Un año más algunas instituciones se apuntan por estas fechas a la moda políticamente correcta de reprochar a los niños que elijan los juguetes que les apetezcan que, en líneas generales, son parecidos dependiendo de si son chicos o chicas.

Vivimos en una sociedad en la que el diktat de lo políticamente correcto no sólo niega que exista tal cosa biológica y natural como los niños y las niñas, sino que además impone a estos inocentes seres en el blanco de la diana de sus obsesiones ideológicas. Niño, no pidas coches. Niña, no pidas muñecas.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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A esta corriente se ha sumado, desde su responsabilidad como principal partido del gobierno regional andaluz, el Partido Popular que, a través de la Junta de Andalucía ha difundido mensajes con los lemas «Los juguetes no tienen género» y «Cambiar el juego, cambiar el mundo».

En realidad, se trata de una campaña que lleva 25 años instaurada en la Junta de Andalucía, según se advierte en el vídeo de la campaña en el que un elfo -personaje ajeno a la tradición navideña española- se presenta como juez sentenciador sobre cómo deben pedir los juguetes los niños.

Lo que es lo mismo: la llegada del Partido Popular al gobierno regional andaluz no ha supuesto ni un mínimo cambio, al menos en este terreno, que no es menor, puesto que se trata de moldear las mentes y los criterios de elección de los juguetes por parte de los niños.

Nada importa que haya solventes estudios científicos que refuten por completo la idea de que la elección de los juguetes está absolutamente desvinculada del hecho biológico del sexo. Los niños juegan más con «juguetes para niños» y las niñas con «juguetes para niñas» sin importar el contexto, sin la presencia de un adulto, ni la localización geográfica, etc.

Pero la ideología predominante, presente de manera mayoritaria en muchas de las organizaciones políticas, las estructuras administrativas y los principales medios de comunicación, en su fanatismo, es incapaz de atender a razones científicas.

Ni siquiera a unas mínimas intuiciones básicas como que, si el desarrollo emocional y psíquico es evidentemente diferente entre niños y niñas, diferentes han de ser las maneras en que se desarrollan. Pues no olvidemos que el juego, además de un entretenimiento, es una poderosa vía de aprendizaje y socialización.

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