El debate sobre la discriminación laboral y la brecha salarial en España cada día está más presente.
El debate sobre la discriminación laboral y la brecha salarial en España cada día está más presente.

Una de las últimas batallas emprendidas por el feminismo se ha situado en las coordenadas de la llamada brecha salarial o la discriminación laboral en función del sexo. Hasta el mismo Mariano Rajoy ha tenido que retractarse tras haber descartado que en España haga falta una ley para responder a las denuncias sobre la brecha salarial.

Para debatir esta cuestión y la supuesta discriminación sexual en diferentes profesiones, Redacción Médica convocó a un grupo de mujeres representantes del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina, el sindicato Comisiones Obreras, el Colegio Oficial de Médicos de Guadalajara, el Consejo General de Enfermería y del Instituto de la Mujer.

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En el titular de resumen de la charla, se asegura que “el machismo en Sanidad existe y se combate con formación desde la infancia”. Y a lo largo de la charla se pueden encontrar apelaciones a líneas de “activismo” a favor de una “medicina feminista”; quejas sobre que “los roles de género siguen perdurando en las instituciones sanitarias”; acusaciones de “trato desigualitario”(sic) y de ahí, a la propuesta indefectible de que “hay que empezar desde la infancia” a desfacer el entuerto.

Actuall ha consultado a la profesora Alicia Rubio, que ha estudiado en profundidad la cuestión del feminismo, cuestión que  dejó plasmada en su libro ‘Cuando nos prohibieron ser mujeres y os persiguieron por ser hombres’ sobre este debate.

“No hay machismo en la Medicina. Y de ninguna manera puede haber una Medicina feminista, como no puede haber una Medicina machista, porque la Medicina es para las personas”, asegura Alicia Rubio

Rubio constata que hay una cierta desigualdad numérica en algunas áreas laborales, particularmente la sanitaria como se expone en Redacción Médica, pero considera que se basa exclusivamente en que “las personas eligen en función sus gustos” y no en una imposición de una atávica cultura heteropatriarcal.

Para la profesora “son las elecciones personales las que generan las cifras de quienes acceden a una u otra profesión” y por tanto no cabe una denuncia que trate de demostrar que hay machismo. Mucho menos en el caso de las profesiones sanitarias, en las que, por número, si hay desigualdad es “a favor de las mujeres”.

Alicia Rubio durante su discurso en los últimos Premios HazteOir.org.
Alicia Rubio durante su discurso en los últimos Premios HazteOir.org.

Alicia Rubio lo tiene claro: “Si van a dedicarse a contar entrepiernas, que se dediquen mejor a sexar pollos”, señala con sorna tras comentar que “todo esto es parte de esta lucha de sexos que se está pagando con dinero público”.

Rubio: “No se ha demostrado que haya machismo pero pretenden meterse en los colegios a cambiar las mentes de los menores. Al final siempre nos encontramos con el adoctrinamiento a los niños”

A su juicio, este tipo de declaraciones suponen “poner una alarma social más en problemas que no existen”, denuncia. Y prosigue: “No hay machismo en la Medicina. Y de ninguna manera puede haber una Medicina feminista, como no puede haber una Medicina machista, porque la Medicina es para las personas” con independencia de su sexo.

Adoctrinamiento infantil

Por otra parte, Rubio considera que hablar de “segregación” es exagerado, por el mero hecho de que haya especialidades sanitarias o profesiones que elijan más hombres que mujeres o al revés. Pero a su juicio en todo caso además del sexo de cada profesional, hay otros factores que han de priorizarse como el esfuerzo, el mérito o la libertad de elección “por encima de la entrepierna”, insiste.

Por último, Alicia Rubio alerta sobre una tendencia recurrente en este tipo de denuncias, y que llega hasta las aulas desde preescolar. “Como en todas estas demandas, de género e invenciones de problemas que no existen, se exige adoctrinar a los menores”, subraya.

“No se ha demostrado que haya machismo, pero pretenden meterse en los colegios a cambiar las mentes de los menores. Al final siempre nos encontramos con el adoctrinamiento a los niños”, remata.

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Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".