Javier Maroto, icono LGTBI del Partido Popular y fracasado candidato al Congreso por Álava (tuvo que ser repescado como senador por designación en Castillay León) le ha enmendado la plana al presidente de su partido en lo referido al PIN Parental, un mecanismo para que los padres puedan ejercer la libertad educativa.

Pablo Casado aseguró en la polémica sobre el PIN Parental, en respuesta a la ministra Celaá: «Mis hijos son míos y no va a venir ningún burócrata, ni comunista, ni socialista a decir cómo tengo que educarlos». Y añadió: «Es la libertad de nuestros compatriotas, que nadie meta la mano en nuestros hogares».

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Pero su exvicesecretario de Organización, hoy portavoz de los populares en el Senado, desdeña la respuesta de su presidente, tildándola de «airada» en contraposición a poco reflexiva, porque «Casado habló como padre, más que como presidente del PP», en una entrevista concedida al diario El Mundo.

Más aún, Maroto considera que el debate que han despertado los padres que consideran vulnerado el derecho de sus hijos a ser educados conforme a lo que decidan sus progenitores «absolutamente superado».

Al igual que su compañera de partido y presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, Maroto defiende que no existe un problema de adoctrinamiento, en concreto LGTBI, a través de las actividades complementarias programadas por los centros.

Sin embargo, HazteOir.org. ha publicado cerca de 300 casos de adoctrinamiento en España de este tipo a través de su campaña MisHijosMiDecision.org y ha recogido más de 110.000 firmas para que se regule el uso del PIN Parental de forma obligatoria para proteger la libertad educativa.

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