Imagen referencial de alumnado. /Pixabay
Imagen referencial de alumnado. /Pixabay

Los padres de los alumnos reclaman que las leyes educativas «sean diseñadas con una visión a largo plazo«, basadas en el aprendizaje de los alumnos y no en la ideología (92,12%). En un porcentaje similar, los primeros responsables de los alumnos reclaman mejoras en la conciliación para poder colaborar mejor en la educación de sus hijos, una educación acorde a los cambios sociales y «que se cubran las necesidades de las familias con hijos de educación especial».

Así se destaca en el Barómetro Schoenstatt ‘Educación, humanización y futuro’, realizado a través de una encuesta a más de 2.000 padres de 2 a 60 años residentes en España con hijos escolarizados entre los 3 y los 18 años, que también revela que 8 de cada 10 padres consideran que el factor más importante para favorecer la educación de sus hijos es el modelo educativo seguido del ambiente social ( 502%) y el claustro de profesores (45,6%).

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El modelo educativo perfecto además es para cerca de la mitad de los encuestados aquel que «asume la educación como un proyecto compartido entre padres y colegio», lo cual hace necesario un amplio margen de libre elección.

Dicho estudio refleja además, que 6 de cada 10 familias alertan del peligro de «deshumanización» de los colegios, problema vinculado a la percepción de que los centros educativos sólo se encargan de la transmisión de conocimientos teóricos.

Los padres de alumnos consideran en esta misma línea (65,5%) que la falta de valores humanos en la educación «puede provocar el crecimiento de la frustración, depresiones y otros problemas de saludo mental en los niños».

Del mismo modo, señalan que este obstáculo para una formación humana integral de los alumnos «dará lugar a generaciones inmaduras e incapaces de gestionar la responsabilidad en la edad adulta«.

El barómetro ha puesto a los padres ante la disyuntiva de considerar qué es más importante en la educación: la transmisión de valores humanos, las capacidades tecnológicas o el bilingüismo. Y, de nuevo, seis de cada diez subrayan la importancia de la formación humana (59,9%) mientras que el objetivo del bilingüismo en el colegio sólo es considerado esencial por el 11,8% de los padres.

En este sentido, se consideran obstáculos al ritmo de aprendizaje la desestructuración familiar (85,2%), el ritmo de vida acelerado (84,1%), la abundacia de acceso a información y entretenimiento (75,1%) y el excesivo uso de la tecnología (68,1%), que no obstante es considerada como un facilitador del aprendizaje (45,6%).

El profesor ideal

El barómetro pone de relieve un retrato robot del profesor ideal en el que se valora más su capacidad de provocar el desarrollo integral del alumno que sus capacidades técnicas. Así, casi 8 de cada diez padres consideran que el profesor prefecto debería tener la capacidad de «provocar el aprendizaje en sus alumnos» y de motivarles de forma individualizada, según sus particularidades (72,7%), identificando sus necesidades particulares (72,6%).

Estas cualidades son más apreciadas que la metodología utilizada, su simpatía o accesibilidad social, sus conocimientos teóricos o sus capacidades de liderazgo.

El alumno, responsable

En referencia al papel de los alumnos, siete de cada diez padres considera que la educación es responsabilidad de cada pupilo y que los padres y profesores son guías que acompañan en el proceso. Sólo el 16% cree que son estos los responsables esenciales del progreso educativo de los niños; un 12% considera que la responsabilidad del alumno es limitada porque «si los profesores no son buenos mi hijo no podrá desarrollarse» y apenas 1,5 estima que el alumno es un mero sujeto pasivo sin responsabilidad en su educación.

La mayoría de los padres que han participado en este estudio llevan a sus hijos a un colegio público (65%), frente a uno concertado (29,1%) o privado (5,84%) y de sus respuestas se desprende una oposición evidente al contenido de la Ley Celaá cuya tramitación legislativa está en curso y ha despertdo un aola de indignación en la comunidad educativa por sus intenciones liberticidas y adoctrinadoras.

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