Roger Scruton, Gabriele Kuby e Ian McEwan.
Roger Scruton, Gabriele Kuby e Ian McEwan.

La selección incluye alguna novela y libros de relatos, pero todos tienen mucho que ver con la contienda cultural del nuevo milenio. La mayor parte son obras que se han publicado recientemente, pero también tenemos la reedición de algún clásico (como El gatopardo), que tiene singular vigencia.

1.- Scruton, filósofo y caballero

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En el año Scruton, ahora que acaba de fallecer el filósofo conservador británico, parece obligado leer o releer algo de su fecunda y variada obra. Abarca desde la estética (La belleza) a la música (El anillo de la verdad, sobre la wagneriana tetrología de los nibelungos), pasando por la gastronomía (Bebo, luego existo).

Pero una de sus aportaciones más personales es a la filosofía política, con su defensa de los principios conservadores. Sir Roger Scruton (1944-2020) acertó a definirlos y defenderlos en Conservadurismo, en la estela de Edmund Burke. Y si queremos argumentos para desenmascarar a los popes de la revolución progre, como Foucault, Sartre o Gramsci, Scruton los proporciona en Pensadores de la nueva izquierda. Eso sí, con exquisito tacto, pues Sir Roger era un gentleman no sólo de porte sino también de las ideas. 

El amante de la estética y el buen gusto, que se hizo conservador en mayo del 68 en París, cuando vio a niñatos bien apedreando a policías, dejó dicho que «el conservadurismo parte de un sentimiento que todas las personas maduras pueden compartir fácilmente: el sentimiento de que las cosas buenas se destruyen fácilmente, pero no se crean fácilmente”.

Se refería a la paz, la libertad, el derecho, el espíritu cívico, el espíritu público, la seguridad de la propiedad y de la familia. Y añadía que en todo ello “dependemos de la cooperación de los demás porque de forma individual no podríamos obtenerlo”.

2.- La carcoma del multiculturalismo arruina a Europa

Giovanni Sartori ya alertó sobre los peligros del multiculturalismo en La sociedad multiétnica (2002), que unido al terrible complejo de culpa de Occidente -tan bien descrito por Pascal Brückner en La tiranía de la penitencia– genera un explosivo cóctel. El resultado es la carcoma que va arruinando a la vieja Europa, desde dentro, como explica Douglas Murray en La extraña muerte de Europa

El autor, editor de The Spectator, cuenta como el Viejo Continente se debate entre el suicidio demográfico y la “gran sustitución” migratoria. Y lo hace con datos, no con opiniones, analizando las políticas europeas de emigración. 

Políticamente incorrecto, el libro de Murray ha sido duramente criticado por el establishment de izquierdas, pero ha sido calificado de “brillante” por The Times. Lo cierto es que pone el dedo en una dolorosa llaga, que una parte de la clase política europea se niega a ver.

Las víctimas de la revolución sexual global son las personas reducidas a individuos aislados y sin vínculos, como ya profetizaba Huxley en Un mundo feliz

3.- Víctimas de la revolución sexual global

Hace escasamente veinte años, hubieran tomado por loco a quien dijera que la heterosexualidad no es natural, o hubieran denunciado por corrupción de menores a quien pretendiera enseñar el cambio de sexo a niños en edad escolar. Ahora, se impone como algo normal en la agenda mediática.

¿Cómo ha sido posible? Para entenderlo nada mejor que leer el documentado estudio de la socióloga alemana Gabriele Kuby en La revolución sexual global. El libro cuenta los orígenes de una maniobra que se fijaba como objetivo la destrucción de la familia, a través del antinatalismo, el feminismo radical y la ideología de género, y los planes para hacerlo realidad, desde Naciones Unidas. Se remonta a los años 60, con la comercialización de la píldora anticonceptiva y el nuevo colonialismo del Population Council, de John D. Rockefeller. Sin olvidar los referentes culturales del largo proceso: Simone de Beauvoir y El segundo sexo; y la mezcla de marxismo y freudianismo de Marcuse. 

Libro imprescindible para entender lo que nos está pasando. Y comprobar que las víctimas de la revolución sexual global son las personas reducidas a individuos aislados y sin vínculos, como ya profetizaba Huxley en Un mundo feliz. Un ataque tan bien orquestado como sibilino, porque tal como refleja el subtítulo se trata de La  destrucción de la libertad en nombre de la libertad.

4.- Próxima parada: la inteligencia artificial

Una novela distópica aborda asuntos tan inquietantes como la inteligencia artificial o el transhumanismo. Su autor es un escritor provocador y un tanto macabro, el británico Ian McEwan, autor de obras como Expiación o Cáscara de nuez. Se trata de Máquinas como yo, sobre un abogado que adquiere un modelo de robot, llamado -significativamente- Adán. El problema es que el androide electrónico tiene una aventura con Miranda, la novia del abogado. Pero no es el único embrollo que plantea Adán. Siguen una serie de tramas que ponen sobre el tapete temas como la naturaleza humana y sus límites, la dialéctica del amo y el esclavo, la verdad y la mentira, y otras cuestiones de calado ético relacionadas con la era de la robótica. 

La novela no resuelve ninguna de esas cuestiones  -ya que no es más que una fantasía-, pero sirve para plantearlas y hacerse preguntas. Para responderlas viene bien complementar la lectura de McEwan con el ensayo del francés Fabrice Hadjadj Últimas noticias del  hombre (y de la mujer).

5.- Los hombres son de Marte… 

La neuropsiquiatra infantil y psicoterapeuta de parejas, Mariolina Ceriotti Migliarese, aborda un tema de candente actualidad, la definición de hombre y mujer en dos obras en las que explora ambos universos. Por un lado, Masculino: fuerza, eros, ternura.   En ella aborda los rasgos psicológicos del varón, y el cerco al que se halla sometido en la cultura feminista y feminizada de principios del siglo XXI. El modelo de varón (y por ende, el de padre) indiscutido desde hace milenios, está actualmente en tela de juicio, de suerte que ser hombre -y esposo y padre de familia- puede ser una tarea casi épica. La autora redescubre la masculinidad, valiéndose de la complementariedad con el otro sexo. 

6.- …Y las mujeres son de Venus

Y Migliarese hace lo propio con la feminidad, en un segundo trabajo, titulado Erótica y materna. (Un viaje al universo femenino). En una época en la que, paradójicamente, la mujer ha alcanzado cotas de igualdad inimaginables, y máxima visibilidad política y social, se encuentra, sin embargo, más desorientada y escindinda antropológicamente. La maternidad, por ejemplo, está siendo socialmente cuestionada. Migliarese hace un análisis psicológico y antropológico sobre la doble dimensión de la mujer, la erótica y la materna, subrayando la disposición femenina para la acogida y la ternura. 

7.- A Indro Montanelli, le ha salido una sucesora

Hay varios libros interesantes sobre la Antigüedad, ese espejo en el que nos debemos mirar para saber quienes somos, Como Diez lecciones sobre los clásicos, de Pietro Boltani, pero les supera El infinito en un junco, (la invención de los libros en el mundo antiguo) de la española Irene Vallejo, por ambición, profundidad y amenidad. Es el libro revelación del año. 

De “ensayo de aventuras” lo califica el novelista Luis Landero, por la capacidad de la autora para trascender los géneros. Arranca como una novela, con jinetes egipcios enviados por el faraón a Grecia para conseguir libros con destino a la biblioteca de Alejandría, y luego salta al ensayo, a la historia, a la filosofía, explicando el paso de la arcilla al papiro y de éste al pergamino. La autora encuentra insospechadas conexiones entre Safo, Aristóteles, Virgilio y Ovidio por un lado; y Kant, Freud, Walt Disney, Borges o Scorsese por otro, viajando desde Grecia y Roma al mundo contemporáneo, y vuelta. 

Filológa clásica, divulgadora de la cultura griega y romana, a través de sus columnas en el Heraldo de Aragón -que recopiló parcialmente en El pasado que te espera-, autora de una novela histórica El silbido del arquero (revisitación de la Eneida), Irene Vallejo sigue los pasos de Indro Montanelli y su Historia de Roma, en El infinito en un junco, una obra que contagia al lector la pasión por la Antigüedad, y que demuestra que, milenios después, seguimos siendo -acaso sin saberlo- ciudadanos de aquel mundo. 

8.- El gatopardo, guía para políticos

El gatopardo contiene una de las frases más repetidas para describir las convulsiones sociales y políticas de los siglos XIX y XX: “Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi” (“Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie”). Lo dice el personaje de Tancredi, el joven oportunista, sobrino del príncipe Salina, aristócrata que ve cómo se hunde su mundo, arrastrado por la revolución en Sicilia en la época de Garibaldi. Su autor,  Giuseppe Tomasi di Lampedusa se inspiró en su bisabuelo Giulio IV di Lampedusa, para crear al personaje del decadente príncipe Salina. 

No sólo es una de las novelas más importantes del siglo XX, sino también un tratado de política, que debe mucho a Maquiavelo. Por eso, el libro, publicado en 1958, en el marco de las luchas entre democratacristianos y comunistas en la Italia de la posguerra, sigue teniendo singular vigencia. La nueva edición de Anagrama incluye una revisión de Gioacchino Lanza Tomasi, hijo adoptivo del autor, y un posfacio de Carlo Feltrinelli, hijo del editor de la novela.

Chaves Nogales fue a la izquierda, lo que Agustín de Foxá y su Madrid, de corte a checa, fue a la derecha 

9.- El libro de un republicano del 36 que debería leer Sánchez

El fantasma de la Guerra Civil sigue marcando como una maldición la política española, a pesar de los 80 años transcurridos. Ahí está Sánchez, obsesionado con el Valle de los Caídos, hipnotizado por el guerracivilismo, como Cesare el sonámbulo que obedece al Doctor Caligari.

Para romper el malicioso hechizo, lo ideal es leer a quienes la vivieron como un enfrentamiento cainita. Por ejemplo, el escritor y periodista Manuel Chaves Nogales (1897-1944), republicano, amigo de Azaña, que tuvo que exiliarse en París y Londres. 

Chaves Nogales fue a la izquierda, lo que Agustín de Foxá y su Madrid, de corte a checa, fue a la derecha. Con un estilo brillante, recrea nueve estampas de la contienda civil en  A sangre y fuego, subtitulada, Héroes, bestias y mártires de España. Mezcla de relatos cortos y crónicas noveladas, describe los refugios bajo los bombardeos, las luchas entre anarquistas y comunistas, las razzias de los señoritos andaluces a caballo persiguiendo a rojos o la brutalidad de las sacas en las checas de Madrid. Defiende la República, pero critica por igual las atrocidades de ambos bandos, sin caer en maniqueísmos, dejando en evidencia “la crueldad y la estupidez” de toda guerra, la declare quien la declare y la gane quien la gane.  

10.- Mrożek, un Kafka divertido y bienhumorado

Imaginense Les Luthiers y mezclénlos con unas gotitas de Kafka y tendrán a  Slavomir  Mrożek (1930-2013). Era un  dramaturgo y dibujante polaco que, tras haber sido miembro del Partido Comunista, cruzó el Telón de Acero y se convirtió en uno de los escritores más críticos con el socialismo, con sus montajes teatrales, sus programas de radio y sus historietas satíricas. Fustigó la ineficacia del comunismo en La vida difícil, con humor hilarante. La descripción que hace del carácter absurdo y estéril de la revolución es sencillamente magistral. 

Y se ríe de los comisarios políticos, los mandos intermedios chivatos, los empleados aduladores, o los jefes estúpidos en Magazín radiofónico, recopilación de sketches escritos para la radio, que acaba de editar Acantilado. Lo curioso es que refiriéndose al surrealista mundillo del Este, muchas de las situaciones son aplicables al Occidente actual.

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