* Por Ileana Sosa Vivero, desde Cuba

Si alguien se mofara sobre cómo el Estado Islámico lanza desde altos edificios a homosexuales sería visto como un individuo con un comportamiento, cuando menos, reprobable. Pero, ¿qué ocurriría si alguien se burla del encarcelamiento, injustificado, de dos pastores cristianos por una dictadura?

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El activista LGTBI cubano Roberto Ramos Mori lo hizo, públicamente, de la situación en que se encuentran Ramón Rigal y Adya Expósito, un matrimonio de líderes protestantes confinados en el extremo este del país por educar en casa a su hija menor, Ruth.

La niña, de 13 años, fue sacada del colegio al que asistía a causa del bulling al que era sometida por su fe cristiana. “Me dieron una patada en el estómago”, dice Ruth en un video que Ramos Mori comentó en la red social Facebook.

“Que oren, que Dios proveerá”, escribió el activista LGTBI irónicamente en los comentarios de un internauta que compartió el video titulado “Familia cubana destruida por defender sus derechos y su libertad religiosa”.

El activismo LGBT tiene acceso a los medios de comunicación, todos controlados con puño de hierro por el régimen

“Debería estar preso el pastor hijo de puta que los instiga a hacer homeschool”, añadió Ramos Mori, quien dirige un local de tatuajes con permiso del gobierno en Habana Vieja.

Ramón Rigal trató de proteger a su hija del odio ante las religiones juedocristianas que han generado 60 años de comunismo en la isla caribeña. Un odio que para los homosexuales se ha convertido en generosas subvenciones y permisibilidad: durante años (excepto este último) han podido marchar por una amplia avenida de La Habana mostrando el orgullo de su comunidad.

Estos permisos se le niegan a agrupaciones de la oposición e incluso a asociaciones legales como iglesias de distintos credos. El activismo LGBT tiene acceso a los medios de comunicación, todos controlados con puño de hierro por el régimen.

Rigal y su esposa fueron detenidos en abril, tras cumplir en 2017 un año de prision domiciliaria por practicar homeschooling, una opción legalizada en algunos países de Latinoamérica y en Estados Unidos. Si bien en Cuba no está admitida, pues todo el sistema de enseñanza permanece bajo control del Partido Comunista (único legal), Rigal y las nueve familias a las que educaban con metodología del colegio guatemalteco Hebrom son ejemplo de cómo la ciudadanía debe reclamar sus derechos. En este caso los creyentes exigían el consagrado en la Carta de Derechos Humanos como el de los padres a educar a sus hijos según sus principios.

En mayo de 2017, Rigal y Expósito fueron detenidos por la Policía por primera vez. Un fiscal dijo que la educación en casa «no está permitida en Cuba porque tiene una base capitalista» y que solo los maestros están capacitados «para inculcar valores socialistas», reportó la página noticiosa Diario de Cuba.

El 8 de julio el pastor Ramón Rigal fue trasladado a régimen de severidad en la cárcel guantanamera donde purga una condena de dos años

La pareja fue condenada a un año de prisión domiciliaria, lo cual provocó una manifestación ante la sede diplomática de La Habana en Washington, recordó el portal web, que ha dado amplia cobertura al caso.

En un vídeo de la Asociación de Defensa Legal de Home School (HSLDA, por sus siglas en inglés), Rigal denunció que el Gobierno cubano no los quiere en el país, pero tampoco los dejan salir. Su hija Ruth fue amenazada por las autoridades: “Dijeron que me iban a separar de mis padres y a ellos los iban a mandar para la prisión». «Ya teníamos muchas cosas vendidas y los pasajes (de avión) comprados; pero no nos dejaron salir del país», lamentó Expósito.

El 19 de abril de 2019 el pastor Ramón Rigal y su esposa, Adya Expósito, fueron sometidos en la Ciudad de Guantánamo a un «juicio sumarísimo», por persistir en educar a sus hijos en casa, informó una fuente del Instituto Patmos, que monitorea libertad religiosa en Cuba.

El 23 de abril el juicio tuvo su sentencia: dos años de privación de libertad para él y uno y medio para ella. A finales de mayo, los senadores republicanos Mike Braun (Indiana), Marco Rubio (Florida), Ted Cruz (Texas) y Tom Cotton (Arkansas) condenaron en una resolución conjunta al Gobierno cubano por encarcelar a dos padres que intentaban practicar el homeschooling. La más reciente noticia es que el 8 de julio el pastor Ramón Rigal fue trasladado a régimen de severidad en la cárcel guantanamera donde purga una condena de dos años. La Home School Legal Association ha recogido más de 30.000 firmas en la web CitizenGO.org exigiendo el fin de la violación del asedio a los ciudadanos que quieren practicar homeschooling.

Tras el apretado resumen del calvario de esa familia cubana, resulta reveladora una opinión tan penosa como la de Ramos Mori. Mientras él disfruta el privilegio de la libertad, una familia entera ha sido despedazada por un régimen de oprobio. Hay poca empatía por la lucha de un padre que quiere proteger a su hija, y mucha conexión con la ilegitimidad de la dictadura más vetusta del hemisferio.

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