«El PSOE tendría que ponerle un monumento a Rajoy»

    Probablemente Santiago Abascal viviría hoy plácidamente si -señala- se hubiera quedado en el PP callado y sumiso ante su jefe. "Pero yo no entré en política para eso, yo entré para defender ideas".

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    Tiene la certeza de que vivimos un tiempo en el que no queda otra que hacer la travesía por el desierto para huir de los latigazos de los faraones, hoy reencarnados en los viejos partidos políticos. Un plan, desde luego, arriesgado y poco atractivo para ese electorado que vive atenazado por el miedo y la inercia de abrazar las siglas de siempre.

    Santiago Abascal no promete primaveras con flores y risas, sino la batalla por las ideas y los principios que han sido proscritos para el votante de derecha. Mira al PP -al que califica como «el perrillo faldero de la izquierda»- y en él ya no ve ninguna de las causas por las que aquél muchacho de 23 años se echó al monte en un ayuntamiento gobernado por Herri Batasuna.

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    A menos de dos meses para las elecciones generales, VOX pelea por entrar en el Congreso de los Diputados para defender y decir las cosas que nadie dirá -asegura- si no están ellos. Donde sí las ha dicho ya es en Hay un camino a la derecha, el libro en el que expone junto a Kiko Méndez-Monasterio su pensamiento político. Es cuestión de tiempo -dice muy serio- que su partido se encuentre con los millones de españoles que hoy no tienen representación. «Nadie puede ser de izquierdas o centro si no hay nadie a la derecha».

    ¿Han dejado los españoles de ser de derechas? Es usted el único político que se define así.

    Hace poco en una tertulia un diputado del PP me insistía en situar a su partido en el centro y a renunciar explícitamente al concepto de derecha. Ciudadanos se define como centro, aunque hasta hace poco se definía de centro izquierda. Incluso Pablo Iglesias también se define de centro, aunque todos sabemos que es de extrema izquierda; y el Partido Socialista se zarandea entre el centro y la izquierda…

    ¿De verdad no hay españoles de derechas?

    Todo el espectro político en España con representación está entre el centro y la izquierda. Es una democracia en la que oficialmente no hay derecha. Sé que son etiquetas viejas, pero al menos es un concepto que nos sitúa geográficamente. Es más una actitud.

    Usted dio el portazo en el PP cuando el Gobierno asumió el fin de la Doctrina Parot que permite la excarcelación de etarras.

    Fue la gota que colmó el vaso. He observado paulatinamente cómo el PP durante la acción de oposición en la segunda legislatura de Zapatero y después en el Gobierno en esta ‘tercera legislatura de Zapatero’, ha traicionado todo lo que representó en las últimas décadas y durante la primera etapa de Rajoy en la oposición.

    El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero / Wikimedia
    El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero / Wikimedia

    ¿Cuándo se produce el cambio de rumbo del PP?

    En el Congreso de Valencia de 2008, que se salda con la salida de María San Gil de los órganos del PP, se produce un golpe de timón, un viraje ideológico hacia la nada, hacia la ausencia de convicciones, la conversión a un partido de gestores que renuncia a todo principio y se presenta ante los españoles como el encargado de arreglar los desaguisados que la izquierda hace en las cuentas públicas.

    Ese tema -la unidad de España y el terrorismo- le toca la fibra sensible, ¿no?

    Es verdad que todo lo que tiene que ver con el nacionalismo y con la lucha contra el terrorismo es lo que a mí me lleva al compromiso público cuando, con 23 años, aterrizo en el ayuntamiento de Llodio gobernado por Herri Batasuna. Soy mucho más sensible a cualquier tipo de traición en estas políticas. Pero lo demás también me importa.

    Rajoy dijo aquello de que ‘la economía lo es todo’.

    ¿Eso es lo único que puede ofrecer un partido de derechas en España porque está estigmatizada y no es capaz de presentar sus ideas y principios? Yo no podía seguir en el PP en esas circunstancias. Cuando se ha traicionado absolutamente todo. No encuentro un solo elemento que no se haya traicionado. Ni uno.

    La verdad es que Rajoy no sale muy bien parado en el libro, le califica de «tecnócrata frío sin valores».

    Es lo más suave que le puedo llamar. También le califico de traidor, es una de las palabras más fuertes que se pueden utilizar en política para referirse a un compatriota que además es el líder del partido en el que milité. No puedo utilizar una palabra más gruesa con toda convicción.

    «Rajoy es un tecnócrata frío sin valores y un traidor, que es una de las palabras más fuertes que se pueden utilizar en política»

    No les veo cantando juntos villancicos esta Navidad.

    Se ha aprovechado de la orfandad, de la buena voluntad y del cautiverio del electorado de la derecha, que entiende que no tienen otra opción. Se han aprovechado de eso, con Arriola soplándole la oreja diciéndole que no pasaba nada porque ese electorado de la derecha nunca te va a abandonar, que a la derecha se le puede maltratar, dar patadas en la espinilla, engañar, porque va a aguantarlo todo, que es un electorado masoquista. Eso es lo que ellos creen.

    El PP ha incumplido en todo aquello contra lo que se revolvió durante el zapaterismo. ¿El terreno perdido ya no se recupera?

    Han traicionado en todo: la Ley de la Memoria Histórica de Zapatero, mantienen la Ley del Aborto con un plan de natalidad que ha sido una broma, tienen una posición tibia ante Artur Mas, mantienen la misma política antiterrorista que Zapatero, la ideología de género está cogiendo fuerza en las comunidades autónomas del PP, sigue vigente la Educación para la Ciudadanía, el matrimonio homosexual que recurrieron al TC ahora ha sido asumido en una boda -la de Javier Maroto- que han convertido en acto político….

    En economía las cosas tampoco han sido como dijeron.

    Han subido los impuestos incluso más de lo que planteaba IU. Nos dicen como excusa: ‘Es que los socialistas nos dejaron las cuentas destrozadas’. Pablo Casado me dijo que la prioridad era la economía para justificar que no iban a cambiar la legislación sobre el aborto o la Ley de Memoria Histórica. Pues si la prioridad era la economía, tendrían que haber dimitido el primer día todos los ministros menos Montoro y De Guindos. ¿Pero qué tipo de argumento es que un Gobierno solo puede dedicarse a la economía cuando no es de izquierdas? ¿Qué interpretación marxista es ésa? ¿Qué concepción de su electorado tienen?

    El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy / EFE
    El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy / EFE

    Igual creen que a sus votantes sólo les importa la economía.

    ¿De verdad piensan que el electorado de la derecha, que cree en la libertad del hombre, es puramente materialista y sólo se mueve por el bolsillo? ¿Eso piensan de su gente? De verdad, no veo así a mis compatriotas. Por eso siento la responsabilidad de ofrecer otra cosa.

    Habrá quien piense: ¿para qué preocuparse tanto, Abascal? ¿No le hubiera merecido la pena quedarse callado, con lo bien que estaba usted en la agencia de protección de datos de la Comunidad de Madrid ganando 5.100 euros?

    En un gran partido uno puede vivir tranquilamente si está calladito y obediente a lo que diga el jefe. Pero yo no entré en política para eso. Yo entré para defender ideas en un ayuntamiento, el de Llodio, en el que cobraba 378 euros por ser concejal y tuve que llevar escolta desde los 23 a los 35 años. ¿Cómo podían pensar esta gente que personas que hemos tenido que hacer eso íbamos a estar callados por un miserable sueldo, por mucho que sirviera para mantener a nuestras familias?

    La mayoría opta por aquello de la disciplina de partido…

    No pude seguir coexistiendo con unos excompañeros que se han vendido al mejor postor, que se han vendido a los cambios que lideraba Mariano Rajoy. Quiero otra cosa para mi familia, otra cosa para mi país.

    Por su familia usted justificó llevar una pistola cuando la ETA mataba sin discreción. «No estoy dispuesto a dejarme matar», dice en el libro.

    Me compré una pistola para defensa personal. Tengo el deber y el derecho de defenderme. Tenía escolta, pero cuando solicité esa licencia de armas lo hice para proteger a mi padre, que abría su comercio de ropa todos los días a la misma hora, y eso ETA lo sabía. Yo no estaba dispuesto, ni lo estoy, a dejarme cazar. Ahora acabo de solicitar la renovación de esa licencia.

    «Me compré una pistola para defensa personal, tengo el deber y el derecho de defenderme»

    Tenga cuidado, que a José Antonio Primo de Rivera le metieron en la cárcel por un problema con la licencia de armas.

    Tomo nota.

    El que parece que nunca irá a la cárcel es Artur Mas por mucho que se salte la ley. Dice que la unidad de España no puede romperse ni por las armas ni por las urnas.

    Absolutamente. La Constitución se fundamenta en la unidad indisoluble de la nación. La unidad es previa, superior y anterior a la Constitución. Si en una democracia no hay nada más sagrado que la Constitución, más sagrado aún es aquello en lo que se fundamenta: la unidad.

    Esta unidad se ha construido a lo largo de las generaciones, y no siempre pacíficamente.

    La unidad no se puede someter al plebiscito de unas pocas horas de un domingo, es una absoluta irresponsabilidad. Para decidir sobre la unidad de un país tendría que haber muchos convocados: mis abuelos, los suyos… y algunos ya no pueden votar, son los que nos han dado en herencia nuestro país. Es ilegítimo plantear el fin de la unidad nacional, ya sea en una parte de la nación o en todo el territorio. No tenemos el derecho a decidir en referéndum sobre la unidad de nuestro país.

    Pero volvamos a Artur Mas, aquí hay políticos que no cumplen la Constitución.

    Hay unos cuantos artículos de la Constitución muy importantes que son papel mojado. El 155 permite la suspensión de un poder autonómico en caso de que éste ocasione un grave perjuicio al interés general. En Cataluña y en mi tierra vasca hace muchos años que no se cumple. Pero tampoco el artículo 14, que es el que garantiza la igualdad de todos los españoles.

    El presidente catalán, Artur Mas, el cabeza de lista de Junts pel Sí, Raül Romeva, y el presidente de ERC, Oriol Junqueras y la integrante de la candidatura Carme Forcadell. EFE/ Alberto Estévez
    El presidente catalán, Artur Mas, el cabeza de lista de Junts pel Sí, Raül Romeva, y el presidente de ERC, Oriol Junqueras y la integrante de la candidatura Carme Forcadell. EFE/ Alberto Estévez

    ¿Tampoco hay igualdad?

    Hoy no existe la igualdad ante la ley porque hay españoles que no pueden escolarizar a sus hijos en la lengua común de todos los españoles. Esto es gravísimo, es una discriminación como la copa de un pino, algo que convierte nuestra Constitución en algo fallido. Nuestra Constitución tiene muchos errores porque se hizo mirando a ETA y los separatistas. Soy partidario de que se reforme la Constitución, pero para reforzar la unidad de España. Se ha puesto en suspenso la ley y el Estado de Derecho por no suspender la autonomía de Cataluña.

    A sus antiguos colegas del PP País Vasco no se les oye. ¿Cómo ha podido pasar el partido de Mayor Oreja, María San Gil y Ortega Lara a Semper, Oyarzábal y Maroto?

    En realidad no se ha pasado de unas personas a esas otras porque ya estaban allí. Los que están hoy dieron la cara con nosotros, eso sí, algunos más que otros. No puedo entender cómo han podido hacer un viraje tan negativo para que hayan tirado por la borda lo que defendimos, y para que hayan acabado con el electorado que nos apoyó pasando de 300.000 votos a 100.000. No entiendo que justifiquen sus traiciones y sus errores apelando a que ellos se han jugado la vida. Es inaceptable, porque una hoja de servicios, que existe y les adorna, no justifica ese cambio, no es una patente de corso.

    «Se ha puesto en suspenso la ley y el Estado de Derecho por no suspender la autonomía de Cataluña»

    Quizá no hacen otra cosa que seguir las directrices de Génova y Moncloa. Usted sostiene que el PP se ha convertido en el perrillo faldero de la izquierda.

    Así es, es ‘la derecha domesticada’ por la izquierda que guarda la finca en ausencia de ésta. Lo ha demostrado Rajoy en esta legislatura. El PSOE tendría que ponerle un monumento a Rajoy. Por eso es normal que la izquierda se crea que es el progreso, porque luego viene la derecha a conservar ‘el progreso’ de la izquierda. Es intolerable.   

    A Aznar nadie le discutía, pero fue él quien eligió a Rajoy.

    Rajoy fue el delfín de Aznar y el de ‘el fin’ del PP. PSOE y PP están asociados en la corrupción, la disgregación nacional, la partitocracia… están heridos de muerte. Es cuestión de tiempo que los nuevos partidos -que está por ver si son mejores o peores- expidan el certificado de defunción de estas viejas formaciones.

    «Qué le vamos a hacer», le respondió Rajoy cuando usted se lo encontró en un bar y le pidió explicaciones por el cambio de rumbo.

    Fue una de las conversaciones más delirantes que he tenido con un político en toda mi vida. Rajoy me negó que se estuviera produciendo un cambio respecto a los partidos nacionalistas. Entonces yo narré un montón de frases que acreditaban que sí había un cambio, algunas del propio Rajoy, y otras de Jorge Moragas, allí presente. Y después de escucharme tras haberlo negado todo un minuto antes, se encogió de hombros y dijo ‘qué le vamos a hacer’.

    El famoso galleguismo del presidente.

    Aquello fue muy decepcionante, alguien que niega algo y cuando le pones las pruebas encima de la mesa se encoge de hombros y dice eso, es alguien con el que no se puede militar en un partido político.

    ¿Aspiráis a expedir el certificado de defunción del PP?

    El certificado se va a expedir, pero nosotros aspiramos a representar a los españoles huérfanos que aún votan al PP con la nariz tapada, por miedo, o en una interpretación absolutamente errónea de lo que es el voto útil. No hemos venido a hacer un ajuste de cuentas con el PP, sino a representar a mucha gente que no se siente representada en España.

    «No hemos venido a hacer un ajuste de cuentas con el PP, sino a representar a mucha gente que no se siente representada en España»

    Pero para que ese discurso sea creíble es necesario que VOX llegue cuanto antes al Congreso de los Diputados.

    Es lo que esperamos. Eso no se va a producir de la noche a la mañana, sino de una manera paulatina. En estas elecciones aspiramos a poder hoyar el Congreso porque estamos convencidos de que hay mucha gente que piensa como nosotros que aún no se atreve a votarnos, al igual que hay mucha gente que siente una gran antipatía hacia Mariano Rajoy y que aún no se atreve a dejarle de votar. Es cuestión de tiempo que nos encontremos con esos millones de electores que piensan como nosotros.

    Sin embargo, quienes aparecen en los grandes medios y en las encuestas como alternativa son Rivera y Pablo Iglesias.

    Muchos piensan que van a tener que elegir entre Rajoy y Pedro Sánchez o entre la derecha vergonzante del PP y la nada ideológica de Ciudadanos. O entre el supuesto voto útil y el supuesto voto inútil. La gente que piensa como nosotros va a tener que elegir entre realizar un acto de valentía o uno de cobardía.

    ¿Qué les ofrece usted?

    Si eligen ser valientes al apostar por una opción como la nuestra, que piensa lo mismo que ellos creen, tendrán una esperanza. Porque habrá una voz que, por solitaria que sea al principio, dirá en la tribuna de oradores del Congreso lo que ellos piensan. Pero si realizan un acto de cobardía, van a tener que hacer una penitencia, porque ese acto de cobardía va a tener un castigo, la condena de no tener representación, la condena de que haya 350 señores sentando sus posaderas en el Congreso y que ninguno de ellos defienda ninguna de las ideas en las que tantos españoles creemos. Eso nos jugamos. Si nosotros no estamos, nadie lo dirá.

    El secretario general del PSOE, Pedro Sanchez, durante el mitin que han celebrado esta tarde en Badalona. EFE/ Alberto Estévez.
    El secretario general del PSOE, Pedro Sanchez, durante un mitin en Badalona. EFE/ Alberto Estévez.

    ¿Qué cosas dirá?

    Muchísimas cosas que no va a decir el PP nunca más, cosas que no dice la izquierda y cosas que jamás va a decir Ciudadanos. Hay tres partidos que han abrazado un consenso y están básicamente de acuerdo en casi todo: PP, PSOE y Ciudadanos. Eso sí, dos están sucios y uno limpio. Pero en el terreno de las ideas, los principios y los valores, representan lo mismo.

    ¿Eso de estar sucio es lo que ha provocado el auge del populismo?

    La impunidad y que los partidos hayan manejado no solo el poder ejecutivo y los parlamentos, sino también los tribunales, ha provocado que muchos ciudadanos hayan reaccionado de forma virulenta contra una casta oligárquica que ha convertido la democracia en una democracia de papel. Han convertido la democracia en una broma y a los jueces en sus mascotas. Cuando un grupo importante de españoles -sin ser de extrema izquierda- apuesta por Podemos es por algo.

    Lo mismo pasó en Venezuela.     

    Hugo Chávez no llega al poder de la nada, llega cabalgando sobre la corrupción de los gobiernos anteriores de Carlos Andrés Pérez y compañía. Y Pablo Iglesias, que es un populista y no ofrece nada bueno para España, tampoco llega de la nada, sino cabalgando sobre los abusos de poder y la corrupción de PP y PSOE. El populismo llega cuando socialistas y populares han traicionado a  los españoles.

    «Mientras algunos nos jugábamos la vida, Pablo Iglesias se pavoneaba en herriko tabernas de Navarra»

    Entiende la llegada de Podemos, pero les acusa de ser un partido antinacional.

    Es así, pero no digo que los demás resulten muy nacionales. Podemos está encabezado por un individuo que hasta anteayer daba conferencias en herriko tabernas elogiando la ‘perspicacia’ de la banda terrorista ETA en el momento del acuerdo Constitucional en 1978. Mientras algunos nos jugábamos la vida, Pablo Iglesias se pavoneaba en herriko tabernas de Navarra. No se puede ser muy nacional ni muy patriota haciendo esas cosas. 

    Pero sí han acertado con el diagnóstico…

    Han tenido el acierto de decir que la patria es que los españoles tengan pan que llevarse a la boca, trabajo, que la patria es el bienestar de todos, que no puede haber patria cuando hay gente que lo pasa muy mal y el Estado se desentiende de ellos. Pero la patria también es defender la soberanía nacional en el País Vasco y Cataluña.

    ¿Y en Bruselas no?

    Sí, ante Merkel, pero también ante Tsipras, porque está muy bien apoyar a Tsipras y decir que los griegos tienen que votar. Pero los españoles también tenemos que votar. Tendríamos que haber votado en referéndum si queríamos que se diera más dinero a los políticos griegos: nosotros habríamos dicho ‘no’. En cambio, Podemos, PSOE y PP habrían votado que ‘sí’. Con lo cual, esto de que Podemos se ponga bravucona defendiendo la soberanía ante Merkel es bastante falso. La soberanía en el interior de España no la defienden.

    A Podemos al principio parecía que no le faltaban apoyos, todo el día en la televisión. De ustedes, en cambio, no puede decirse lo mismo. ¿Hay cerco mediático?

    Supongo que en su periódico podréis entrevistar a Soraya Sáenz de Santamaría porque no vetáis a nadie, ¿no? Se lo podéis preguntar a ella, que lo negará todo, pero en el fondo no puede negarlo: me consta que desde la vicepresidencia llamaron a un medio de comunicación antes de las elecciones europeas para pedir que dieran cancha a Podemos. Después volvieron a llamarles para que dejaran de sacar a Podemos, pero ya era tarde. Se ha jugado con fuego para dividir a la izquierda, pero no han ocasionado un problema a la izquierda, sino a España. Que a nosotros no nos hicieran caso es parte del guión.

    A pesar de todo es usted muy optimista: «Los de VOX somos más peligrosos que los de la coleta morada o el de la sonrisa ensayada». ¿Quién es el de la sonrisa ensayada?

    (Risas) No quiero decir que sea ensayada, es una licencia que me tomo en el libro. Estoy convencido de que sonríe con mucha facilidad. Pero hay demasiados políticos a los que sólo les adorna el marketing, que se desnudan en los carteles pero luego no se desnudan ideológicamente, que nadan y guardan la ropa, que quieren que les vote izquierda y derecha.

    ¿Acaso no es eso el centro?

    El centro podrá ser una actitud, pero la gente quiere saber cuáles son los principios, y cuando uno coge los votos de la derecha para luego entregárselos a la izquierda como ha hecho Ciudadanos en Andalucía, pues está cometiendo un pequeño fraude. Claro, a cambio sonríe, a cambio resulta simpático, a cambio no tiene un mensaje crispado.

    «Se ha jugado con fuego para dividir a la izquierda, pero no han ocasionado un problema a la izquierda, sino a España»

    A usted a veces sí se le ve enfadado.

    Yo estoy muy enfadado como muchos españoles que están hartos. ¿Tengo que sonreír siempre? Pues a veces sí sonrío, otras no. Pero nunca voy a hacer caso a un asesor que me diga que tengo que sonreír para que me voten. Estoy muy enfadado y hay gente igual que yo porque nos han estafado estos 30 últimos años.

    Durante un tiempo también estuvo enfadado con la Iglesia, en concreto, con la vasca.

    Mi alejamiento de la Iglesia tuvo mucho que ver con lo que viví durante mi adolescencia y mi juventud, sin ninguna duda. Quienes vivimos allí no notábamos todo el aliento necesario y veíamos que los pastores estaban más cerca de los lobos que de las ovejas, sentimos una gran soledad.

    Del que fuera obispo de San Sebastián, José María Setién, dijo que para las víctimas del terrorismo era como «un demonio con alzacuellos».

    Me acuerdo que me tuvo que reconvenir el capellán castrense de la base militar de Araca (Vitoria) dándome un capón. Pero lo dije con total convicción.

    El obispo emérito de San Sebastián, José María Setién
    El obispo emérito de San Sebastián, José María Setién

    ¿Existe un voto católico en España?

    Creo que no debe existir. Porque si algo nos diferencia a los países que tenemos una tradición cristiana, es la separación de la Iglesia y el Estado. No hay tal voto, porque tengamos fe o no, todos nos podemos identificar con las raíces cristianas de España y Europa. Hay unos valores que nos caracterizan más allá de la fe. Hay un amplio campo que permite erigir la casa común de la derecha donde caben todas esas personas.

    ¿Por qué un país aparentemente católico acepta el aborto?

    Es otro análisis, lo que yo digo es que no hay que llamar al voto católico. Lo que sí es cierto es que hay muchos católicos que tienen miedo a la hora de votar, y desde mi punto de vista cometen el error de elegir el mal menor, a pesar de que el mal menor conduzca siempre al mal mayor, como recordaba recientemente el obispo de San Sebastián, Munilla.

    O sea, que a la hora de votar la mayoría deja las convicciones fuera de la urna.

    Hay muchos que no están dispuesto a recorrer una travesía por el desierto, cuando es lo que nos toca ahora. No habrá una recomposición ideológica si no estamos dispuestos a arriesgar y a ser valientes. Apelo a esa valentía ante la cobardía de seguir recibiendo los latigazos de los faraones, que son los viejos partidos políticos engañándonos. Apelamos a toda esa gente, sean católicos o no. Si no, no habrá nadie que diga que hay que dejar nacer a esos 100.000 ninos todos los años o que la unidad de España es más sagrada que la Constitución.

    «Apelo a la valentía de la gente, si no, no habrá nadie que diga que hay que dejar nacer a esos 100.000 ninos abortados todos los años»

    Ahora le pregunto por el futuro de Europa: Merkel ha declarado estar a favor de la entrada de Turquía en la UE.

    Estoy en contra del ingreso de Turquía, es un factor de desestabilización de la UE.

    ¿Cómo está viviendo lo de la crisis de refugiados?

    Tenemos el deber moral de ayudar a los refugiados en la medida de nuestras posibilidades. Pero nuestros refugiados son nuestros ancianos, nuestros parados… No aceptamos esa solidaridad de salón que algunos nos quieren imponer. No se puede dejar entrar a todos sin saber quiénes son, si suponen algún riesgo para nosotros sin saber si son el caballo de Troya… Ya nos advirtió Gadafi que nos invadirían a través del vientre de sus mujeres.

    «Nuestros refugiados son nuestros ancianos, nuestros parados… No aceptamos esa solidaridad de salón»

    ¿Qué se juega Europa?

    Europa está en grave riesgo. Europa no es una palabra, es nuestra identidad. Y nuestra identidad es la separación de la Iglesia y el Estado y la igualdad entre hombres y mujeres. Y eso es lo que está en tela de juicio por la pujanza del Islam, pero nadie se atreve a decirlo aunque lo piensan muchos españoles.  

    Vamos, que usted no es partidario del multiculturalismo.

    Es que el multiculturalismo ha fracasado en Europa, no hay más que ver lo que ha pasado en muchos barrios de Francia, Holanda o Alemania. Hay que vigilar quién financia la construcción de las mezquitas en Europa, sobre todo cuando lo hacen países que no aceptan la libertad religiosa en su territorio. Que no se construya una mezquita más mientras ellos no acepten la libertad religiosa. Si optamos por el relativismo vamos hacia el suicidio de Occidente, y no es una cuestión racial, sino cultural. No podemos aceptarlo.

    Entrevista realizada a: Santiago Abascal

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    Licenciado en periodismo por la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Tomó la alternativa en Intereconomía -semanario Alba, La Gaceta, Los Últimos de Filipinas, Dando Caña, 12 Hombres sin vergüenza- de la mano de Gonzalo Altozano y Kiko Méndez-Monasterio, de los que aprendió incluso algo de periodismo. Más tarde escribió para los digitales La Información y Periodista Digital. Viajó a Irak antes que a Roma, le apasionan la Historia y la tauromaquia. Nazareno de Sevilla.