Somos demasiado condescendientes con ellos. Nos dejamos mangonear, y se nos queda cara de tontos mientras invaden nuestras vidas y haciendas con su ingeniería social.

Lo último. Por un lado, pretender -como ha dicho el PSOE- que las mujeres cursen carreras STEM (acrónimo en inglés de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), alegando que hay poca fémina en ése campo, dominado mayoritario por los varones. Y todo ello a golpe de silbato, con la promesa de que la matrícula será gratis el primer año de carrera. 

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Por otro lado, no ya pretender, sino colar mentiras en los libros de texto escolares de distintas regiones, como han hecho los Gobiernos autonómicos llenando la cabeza de los niños de cuentos chinos como que la lengua propia de Cataluña es exclusivamente el catalán; o que Josu Ternera es una personalidad vasca y ETA, una organización activista (¿?). 

El primer caso es un chantaje contra las mujeres. Y con un señuelo de risa: ya sabemos lo que pasa con las promesas de gratuidad de matrícula  (“las promesas de ayer son los impuestos de hoy” como decía Mackenzie King). Con el mantra de que es preciso cubrir la brecha de género, el Gobierno del PSOE abre otra: si por ser mujer va a salir gratis Primero en la Politécnica, ¿por qué tienen que pagar los varones que estudian Enfermería?

Al político de turno le priva torcer el curso natural de las cosas, para demostrar que él es el que manda

Toda ingeniería social es una forma de despotismo. En diferentes grados de tosquedad, pero despotismo. En un extremo tenemos la política del hijo único en China, en el otro pretender que el sexo femenino engrose las filas de los matemáticos y los ingenieros. 

Lo que ocurre es que las mujeres suelen mostrar, de forma natural, más preferencia por unas carreras que por otras. Sin que nadie se lo diga. No hay más que ver las  estadísticas. Pero al político de turno le priva torcer el curso natural de las cosas, para demostrar que él es el que manda y tiene poder para convertir lo blanco en negro y viceversa: lo ha pretendido hacer con la Historia, con la lengua, y hasta con el sexo. 

¿Por qué las mujeres tienen que ponerse a hacer carreras tecnológicas?, ¿porque lo dice Sánchez?, ¿y si no quieren? El PSOE de ahora no se diferencia gran cosa de la Sección Femenina del Movimiento y su consigna de que la mujer hiciera corte y confección. 

En cuanto a la manipulación de los libros de texto es un clásico de un sistema autonómico diseñado a la medida de los nacionalismos vasco y catalán. A la hora de adaptar los curriculos a las comunidades, las consejerías de educación han cambiado ciencia por adoctrinamiento, llegando a tergiversar la historia o la geografía, singularmente en las dos autonomías mencionadas, pero también en la andaluza, la gallega o la balear. 

Los editores se quejan ahora de que los cargos autonómicos los presionan para que los manuales “digan lo que ellos quieren y no lo que la ciencia dice”, de forma que -por poner dos ejemplos- los ríos no tengan importancia (en la versión canaria) o no se hable de los Reyes Católicos (en Cataluña). 

Lo cual es consecuencia, en buena medida, de la Torre de Babel en que se han convertido los 17 sistemas educativos de las cc.aa.; y del mayúsculo error que supuso que el Estado central cediera las competencias de educación a las taifas locales, abonando el terreno al adoctrinamiento ideológico. Resultado: salen perdiendo las cabecitas de los escolares, troqueladas por el virus secesionista o caladas -hasta las cejas- con la boina regionalista.

Un gobernante está para administrar bien nuestros dineros y poco más. Pero en cuanto les votas y juran (o perjuran) su cargo se vienen arriba y se creen algo, cuando, en puridad democrática, no son sino estas tres cosas: 

Los contables que hemos contratado, y que deben rendirnos cuentas en el Parlamento sin engañarnos ni sisarnos; 

los conserjes de la finca, para que el hall esté curioso y presentable, las calderas de la calefacción a punto, y la recogida de basuras se haga con puntualidad;

los “seguratas” para que vigilen quien entra y quien sale en nuestra casa, pedir la documentación a los extraños y evitar que se cuele gente sin papeles.

Todo lo demás, sobra. Un gobernante no está para meterse en nuestra vida privada y decirnos cómo debemos decorar el salón o enfocar nuestras relaciones sexuales. El dinero que le permitimos que nos administre está para que conserve en buen estado la red de autovías, no para que expolie la caja de pensiones -de nuestras pensiones- o se meta donde nadie le ha llamado.

Hagan el favor de no molestar al vecindario. Dejen de tocar las narices a la sociedad civil. Límítense a tener limpito el hall y que el ascensor no se atasque en el piso doce

Decidir por ellas, lo que deben estudiar o dejar de estudiar las jóvenes que llegan a la Universidad, además de ser un insulto machista, como explica muy bien elentir, es un abuso de poder. Lo mismo que invadir el terreno de la ciencia y sustituir la enseñanza escolar por mentirijillas localistas o nacionalistas.

Si quieren seguir con ese juego, señores Sánchez, Celaa, o presidentes autonómicos de turno (omito la lista de caciques locales, que es larga y cansina) dejen de llamarlo democracia. Hagan el favor de no molestar al vecindario. Dejen de tocar las narices a la sociedad civil. Límítense a tener limpito el hall y que el ascensor no se atasque en el piso doce.  

Y recuerden a Woody Allen: “El mago hizo un gesto y desapareció el hambre, hizo otro gesto y desapareció la injusticia, hizo otro gesto y se acabó la guerra. El político hizo un gesto y desapareció el mago”.

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Nacido en Zaragoza, lleva más de 30 años dándole a las teclas, y espera seguir así en esta vida y en la otra. Estudió Periodismo en la Universidad de Navarra y se doctoró cum laude por el CEU, ha participado en la fundación de periódicos (como El Mundo) y en la refundación de otros (como La Gaceta), ha dirigido el semanario Época y ha sido contertulio en Intereconomía TV, Telemadrid y 13 TV. Fue fundador y director de Actuall. Es coautor, junto con su mujer Teresa Díez, de los libros Pijama para dos y “Manzana para dos”, best-sellers sobre el matrimonio. Ha publicado libros sobre terrorismo, cine e historia.