…”, lamenta.

El otro imposible para Gonzalo es encontrar ayudas, mientras dura su constante búsqueda de empleo: “Cuando no ves cómo te anulan prestaciones o te las recortan hasta lo irrisorio, te pierdes en una burocracia o en miles de requisitos que la hacen imposible”, añade.

Un descenso de coberturas que se muestra también en cifras: si en 2008 el 73,6% de los desempleados registrados tenía una prestación por desempleo, en 2015 ha descendido al 55%, casi 20 puntos menos que al inicio de la crisis. Junto a esto, el 54,36% de los parados registrados el pasado noviembre (4,1 millones) no recibía esta prestación.

Otro dato alerta sobre la dimensión real del problema: estas cifras no incluyen al gran número de desempleados que abandonan su paso por el servicio público estatal de empleo, faltos de confianza en sus oficinas para encontrar trabajo y dada la llamativa y progresiva reducción de las prestaciones.

Críticas y propuestas económicas, mientras el drama sigue

Ante esta situación, ¿qué dicen los agentes laborales? Tras los últimos datos sobre paro de diciembre, los sindicatos coinciden en destacar precisamente la extensión del paro de larga duración.

“Es necesario reorientar las políticas económicas -europeas y nacionales-, siendo prioritarias las inversiones que activen el crecimiento económico, junto al reforzamiento del sistema de protección social y de la prestación de servicios públicos de calidad”, comunican a Actuall desde CCOO., mientras desde UGT destacan el “crecimiento alarmante” del desempleo entre los mayores de 55 años en esta recién terminada legislatura, hasta el 18, 1%.

Desde la patronal CEOE recuerdan a nuestro diario las propuestas expuestas por la patronal en el documento 15 reformas para consolidar la recuperación, publicado el pasado octubre y remitido a los principales partidos que concurrieron a las elecciones generales, donde se incide en la necesidad de promocionar de la contratación indefinida (sin penalizar la temporal justificada), al tiempo que la de a tiempo parcial y la de jovenes.

De izquierda a derecha: Juan Rosell (CEOE), Fernández Toxo ( CCOO), Mariano Rajoy y Cándido Méndez (UGT) / EFE
De izquierda a derecha: Juan Rosell (CEOE), Fernández Toxo ( CCOO), Mariano Rajoy y Cándido Méndez (UGT) / EFE

En esta tesitura, los pobres resultados del programa para la activación en el empleo, aprobado hace un año con el fin de reintegrar al mercado laboral a quienes han agotado sus prestaciones y tienen cargas familiares, plan aprobado con el respaldo de los sindicatos y las organizaciones empresariales: el objetivo era atender a 400.000, pero según reconocía el propio Ministerio a mediados de diciembre pasado el número de beneficiarios se reducía a 82.000 personas.

Y mientras, calmando el excesivo entusiasmo del Gobierno ante las bajadas de las tasas de paro interanuales, la Comisión Europea y el  Banco Central advierten precisamente de la urgencia de medidas frente desempleo de larga duración, a riesgo de convertirse en un problema estructural.

La respuesta sigue siendo la solidaridad ciudadana

Al final, enfrentándose las estimaciones de unos y otros agentes laborales, y tras los fríos datos económicos, se suceden auténticos dramas para millones de familias españolas, como la de Gonzalo, que al final no encuentran más recurso para salir adelante que la de la solidaridad de sus propios conciudadanos.

Solidaridad como la que se derrocha desde el Banco de Alimentos. “Con nuestra labor diaria, vemos confirmado este drama y el perfil de quienes los padecen: cabezas de familia a partir de los 50 años, con fuertes cargas en sus hogares y una  larga búsqueda de empleo con sus prestaciones agotadas”, describen a Actuall desde la gerencia del Banco de Alimentos de Madrid.

Para empaparse de la dimensión humanitaria de este acuciante problema, auténtico ‘quid’ de la cuestión al tratar el paro de larga duración en España, este diario se ha acercado a una de las grandes iniciativas con las que colabora el Banco de Alimentos, la Fundacion Alberto y Elena Cortina (FAYEC), nacida en 2011 por iniciativa de sus patronos, el conocido empresario Alberto Cortina y su esposa, Elena Cúe.

Visita de los patronos de la Fundacion Alberto y Elena Cortina / Foto: FAYEC
Visita de los patronos de la Fundacion Alberto y Elena Cortina / Foto: FAYEC

Vicente Álvarez, director de esta organización benéfica, detalla cómo asisten actualmente a través de sus proyectos a más de 3.000 familias. “Nacimos en 2011 a partir de un proyecto de Ayuda a Haití, pero con la crisis y el recrudecimiento del paro en España, nuestros patronos percibieron enseguida la necesidad de actuar frente a la alarmante situación que vivían aquí tantas familias”.

Comenzaron así proyectos como el del “comedor invisible’, por el que la Fundacion adquiere con sus fondos, y concertando convenios con grandes superficies, las cestas de la compra que precisa cada una de las familias a las que asiste con esta iniciativa, enviándoselas a sus domicilios.

Otro de los proyectos es el Ecosolidario FAYEC. Se trata de un supermercado ubicado en Madrid, a través del cual se facilita a las familias con acreditada necesidad y en riesgo de exclusión social alimentos y productos básicos. A ello, se suman talleres de prevención y educación en hábitos saludables o de  organización y economía doméstica.  

“Algo  falla en la estructura laboral”

El perfil de quienes acuden a FAYEC confirma lo preocupante de la situación: “Desde hace un año y medio nos llama especialmente la atención el gran número de profesionales altamente cualificados. Son cabezas de familia de entre 50 y 55 años que acuden a nosotros sin posibilidad de cubrir hipotecas, recibos, manutención… Han finalizado sus prestaciones y agotado todos sus ahorros o las ayudas que podían brindarle sus familiares y no encuentran recursos”.

“Algo falla en la estructura laboral”, observa Álvarez. “Se trata de arquitectos, ingenieros… Profesionales que nos sorprenden por su elevada preparación, y que nos describen auténticos dramas, algunos padeciendo depresiones severas por la imposibilidad de conseguir empleo”, añade.

“Al final, acabamos ofreciendo una labor terapéutica: encuentran también en nosotros confidentes en los que liberarse un poco de la desesperación y la angustia que les provoca no encontrar trabajo, un pesar que prefieren no compartir en sus hogares para no aumentar la preocupación en sus familias: ‘En cuanto mencionamos que estamos en los 50, no hay nada más que decir: prefieren contratos subvencionados, emplear a jovenes… Y si conseguimos una cita, al final es con unas condiciones lamentables y salarios muy ínfimos’, nos expresan en la Fundacion”, señala el directivo.

Los ninos, imagen del drama

Otro elemento que hace comprender mejor este drama es observar cuál es el producto estrella en el Ecosolidario: la leche, más de 6.000 litros mensuales. Junto a éste, las galletas, el cacao en polvo y otros alimentos infantiles. “La principal preocupación de quienes vienen son sus hijos; los ninos son el reflejo de la gravedad de esa situación. Junto a su manutención, los padres nos trasladan también sus luchas por obtener becas de comedor o de libros, que no llegan…”, nos señala Álvarez.

Con todo esto, la Fundacion cuida con celo las formas para librar a las familias del trago nada fácil de tener que mostrar públicamente su situación. Así, en el “comedor invisible”, garantizan el anonimato de los solicitantes, actuando del mismo modo que si se tratara del cliente de un supermercado que solicita el envío de su compra a casa.

Para el Ecosolidario, las familias reciben una tarjeta con un número determinado de puntos, que varía en función del número de miembros, cargas y rentas de cada una, y con ella  pueden comprar libremente lo que necesiten en este supermercado solidario.

En definitiva, concluye Álvarez, “ya no se trata sólo de ayudar al mayor número de personas posibles, sino de hacerlo también con la mayor dignidad posible para este sector de poblacion, que sufre en silencio los estragos de la crisis, de modo que al dolor que les genera su situación de necesidad no tengan que sumar el que la ‘estigmatización’ por tener que exhibirla en público”.

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Agradecida a Dios. Católica y española. Madre y esposa. Poniendo como periodista y ciudadana un granito de arena en defensa de lo innegociable. Consciente de que es la Verdad lo que nos hace libres.