Elecciones Panamá / Ameglio: «El poder tiene la obligación de defender la familia»

    Ameglio, candidato independiente, casado y con dos hijos, realiza una campaña intensa y austera, fuera de los moldes de lo politicamente correcto. "No se puede pervertir la mente de nuestros hijos colocando contenidos educativos que les dañan y que confrontan los valores de sus padres", asegura.

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    Marco Ameglio, candidato pro vida y pro familia a la presidencia de Panamá.
    Marco Ameglio, candidato pro vida y pro familia a la presidencia de Panamá.

    Marco Ameglio Samudio es uno de los siete candidatos a la presidencia de Panamá y el primero – y único – que firmó el compromiso auspiciado por la Alianza Panameña por la Vida y la Familia, que busca garantizar el respeto a la inviolabilidad de la vida desde la concepción y la protección integral a la familia por parte del Estado.

    El candidato afirma convencido: «El poder público tienen la obligación de promover y defender a la institución familiar, especialmente en un momento en que es tan debilitada y atacada».

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    Ameglio, candidato independiente, casado y con dos hijos, realiza una campaña intensa y austera, fuera de los moldes de lo politicamente correcto. Podría decirse que es un candidato antisistema, a pesar de ya haber ejercido cargos políticos.

    A los 23 años ganó una curul en la Asamblea y a los 30 fue presidente del Legislativo, fungió también como presidente del Partido Panameñista, de 2005 a 2006.

    Se alejó de la política por diez años, cuando fue nombrado como integrante de la Junta Directiva de Canal. «Es una de las mejores cosas que me ha acontecido profesionalmente, me hizo crecer», dice.

    Ahora, ha regresado porque asegura que ha visto el deterioro político de su país y se ha convertido en el candidato preferido del movimiento provida y profamilia en la elección presidencial que se realiza el próximo 5 de mayo.

    ¿Por qué regresó a la política?

    Cuando me alejé, por diez años, vi la política desde afuera, y no me gustó lo que vi. Vi la descomposición política del país, decadencia que parece no tener fin, y sentí que no podía quedarme al margen.

    Tenía que ser parte de la solución. No escogí un camino fácil, pero estoy convencido de que el país necesita cambios institucionales y de fondo.

    Una de las primeras cosas que hizo como candidato fue firmar un compromiso por la vida y la familia ¿Por qué?

    Fue un acto de consecuencia, de consecuencia con mis principios. Yo creo que uno tiene que pararse del lado de lo que cree, con claridad, sin ambigüedades.

    Alguien llamó y me dijo «Marco, no es bueno decir todo lo que uno piensa». Pero yo no me avergüenzo de lo que creo

    ¿En que consiste el compromiso que firmó?

    El documento, propuesto por la Alianza Panameña, nos compromete a defender el derecho a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, el matrimonio como unión de un hombre y una mujer, sobre hoy que quieren de imponernos como matrimonio lo que no lo es.

    También defender el derecho de los padres a educar a sus hijos, especialmente con sus principios religiosos, a rechazar la ideología de género, y a colocar el Estado al servicio de la sociedad, y no al revés, luchando en especial contra la corrupción.

    ¿Recibió críticas?

    Por ahí alguien llamó y me dijo «Marco, no es bueno decir todo lo que uno piensa». Pero yo no me avergüenzo de lo que creo, de lo que pienso, al contrario me enorgullece haber recibido esos valores. La fe y los valores no se pueden negar.

    Hay una minoría que ataca estos valores, pues la mayoría de la sociedad panameña los aprecia y valora, pero una minoría muy vocal, muy mediática, con poder también es la que impone lo políticamente correcto.

    ¿Otros de sus colegas en la contienda electoral piensan como usted?

    Vivimos en una sociedad hipócrita, de doble cara. Hay otro candidato que abraza la bandera arcoíris del movimiento LGBT y firma un compromiso por los valores, pero hecho a la medida.

    Dicho sea de paso, ese lobby nos robó un símbolo muy bonito de raíces judeocristianas [el arcoirirs]. Pero ese doble discurso de ese otro candidato no es lo que a mi me distingue, ni tampoco el temor.

    ¿Los políticos tienen miedo de defender esos valores, de incorporarlos a sus plataformas políticas?

    Hoy vivimos en una sociedad miedosa. Hoy algunos te etiquetan por defender esos valores. Y algunos los defienden cuando ven que les traerá ganancia política.

    Es necesario que en este país haya más políticos que defiendan la vida y la familia, porque hay muchos que pueden decirlo de boca para fuera, pero cuando les ponen  un micrófono en frente tienen miedo, cambian el discurso y se adaptan. Falta sinceridad.

    Jamás negaré lo que creo, ni cambiaré mis principios por un puesto o un beneficio

    ¿Lo han etiquetado? ¿Rotulado?

    Nos acusan de homofobia. Yo no me meto en la vida de las personas, con su orientaciones o preferencias, pero cuando desviaciones de la conducta humana se pretenden imponer como algo natural, como un ejemplo, especialmente a los niños, allí no lo acepto.

    Es como el reloj girando al revés. Por eso, yo me paro y asumo que debo defender la institución familiar, el matrimonio, tal como lo manda Dios y esta plasmado en las leyes de nuestro país.

    ¿Le han llamado intolerante?

    Hay quien teme al debate y al diálogo, realizado con respeto y tolerancia. Yo no. Yo no me niego al debate. Toda mi vida he tenido independencia de criterio. He tenido mis propias ideas y yo me paro en el lugar de lo que creo. Jamás negaré lo que creo, ni cambiaré mis principios por un puesto o un beneficio.

    De nada sirve la libertad si no la ejercemos. Yo luche por la libertad de mi país y no voy ahora a dejar de ejercerla.

    ¿En un eventual gobierno suyo estaria vetada la perspectiva ideológica de género en el sistema educativo?

    Definitivamente. El sistema educativo es potestad nuestra. Aqui nos cuestionan y quieren diluirnos con el tema de la Corte Suprema de Justicia. Claro, yo no soy magistrado, y allí habría una situación que enfrentar si se da un fallo. Pero, en tanto no se de un fallo, el Jefe de Estado manda.

    En lo que a mi se refiere no se puede pervertir la mente de nuestros hijos colocando contenidos educativos que les dañan y que confrontan los valores que sus padres les ofrecen en casa.

    Yo jamás permitiré como Jefe de Estado que quienes son autoridades subalternas al mandato del Ejecutivo puedan impulsar tales contenidos nocivos.

    ¿Y respecto a la educación sexual en la escuela?

    Nos acusan de no querer la educación sexual. La educación sexual puede darse, a la la edad indicada, con los contenidos y principios indicados y siempre en colaboración activa con las familias.

    ¿Un gobierno suyo asumirá políticas públicas con una perspectiva de familia?

    Totalmente. Es una profunda convicción mía que el poder público tienen la obligación de promover y defender a la institución familiar, especialmente en un momento en que es tan debilitada y atacada.

    Yo quiero que los panameños tengan muy claro que en mí tienen una posición vertical y muy clara respecto a estos valores que son fundamentales para nuestro pueblo.

    * Publicado originalmente en D’Vox

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