Podría parecer un capítulo de una novela de George Orwell, pero no. Esto es España en el siglo XXI. Según un artículo publicado por el ABC, en la comunidad valenciana existe la figura de los «asesores lingüísticos», que controlan si los estudiantes y padres hablan la lengua valenciana en 32 lugares fuera de clase.

Según este diario, la representante de la federación provincial alicantina de AMPA Gabriel Miró, Sonia Terrero, afirma que les están llegando llamadas preguntando por el asunto y asegura que «no tenemos aún el documento con los 32 puntos, pero nos parece una locura lo que está pasando, tenemos derecho a expresarnos como queramos, decidir la lengua en que queremos que estudien nuestros hijos y hablen entre ellos».

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En ese cuestionario se evalúa incluso si se usa el valenciano en el comedor, en la graduación de los alumnos, en una fiesta en el colegio o en las reuniones de las madres y padres. «Se les está yendo de las manos, cada vez va a más y preguntar por todo eso lo vemos abusivo, lo denominan el ámbito interrelacional y no solo se refieren a los alumnos, los padres también, detalles como los menús o las notas de nuestros hijos… se están sobrepasando, el cuestionario habla incluso del informático que diseña la página web de los centros, unos extremos exagerados», opina Terrero.

En julio, el director general de Política Lingüística, Rubén Trenzano, se reunió con los responsables de Escola Valenciana, una entidad conocida por organizar encuentros culturales los fines de semana en municipios de toda la Comunidad Valenciana, en la que estrecharon “líneas de colaboración”, según destacaron los asistentes. Una de las reivindicaciones que le pusieron sobre la mesa al dirigente autonómico fue precisamente “contar con un mayor número de asesores lingüístico”, con el objetivo de “facilitar más información al equipo docente y aclarar las dudas que las familias puedan tener, por ejemplo, en relación a la idoneidad de matricular a las niñas y a los niños en escuelas que garanticen más asignaturas en valenciano”. De hecho, Escola Valenciana se llevó un premio de la Plataforma per la Llengua, la organización acusada de espiar en los colegios catalanes.

Según narra este artículo, “los asesores lingüísticos llevan un par de años, según ellos asesorando, según el profesorado, les obligan a que los carteles del centro estén en valenciano, se quiten en castellano, que se les hable en los pasillos en valenciano a los niños; si se dijo que el modelo educativo era trilingüe, no entiendo que ahora sea valenciano, valenciano y valenciano, lo que quieren es anular el castellano”, relata la portavoz de la FAPA Gabriel Miró.

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