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Hace unos días tuve ocasión de atender en HazteOir.org la llamada de un padre de un colegio concertado de Burgos (María Mediadora) que me contó cómo había ido a recoger al cole a su hijo de 7 años y se había encontrado que le habían pintado las uñas de rojo.

Era la semana anterior al Día Internacional Contra la Violencia de Género y en el centro escolar se han sucedido las actividades de corte feminista con charlas -para padres y profesores- contra el heteropatriarcado y todas esas cosas del consenso progre.

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Al parecer, durante el recreo, la tutora de Primaria llamó uno a uno a todos los varones de la clase para llevar a la práctica un cuento infantil llamado ‘¡Vivan las uñas de colores!que, en realidad, es un material didáctico para promover de forma sutil la ideología de género entre los pequeños.

Ya saben: si eres un niño y te gustan las cosas de niña no te preocupes, te apoyamos y te aplaudimos y te incitamos a que te sigan gustando cosas de niña. Y si eres un niño y te gustan las cosas de niños, pues te invitamos a que te replantees si de verdad eres un varón. Y por eso, con sólo 7 años, te pintamos las uñas de tus manos inocentes de rojo chillón. Y punto. Para que reflexiones todo el día -hasta que los padres consigan despintarle las uñitas- acerca de la igualdad y contra la violencia de género.

Desconozco -perdonen mi ignorancia- cómo un niño de 7 años puede combatir la “violencia de género” sometiéndose al caprichoso deseo de la maestra de pintarle las uñas de rojo. Tampoco entiendo que pinta un colegio concertado católico sometiéndose a la dictadura de la ideología de género y obligando a los alumnos -y a los padres- a someterse a sus dogmas carentes de fundamento científico. Sencillamente, no lo entiendo.

Esta misma semana un profesor de un colegio madrileño de Primaria me ha contado como Lola Martín Romero, socióloga y sexóloga. Responsable del Área de Formación y Sensiblización del Programa LGTBI de la Comunidad de Madrid, vinculada a la Fundación Sexpol ha ido a dar charlas al claustro de docentes y a los niños para explicarles que pueden “elegir su género”, que no somos sólo hombres o mujeres, que podemos ser muchas más cosas, que la homosexualidad es una opción más…

A esa señora o señorita le pagamos usted y yo el sueldo para que adoctrine a los niños madrileños. No se pierdan la página del librito ‘En familia’ que recomienda Lola Martín Romero, entre otros materiales. Una forma, como otra cualquiera, de imponerle a los niños los dogmas ideológicos del género con materiales didácticos muy bien hechos.  

¡Que suerte tenemos de que gobierne el Partido Popular en la Comunidad de Madrid!

También esta misma semana este diario se hacía eco de la denuncia que hizo por Twitter el padre de una niña de 3 años a la que en la Escuela Infantil le dijeron que el “matrimonio” entre dos personas del mismo sexo era “guay”. La niña, entusiasmada, le propuso a su padre adoptar un papá y una mamá para tener cuatro papás y cuatro mamás. La lógica de la pequeña es aplastante: ¿Por qué tener sólo un papá y una mamá si puedo tener dos mamás y dos papás?

La izquierda, los sindicatos subvencionados y los grupos LGTBI están que trinan. No es para menos

Y todavía habrá alguien que diga que el adoctrinamiento en ideología de género no existe en nuestras aulas, que es una falacia, un invento de HazteOir.org. Pues vamos a seguir contando lo que pasa, como ya llevamos haciendo desde hace casi tres años. Y mientras esto no se resuelva, al menos que dejen a los padres elegir qué educación quieren para sus hijos, como ya han pedido más de 50.000 personas. 

Ese es el sentido del PIN Parental que promovemos en la campaña #MisHijosMiDecision de HazteOir.org. La izquierda, los sindicatos subvencionados y los grupos LGTBI están que trinan. No es para menos. Reciben ingentes cantidades de euros procedentes de las arcas públicas para imponer en las aulas la ideología de género. Y no pueden consentir que se les acabe el chiringuito, su modo de vida.

¿Qué podemos hacer? Decir basta y luchar. Ese es el sentido del PIN Parental, denunciar, exigir, prevenir y defender el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus valores como garantiza y reconoce la legislación supranacional y española y los ideólogos, activistas LGTBI e izquierda en general se niegan a aceptar. Esta es la legislación (y la jurisprudencia) en la que se fundamenta el PIN Parental:

Declaración Universal de Derechos Humanos. Artículo 26.3: «Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos».

Carta de los Derechos Fundamentales de la UE. Artículo 14.3: «Se  respetan, de acuerdo con las leyes nacionales que regulen su ejercicio, la libertad de creación de centros docentes dentro del respeto a los principios democráticos así como el derecho de los padres a garantizar la educación y la enseñanza de los hijos conforme a sus convicciones religiosas, filosóficas y pedagógicas».

Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Artículo 18.4: «Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a respetar la libertad de los padres y, en su caso, de los tutores legales, para garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones».

Constitución Española. Artículo 27.3: «Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones».

Sentencias del Tribunal Supremo de 11 de febrero de 2009 (Recursos 905/2008, 1013/2008, 948/2008, 949/2008, Fundamento de Derecho Décimo): «[Las leyes] no autorizan a la Administración educativa, ni a los centros docentes, ni los concretos profesores a imponer o inculcar, ni siquiera de manera indirecta, puntos de vista determinados sobre cuestiones morales que en la sociedad española son controvertidas».

Así que ya lo sabe: no permita que adoctrinen a sus hijos, nietos o sobrinos. Y no consienta que con su dinero -a través de los impuestos- se financie la imposición ideológica en las aulas, típica de los regímenes totalitarios. Contamos con usted para librar esta batalla por la libertad.

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