*Por Silvino Lantero Vallina

Autoridades y sectores influyentes  de la pedagogía anti escuela persisten en su campaña contra los deberes para casa. Este comportamiento tiene que ver con el afán totalitario de las ideologías  de origen marxista  asociadas a las llamadas de género que pretenden destruir la eficiencia educativa y la familia.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

Se argumenta que los padres, en el mundo actual, no tienen mucho tiempo para sus hijos y que el Estado debe hacerse cargo de la educación, en régimen de monopolio.

Afortunadamente los padres sensatos saben que tienen que tutelar a sus hijos, seguir y ampliar sus tareas de aprendizaje desde los primeros años de la escolaridad. Contribuirán, así, a prepararles para organizar bien su tiempo y a que entiendan que las actividades relacionadas con las asignaturas Matemáticas, Lengua española, Historia, Religión Católica, etc., etc., son algo muy importante para desenvolverse bien en su vida de adultos.

Desde Primaria hasta la Universidad pasando por la Formación Profesional y el Bachillerato, las tareas académicas de desarrollo y consolidación encuentran en el espacio familiar el lugar apropiado.

En el caso de los alumnos de Primaria el estudio en casa debe de estar bien tutelado de manera que ocupen, con flexibilidad, el tiempo adecuado que se se irá ampliando a medida que se avanza en los niveles de la ESO, Bachillerato y Formación Profesional. El estudiante de grado superior debe dedicar varias horas al estudio diarias  bien en su casa, residencia universitaria o una biblioteca.

De todas maneras en esto debe combinarse flexibilidad, constancia y manejo de los horarios semanales, mensuales y vacacionales. Además de los deberes, los padres pueden ampliar la formación de sus hijos orientándoles en adecuadas lecturas de literatura, narraciones históricas, relatos bíblicos, tecnologías, etcétera.

El esfuerzo académico aumenta la alegría, la satisfacción y la felicidad. La vagancia propicia desgana, violencia, depresión y conflictos

El aprendizaje exige buena enseñanza de los profesores que incluye, entre otras actividades controlar los deberes  destinados a la consolidación de los conocimientos y destrezas trabajadas en clase bajo la tutela directa del profesor. El aprendizaje no es una fiesta. Exige constancia y disciplina. El esfuerzo académico aumenta la alegría, la satisfacción y la felicidad. La vagancia propicia desgana, violencia, depresión y conflictos.

Se pueden utilizar hojas y guías de trabajo insertadas en la página web del centro donde figuren  abundantes recursos para los  deberes que facilitarán las asignaciones y control de las mismas por los profesores de cada grupo coordinados por el tutor.

Las tecnologías también aumentan la implicación de los padres  a los que se dará información y asesoría para que motiven y apoyen a sus hijos en la adquisición de buenos hábitos en el tiempo no lectivo, familiar y de ocio.

Como es sabido los dirigentes políticos de la mayoría de los partidos imbuidos de ideología nacionalista, socialista y comunista, junto con algunos psicopedagogos y docentes, han combatido y combaten los deberes, el esfuerzo del aprendizaje y la implicación de la familia.

Sin embargo, afortunadamente, las  investigaciones rigurosas  sobre este asunto han evidenciado la conveniencia del trabajo académico en casa. Veamos  algunas de ellas.

Hace unos años, 1996, en un congreso sobre gestión de centros educativos, organizado por la Universidad de Deusto tuve ocasión de asistir a la ponencia del profesor holandés Jaap Scheerens que expuso su meta análisis sobre las variables de enseñanza  eficaz. Concluía que las de más peso eran las expectativas de éxito docente, el orden, la disciplina, la oportunidad para aprender y deberes para casa.

Los estadounidenses Cooper, Robinson y Patall en otro meta análisis realizado entre 1987 y 2003 llega a similares conclusiones. Fue publicado en la prestigiosa revista Review of Educational Research, número 76, año 2006.

Otro prestigioso investigador, Barak Rosenshine, 1986, ya señaló los efectos benéficos de los deberes en el aprendizaje  que él conceptuaba como la práctica independiente que complementa las explicaciones del profesor y la práctica guiada en clase.

El didacta alemán Karl Stöcker ya resaltó acertadamente hace tiempo la importancia de afianzar el saber aprendido por medio de la “ejercitación y el enriquecimiento”. Por eso el profesor tiene que explicar, aclarar dudas y no marginar el razonamiento, el repaso, la autodisciplina, la gestión del tiempo, la, memorización, los hábitos de estudio y los exámenes rigurosos  orales y escritos.

Estrechamente ligada a los deberes para casa está la explicación hoy abandonada a pesar de ser un factor clave en la docencia. En ella el alumno obtiene información valiosa clave para avanzar  En las preguntas y aclaraciones posteriores del profesor adquiere consistencia y habilidades para consolidar conocimientos en el estudio individual. A este respecto escribe la hispanista sueca Inger Enkvist: «Si se quiere ayudar a los niños y jóvenes de bajo nivel cultural, se debería aumentar el número de clases en las que el profesor explica el contenido de lo que hay que aprender».

Comentarios

Comentarios