Una niña sostiene una bandera LGTBI en una marcha en los Estados Unidos.
Una niña sostiene una bandera LGTBI en una marcha en los Estados Unidos.

¿Hasta qué punto una ley puede prohibir a los padres tener información sobre las actividades que llevan a cabo sus hijos? El gobierno de la provincia canadiense de Alberta ha prohibido a las escuelas que informen a los padres sobre la pertenencia de sus hijos a los clubes GSA (por sus siglas en inglés, Gay-Straigt Alliance o alianzas gay-heterosexuales).

Los clubes GSA son “redes de apoyo entre compañeros, dirigidas por estudiantes y respaldadas por los docentes”, según informa la página de educación de del gobierno de Alberta.

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En noviembre de 2017, el gobierno de Alberta presentó una nueva legislación que aclara “las funciones y responsabilidades de las autoridades y los directores escolares” en torno al apoyo a GSA. Esta ley impide la notificación a los padres sobre la participación de sus hijos en dichos cursos.

Ahora, un juez de la Corte de Queen’s Bench, en Medicine Hat, ha escuchado a 25 escuelas religiosas y otras en contra del proyecto de ley 24. Los demandantes quieren que la aplicación de la ley se retrase hasta que se decida su constitucionalidad.

El año pasado, el ministro de Educación de Alberta David Eggen lideró el esfuerzo para aprobar el proyecto de ley 24, que prohíbe a las escuelas informar a los padres si sus hijos se han unido a GSA sin el consentimiento del niño, incluso niños de jardín de infantes.

La ley priva a los padres de la capacidad de “conocer plenamente dónde están sus hijos, con quién están involucrados y qué se les puede alentar a pensar o hacer”

Anteriormente, las escuelas y los directores eran libres de usar su propio juicio sobre cuándo ocultar la información a los padres, por ejemplo, si existe un riesgo creíble de daño al niño.

En abril, el Centro de Justicia para las Libertades Constitucionales (JCCF) entabló una demanda contra la ley, representando a un grupo de escuelas religiosas, así como a ciudadanos y padres preocupados. Sostiene que la ley priva a los padres de la capacidad de “conocer plenamente dónde están sus hijos, con quién están involucrados y qué se les puede alentar a pensar o hacer”; y que viola las libertades de religión y expresión de los padres.

“El proyecto de ley 24 requiere además que los directores faciliten una actividad relacionada con GSA ‘inmediatamente’ (a petición de un estudiante) sin consultar al consejo escolar ni a los padres, y sin considerar si las actividades relacionadas con GSA son compatibles con la naturaleza, el carácter y los valores de la escuela”, señala JCCF .

El Centro de Justicia también llama a los GSA “clubes sexuales ideológicos” en los que los niños pueden estar expuestos a material sexual gráfico. El gobierno descartó tales preocupaciones y la denominó “especulación”, y dice que las GSA simplemente tratan de “crear un espacio seguro donde los estudiantes puedan socializar, ser ellos mismos, hacer amigos y ayudar a otros estudiantes a comprender la importancia de ser respetuosos con las personas LGBTI”. 

El gobierno comenzará a aplicar el proyecto de ley 24 en julio, a menos que el tribunal otorgue una orden judicial temporal.

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