El catolicismo es el “sostén en la vida” de Cristina López Schlichting, que está “enamorada de la Iglesia”. Es madre de tres hijos “estupendos”, ama “la libertad por encima de todo” y trabaja “en la más hermosa profesión del mundo”, el Periodismo, aunque reconoce que ha sido “agotador” compaginar su trabajo de reportera con la familia.

Le gusta leer y a ello dedica la mayor parte de su tiempo libre. Disfruta con un buen vino, aunque habitualmente bebe agua de Vichy. Y más que los platos en concreto, cree que son mejores unas sencillas judías verdes con aceite de oliva que un plato grasiento incomestible. Y le pierden los dulces…. Tiene “una lucha perenne para no comerlos”.

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¿Dónde nació? ¿Cómo era su familia?

Nací en Madrid, un 2 de abril de 1965. Tengo una gran familia, llena de inteligencia, sensibilidad, cultura y amor. Mi padre es un hombre hecho a sí mismo, un hijo de obreros republicanos que estudió con becas y se convirtió en abogado con mucho esfuerzo. Un extraordinario lector y una persona muy generosa. Mi madre es de Hamburgo, vino a España a estudiar castellano y se enamoró. Habla un español perfecto y tiene un corazón como una casa. Ambos han formado una familia enorme y sólida. Son los jefes de una gran tribu.

¿Qué educación recibió de sus padres?

Nos han educado en el esfuerzo y la solidaridad, hemos aprendido a compartirlo todo. De mi madre destacaría el amor a la verdad. De mi padre, la pasión por la lectura, la música, la pintura, el arte en general. ¡Hemos crecido en los museos! Los dos son muy tolerantes y abiertos.

¿En qué colegio estudió?

Estudié en el colegio Nuestra señora de la Merced, de las Hermanas Mercedarias de la Caridad, en Madrid. Con ellas me abrí a la fe y desarrollé una gran curiosidad por la tradición cristiana, que culminó en el encuentro, a los 18 años, con el carisma del cura italiano Luigi Giussanni. Desde entonces estoy enamorada de la Iglesia.

Cristina López Schlichting
Cristina López Schlichting

¿Por qué decide dedicarse al periodismo? ¿Dónde estudió su carrera?

Fue un camino que empezó con mi amor por la lectura y mi curiosidad por todo. Empecé estudiando Filología Hispánica, pero enseguida entendí que lo mío no eran ni la enseñanza ni el mundo académico y me matriculé también en Ciencias de la Información. Hice la carrera en la Complutense. Nunca me he arrepentido.

¿Cree que es una profesión valorada?

El periodismo es una profesión popular en un mundo donde aparecer y ser famoso es muy deseado, pero no tengo tan claro que sea realmente una profesión apreciada en lo que la hace indispensable. Es el cuarto poder, la garantía de la libertad de expresión y, por ende, de la democracia. He recorrido medio mundo y he visto muchas tiranías que hacen imposible escribir libremente en un periódico. Somos muy afortunados, pero tal vez no demasiado conscientes.

“Lo más potente es ahora la radio, justo lo que parecía obsoleto cuando comencé”

¿Y remunerada?

Oh, no. La profesión está muy mal pagada. Y la situación ha empeorado con muchísimos despidos. Se han juntado la crisis y un fenómeno industrial de transformación del sector, por razones técnicas. Cuando empecé, con 22 años, un periódico tenía 2.000 empleados, ahora tiene 200. El papel está desapareciendo y las televisiones requieren menos personal. El mundo digital es somero en plantillas. Es curioso, lo más potente es ahora la radio, justo lo que parecía obsoleto cuando comencé.

¿Qué hace en su tiempo libre?

Leo, leo y leo, es un vicio heredado. También procuro caminar, hacer gimnasia y cuidar mis amistades, pero lo que más hago, la verdad, es leer. Es una pasión.

¿Cuáles son sus aficiones?

Me gustan el cine y la música clásica, pero apenas les dedico tiempo. En verano, me fascina practicar el snorkel, el buceo sin botella.

¿Dónde le gustaría viajar próximamente?

No crea que me gusta demasiado viajar. Lo he hecho tanto que me he cansado. Conozco bien Europa del Este y bastante Oriente Medio, pero ha sido agotador compaginar el trabajo de reportera con la familia. Viajo por España, en verano sobre todo. Ahora planeo volver a Irán y me gustaría conocer mejor América del Sur. También visitar algo más Escandinavia, porque mi autora favorita es la noruega Sigrid Undset. Pero no idealizo los viajes. Me gusta conocer a fondo las culturas y para eso es preciso permanecer en los lugares un tiempo que no tengo.

¿Cuál es su plato y su bebida favorita?

Me encanta el buen vino, pero solo en contadas ocasiones. Bebo agua de Vichy. Y más que los platos en concreto, me gusta la buena gastronomía, sea la de mi madre –que es espectacular- o la de una comida hecha con esmero. Son mejores unas sencillas judías verdes con aceite de oliva que un plato grasiento incomestible. ¡Ah! Y me pierden los dulces. Tengo una lucha perenne para no comerlos, uff.

Espero que el Estado sepa frenar en seco la intentona independentista”

Ha hablado del agua con gas catalana, ¿qué cree que va a pasar con el órdago independentista?

Espero que el Estado sepa frenar en seco la intentona independentista. Le ley es indispensable si queremos que no reine la violencia. Pero hemos esperado mucho y la fractura cultural y social es muy profunda.

¿Y qué consecuencias tendrá?

Esta generación ya no se repondrá de este desastre. Se necesitan décadas de educación para que los españoles vuelvan a apreciarse y respetarse. Se han sembrado desprecio y odio por el otro.

¿Qué balance hace de la realidad política española?

Estamos en un momento de cambio. Que haya nuevos partidos es bueno, que se hable sobre una mejora del sistema o de regeneración, también lo es. El problema estriba en el desprecio de todo lo logrado anteriormente. Se minusvalora el sistema parlamentario, la ley fundamental, el estado de derecho, la justicia o los cuerpos y fuerzas de seguridad, dando por supuesto que todos estos elementos de la democracia son fáciles de conseguir. Por el contrario, son el fruto de siglos de trabajo y luchas. Despreciar lo conseguido es peligroso. He visto demasiada barbarie para creer en los colectivismos o las dictaduras del pueblo.

“Hemos apuntalado la cultura del bienestar y, desaparecido el bienestar, sólo queda la barbarie del materialismo”

¿Por qué cree que hemos llegado a este desolador panorama?

Es una pregunta interesante. Probablemente hemos dado las cosas buenas por supuestas. No hemos sabido educar a nuestros hijos en el orgullo y la satisfacción por lo conseguido. Sorprende que muchos no distingan entre parlamentarismo y dictadura del proletariado, por ejemplo, o desconozcan el valor de los partidos o la ley. Hemos apuntalado la cultura del bienestar y, desaparecido el bienestar, sólo queda la barbarie del materialismo.

Los secretarios generales de PSOE y Podemos, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias /Pool
Los secretarios generales de PSOE y Podemos, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias /Pool

¿Cree que va a gobernar PSOE-Podemos?

No soy adivina. Es difícil un pacto PSOE-Podemos, hay demasiadas diferencias, en particular en torno al modelo territorial, pero en política no hay nada imposible.

¿Necesita una regeneración el PP?

España necesita una regeneración. No nos quema en las manos el dinero público. Ni en los partidos ni las empresas ni a los particulares. Se señala con escándalo a la antigua Convergencia o los eres de Andalucía, o la Taula de Valencia, pero la corrupción no nace por generación espontánea. Creo, por el contrario, que tiene mucho que ver con toda una cultura del dinero. Está relacionada con los profesionales que cobraban en negro en sus consultas y despachos, los fontaneros y electricistas que no emitían factura, los empresarios con contabilidad b, las familias que no pagaban la seguridad social de las asistentas. Ha sido una forma de vida y no cabe señalar sólo al poder.

¿Cómo valora la ‘retirada’ de Rajoy?

Me ha parecido práctica, una forma de ganar tiempo y evitar una derrota parlamentaria que hubiese reforzado un acuerdo Podemos-PSOE. Se hubiese evidenciado la unidad de muchos partidos que apenas tienen entre sí más comunidad que su oposición al PP.

“Hay una vena anticlerical en España sorprendentemente agresiva, que divide la sociedad y no ayuda a construir en común”

¿Qué opina del ataque laicista que sufre España?  

España no está más secularizada que Alemania o Francia. El occidente postcristiano es así. Pero me llama la atención la animadversión del laicismo militante. No estoy acostumbrada a ciertas faltas de respeto, a determinado desprecio cultural. Me eduqué en una familia poco religiosa, pero muy tolerante, que valoraba mucho el humanismo cristiano. Hay una vena anticlerical en España sorprendentemente agresiva, que divide la sociedad y no ayuda a construir en común.

“La vida como un bien absoluto es un concepto social ligado al cristianismo, que se está perdiendo a medida que el cristianismo retrocede”

¿Cree que es posible el aborto cero?

No. El aborto siempre ha existido, el pecado es parte del ser humano. Si me pregunta si es posible una sociedad que valore al máximo la vida del no nacido, le diré que sólo he conocido eso en la Iglesia. La vida como un bien absoluto es un concepto social ligado al cristianismo, que se está perdiendo a medida que el cristianismo retrocede. Es una prueba de que Cristo es indispensable para la humanidad. Sin Él, el hombre vive en el terror y acaba cediendo a la cultura de la muerte.

¿Qué ha sido de la Plataforma Mujeres contra el aborto?

30.000 mujeres valientes firmaron una apuesta decidida por la embarazada y por la vida. Fue maravilloso y creo que evidenció que las mujeres abortistas no pueden hablar en nombre de todas. Seguramente tendremos que volver a levantar la voz. Se acercan tiempos recios, que decía Santa Teresa. Pero esas 30.000 mujeres no han desaparecido, siguen protagonizando milagros de vida.

Ha escrito un libro sobre relaciones sexuales. ¿En qué falla la educación de hoy en día?

Hemos abdicado de educar para el amor. El amor es maravilloso y el sexo también. Pero el sexo sin amor es poco satisfactorio. Es más, deja el corazón desolado. Y hay demasiada propaganda a favor del sexo sin amor, por eso hay tanta tristeza afectiva.

¿Qué les dice a sus hijos jovenes sobre el sexo?

El libro y las experiencias del programa de sexo en “La tarde con Cristina” nacieron al calor de la mesa camilla. Lo hablamos todo abiertamente, mi madre me educó en ello. No pretendo saber más que ellos, les pregunto y vamos buscando el camino del corazón. A veces saben más que yo. Es una generación que ha vivido los dolorosos efectos del divorcio y la separación y empieza a hacer un juicio muy interesante. Ellos saben que estamos hechos para el amor.

¿Qué opina de la educación concertada?

Yo me he educado en la concertada y me parece un modo fabuloso de conciliar la libertad de educación con la gratuidad. Es un buen termómetro de las libertades. Los lugares donde el modelo se persigue o constriñe son espacios menos libres.

¿Y de la diferenciada?

En Estados Unidos y algunos países de Europa se plantea la educación diferenciada como una alternativa interesante. Es verdad que hombres y mujeres son distintos. Yo crecí en la concertada diferenciada y las mujeres de mi generación somos un ejemplo de empuje, decisión y libertad. Seguramente educarse juntos tiene otras ventajas, pero no entiendo a quienes tienen que imponer a todos un modelo único. Qué intolerancia, que incapacidad para respetar la pluralidad.

¿Cree que la ideología de género ha calado en España?

Es parte del tejido cultural del Occidente actual. El hombre contemporáneo cree que la libertad radica en la independencia. Eso genera mucha soledad, porque exige romper con el pasado y la tradición, y negar cualquier identidad que no sea elegida. De esta manera se propone la elección de sexo como un aspecto de la libertad. Pero negar esta identidad entraña a menudo un sufrimiento grande y de eso no se habla. Quien considera que la biología o la cultura son factores buenos para la vida, es tachado de retrógrado y aislado socialmente.

“Es fácil acabar con el Daesh, basta cortar su financiación y apoyar a Irak y Siria”

¿Cómo cree que se puede combatir al islamismo radical?  

Con la lucha militar de los estados de origen, la unidad política internacional y la solidez de la cultura de la pluralidad. No se puede ceder un ápice ante los modelos bárbaros. Ni en Egipto ni en Alemania. Ni en Estados Unidos ni en Arabia Saudí. Es fácil acabar con el Daesh, basta cortar su financiación y apoyar a Irak y Siria. Pero el radicalismo islámico renacerá con otras formas. Será una batalla cultural a largo plazo.

Cristina López Schlichting, junto a refugiados cristianos de Irak /Cope
Cristina López Schlichting, junto a refugiados cristianos de Irak /Cope

¿Está tomando conciencia la sociedad española de la realidad de los cristianos perseguidos en el mundo?

Muy poco a poco y de una manera sesgada. Muchos se apenan de lo que ocurre en Nigeria, Irak, Siria. Pero luego miran mal a los refugiados y vuelven la espalda al cristianismo local. Como si el odio anticlerical fuese ajeno al desprecio de la fe. A las grandes potencias no les duelen los cristianos coptos o asirios, sólo les duelen el petróleo, el gas y las armas.

¿Cómo ha resultado su reciente experiencia en Irak?

Mi experiencia en Irak me ha cambiado. Nunca había conocido gente dispuesta a perder su plan de pensiones, su casa, el coche y la escuela de los hijos por la fe. Nunca me había dado cuenta hasta a este punto de que Dios basta. Y la paradoja es que esta constatación es positiva, es un bien. El mal no logra imponerse sobre la experiencia de la salvación. Es maravilloso, significa que la libertad es posible en este mundo. También para usted o para mí. Significa que todos los poderes no pueden imponerse sobre Cristo presente.

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Cuenta con más de 20 años de experiencia profesional en redacción de noticias, gestión de contenidos informativos, gestión de medios de comunicación, relación con periodistas y comunicación corporativa. La mayor parte de su carrera profesional la ha desarrollado en Europa Press, donde concluyó su etapa profesional como subdirectora de Sociedad. Ha sido profesora colaboradora de la Universidad San Pablo CEU y de la Villanueva. Ha sido directora adjunta de este diario. En la actualidad, colabora con la agencia EFE y las revistas Mundo Cristiano Farmanatur y Mi Herbolario. Es licenciada en Periodismo y doctora en Ciencias de la Información por la Universidad San Pablo CEU y colabora en varias empresas y asociaciones en Comunicación Corporativa.