1 de cada 3 familias numerosas tiene dificultades para llegar a fin de mes.
1 de cada 3 familias numerosas tiene dificultades para llegar a fin de mes.

Educar en la Verdad. Esa es la gran cuestión. Es a lo que todos tenemos derecho. Conocer la Verdad y no otra cosa. La única manera de ser libre.

Esa es la mejor educación. La mejor para nuestros hijos. Que sean libres por conocer la Verdad.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Y, ¿cuál es el mejor lugar, el más adecuado para educar en la Verdad? Pues la Familia.

En la familia se educa desde el inicio de la vida de la persona. Además, es donde pasas más tiempo desde pequeño, para educar en cualquier momento que se preste a ello. Y es donde mejor te conocen, para adaptar la educación a la persona y sus circunstancias.

Es verdad que a veces la familia es limitada y no puede desempeñar la función educadora, de forma parcial o total.

Para suplir esto de alguna manera existen otros agentes sociales que pueden cubrir esa limitación. Pero siempre buscando educar en la Verdad.

Y, ¿qué tiene que ver la Verdad con la libertad de educación?

Esta libertad que pedimos las familias no es en realidad una petición como si fuera el Estado o el Gobierno de turno quien nos la diera. La libertad no se pide. Se es libre cuando conoces la Verdad.

Paralelamente a la exaltación de la libertad, la cultura moderna pone radicalmente en duda a la misma libertad, debilitando o negando la dependencia de la Verdad con respecto a la libertad. La libertad depende fundamentalmente de la Verdad. Dependencia que ha sido expresada de manera límpida y autorizada por las palabras de Cristo:

“Conoceréis la Verdad y la Verdad os hará libres” (Jn 8,32)

Sin la Verdad no hay libertad y lo que impera es el miedo. El miedo destruye y paraliza. Lo contrario de la Verdad que libera y activa. Por eso es tan importante educar en la Verdad.

Y, ¿quiénes son los que tienen derecho a educar y decidir que es la verdad?

Ni los padres o tutores, ni los profesores ni los organismos públicos son los que tienen derecho a educar. Los padres no son los dueños de los hijos. Tampoco el estado ni las instituciones.

Pero los padres SI son los primeros educadores y los responsables de la educación de sus hijos.

El estado solo es subsidiario.

Los padres, al velar por sus hijos, también tienen que cuidar que el derecho de los hijos a ser educados en la Verdad esté garantizado, en la propia familia y en la escuela.

Son los hijos los que tienen el derecho a ser educados en la Verdad.

Esto tan sencillo e importante es lo que queremos evidenciar a la hora de presentar el Manifiesto Por la libertad de los padres en la educación de sus hijos.

Esa libertad de educación no puede erosionar ni manipular la educación. Si así fuera no se buscaría la verdad. La persona educada en la libertad es aquella capaz de rechazar las respuestas fáciles, no porque sea persona obstinada, o por querer ser original, sino porque conoce otras respuestas de más digna consideración, porque busca la Verdad y conoce el para qué de la libertad, su finalidad y su sentido, un bien fundamental que permite conseguir otros bienes.

En el Manifiesto no se pide libertad de educación, sino reclamar poder disponer de ella para educar en la Verdad a nuestros hijos.

La justificación de esta libertad no está en las leyes. Éstas solo acreditan esa libertad de los padres.

Será en septiembre cuando se presente en un acto público ante los medios de comunicación este Manifiesto por la libertad de los padres en la educación de sus hijos.

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