Iñaki Arteta: «Hay jovenes que no saben quiénes son Ortega Lara y Miguel Ángel Blanco»

    Acaba de estrenar "Contra la impunidad", película que denuncia los fallos del sistema en la lucha contra ETA, tema que muchos creen amortizado. El cineasta vasco habla para Actuall del gran agujero de impunidad de la banda: los más de 300 crímenes de ETA aún por esclarecer.

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    Acaba de estrenar Contra la impunidad, su nueva película contra la amnesia que padece la sociedad española sobre los crímenes de ETA y la marginación a las víctimas. Pocos conocen que hay más de 300 crímenes de la banda terrorista sin resolver, la mayoría de ellos por fallos de la Justicia.

    Esto ha provocado situaciones tan esperpénticas como la de ver a etarras viviendo plácidamente ya sea en un pueblo del País Vasco o del caribe venezolano sin que nadie les perturbe. Mientras eso ocurre cientos de víctimas esperan no ya una indemnización, sino el propio reconocimiento del crimen.

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    Hace un lustro que ETA dijo que ya no mataría y la clase política parece haber asimilado la versión de que el único problema del terrorismo era que mataba, no sus fines políticos. Por eso hoy Bildu y Amaiur gozan de la impunidad que otorga el escaño desde el que jamás han condenado el pasado etarra.

    Todo ha pasado muy rápido y muchos creen amortizado el tema de ETA. Ante eso se rebela Iñaki Arteta, que mete el dedo en uno de los puntos más oscuros del sistema: los más de 300 crímenes de ETA aún por esclarecer.

    Parece que esto no mueve al escándalo: que hablamos de más de 300 crímenes.

    El capítulo del terrorismo ha quedado sin cerrar. Son muchos casos sin resolver, casi el 40% de los crímenes de ETA. Ahora es el momento de reavivar esa sensibilidad social: vale, se ha acabado el terrorismo, pero habrá que poner las cosas en su sitio. En la película intentamos dar una explicación de cómo ha sido posible todo esto y aportar una reparación moral a través del testimonio de las víctimas.

    El líder de EH Bildu, Arnaldo Otegui / EFE
    El líder de EH Bildu, Arnaldo Otegui / EFE

    ¿Este capítulo no está aún cerrado?

    Necesitamos que la sociedad diga: «¿Cómo es posible que esas familias que podían haber sido las nuestras, no hayan tenido la justicia de vida?» No podemos cerrar este capítulo. Muchos terroristas están en sus pueblos como si nada, porque tuvieron suerte al extraviarse un sumario. Esto no es bueno para las víctimas pero tampoco para cerrar este proceso. La sociedad tiene que resolverlo colocando a las víctimas en su sitio y a los asesinos en el suyo.

    ¿Cómo ha financiado la película?

    Para todo el que hace cine es muy laborioso el asunto de la financiación. Yo no soy de quejarme, pero el panorama es complicado. Hay muy pocas instituciones y pocas televisiones que financien el cine. Pero no hemos tenido subvenciones, todo lo hemos recaudado a través de donaciones privadas que nos ha permitido hacer la película. Han colaborado 150 personas.

    «Hay una sensación un tanto alarmante de pasar página y de que la sociedad no responde con una memoria adecuada a lo que ha pasado, ES COMO SI ETA no hubiera existido nunca»

    ¿Cree que pierde credibilidad el cine español al estar financiado con dinero público?

    El cine español funciona de forma distinta al de otros países como Francia. No hay una ley de mecenazgo y es difícil encontrar apoyos privados o esponsorizaciones. Entre las televisiones públicas -sobre todo éstas-, las privadas y las subvenciones autonómicas y estatales al cine uno va construyendo la producción. El cine que se hace es el que quieren los productores y no el Estado, que no tiene tanta influencia en el producto. Y ya, hilando fino, el que quieren las televisiones. El hecho de vivir de las subvenciones puede ser bueno o malo, también las hay en otros ámbitos como la agricultura.

    ¿Las víctimas están resignadas o mantienen el espíritu de lucha?

    Hay de todo, detecto una sensación de abandono en muchas de ellas. En los últimos años han sido indemnizadas correctamente y han tenido ciertas atenciones por parte del Estado, que ha aliviado ese abandono de los años 80 y 90. Ahora hay una sensación un tanto alarmante de pasar página y de que la sociedad no responde con una memoria adecuada a todo lo que ha pasado. Hay una sensación, especialmente en el País Vasco, de que ETA no ha existido nunca.

    Eso ya pasaba antes, cuando ponían bombas.

    Si hace años se vivía como si ETA no existiera ahora la impresión que da es que se escribe y se habla sin tener en cuenta que ha existido. Esto puede dejar un agujero en nuestra historia que hay que ir rellenando con verdad, justicia, atención de una manera serena para que el relato del terrorismo esté encajado en los límites de la ética, la democracia y la libertad.

    Ortega Lara, el día que fue rescatado por la Guardia Civil de su cautiverio por ETA
    Ortega Lara, el día que fue rescatado por la Guardia Civil de su cautiverio de 532 días al que le sometió ETA

    ¿Acaso el tema de ETA ya está amortizado por la clase política?

    Quiero pensar que entre todos los problemas que tenemos uno puede ser cerrar esta etapa de terrorismo. Hay jovenes que no saben quién fue Miguel Ángel Blanco o José Antonio Ortega Lara. Y quizá no sea lo más importante, sino dejar un legado a las próximas generaciones sobre qué es el terrorismo, sus consecuencias, cómo se combate y, en definitiva, dónde está el bien y dónde el mal.

    Sin embargo, ahora lo que se lleva es el discurso del «conflicto».

    Hay que dejar a un lado el discurso de la ambigüedad. Eso genera un relativismo espantoso para la formación de los jovenes. Claro que también hay mucha gente madura que se mueve en ese lodazal de ambigüedad y falta de criterio y sensibilidad. Hay gente que no ve tan mal que se haya asesinado por una causa política. Todo eso hay que combatirlo porque los valores democráticos tienen que ver con dejar las cosas claras.

    ¿Le miran mal en su profesión por hacer películas sobre el terrorismo vasco?

    Yo hago las políticas que quiero y que puedo, me imagino que como la mayoría de los que nos dedicamos a esto. He elegido un tema comprometido en el que me he implicado personalmente. No he hecho una película y luego de otra temática. Me he centrado en algo que tiene que ver con mi vida como vasco: yo nací al día siguiente del nacimiento de ETA. He vivido toda la vida muy cerca de todo lo que pasaba. Eso podía no haberme afectado, pero a mí me preocupó. Todo ello es la motivación de mis películas.

    «¿El cine español? Hay muy pocas películas que se acerquen al mundo de las víctimas; pareciera que ETA no ha tenido la influencia que en realidad ha tenido»

    Pero me refiero a su gremio, que no parece muy entusiasmado con este asunto.

    En cuanto a la producción cinematográfica hay muy pocas películas sobre el tema, y las que hay son sobre ETA y la acción terrorista, pero no son un acercamiento al mundo de las víctimas. Hay muy pocas que se hayan acercado a los damnificados y la vulneración de los derechos humanos. Yo encuentro poca cobertura en mi entorno cinematográfico porque no es un tema que interese al cine español. Este año se han estrenado 150 películas: 90 de ficción y 60 documentales y sólo la mía habla de este asunto. Viendo la filmografía de los últimos años pareciera que ETA no ha tenido la influencia que en realidad ha tenido.

    ¿Y qué pasa con el espectador, también le ha dejado de interesar ETA porque ya no mata?

    A nivel social se está pasando página de una manera tremendamente rápida. Quizá por la implicación que hemos tenido los españoles en el asunto. Es una especie de relajación: me he curado de esta enfermedad, me voy a tomar unas vacaciones. El espectador siempre es un misterio: hay películas que no se sabe cómo van a funcionar y tienen un éxito tremendo y otras que parece que van a romper la taquilla y al final se llevan un disgusto. Al público hay que ofrecerle buenas películas.

    ¿Acaso ése ha sido el problema?

    Desde la Transición hasta hoy se han hecho 60 películas sobre ETA, y no han sido buenas películas la mayoría. Además de transmitir un mensaje hay que hacer buen cine. Yo no quiero aburrir a nadie. Quiero que el espectador lea bien mis películas y se quede con lo que le estoy exponiendo. Pero que ETA haya dejado de matar puede animar a los cineastas a quitarles el miedo y, por ello, a hacer películas sobre el tema. Pero eso está por ver.

    El presidente del PNV y lehendakari, Íñigo Urkullu / EFE.
    El presidente del PNV y lehendakari, Íñigo Urkullu / EFE.

    ¿No le parece escandaloso que ETA esté representada en las instituciones?

    Me parece un escándalo que ETA y los que hace cuatro días estaban diseñando la actividad terrorista y todo lo que rodeaba a la ciudadanía vasca, están en el parlamento. Son caras muy reconocibles de gente que ha estado vinculada al mundo radical. Esto me parece una sorpresa tremendamente desagradable: primero que el Tribunal Constitucional legalizara un partido con muy pocas premisas o casi ninguna de renunciar a su pasado terrorista y luego que la sociedad se haya adormecido y asimile todo esto como algo normal. Si algo han ganado los terroristas es haberse sabido colar en el parlamento. Y si además la sociedad vasca les premia con unos buenos resultados electorales…

    ¿Podemos decir que hemos derrotado a ETA a pesar de que tienen representación política?

    Se les ha derrotado policialmente, lo cual es importantísimo. Pero eso no ha llevado a una derrota social, ni a una pedagogía de derrota a su ideología que la estamos viendo exhibir en el parlamento, en la televisión y los ayuntamientos como algo normal. Pero no han renunciado a un pasado espantoso de defensa del asesinato que ha hecho tanto daño a la sociedad y a las víctimas. El no haberles derrotado bien ya es una cierta victoria que van a aprovechar. Si el relato hace que nos confundamos y que pensemos que tuvieron sus razones y hay que premiarles, pues su victoria habrá sido mucho más grande.

    «La apisonadora del nacionalismo aplasta todo lo demás, lo español, de una manera en la que el sectarismo está instalado en nuestra sociedad: lo nacionalista lo invade todo aunque ETA no mate»

    ¿Ha perdido sensibilidad la sociedad española en los últimos años?

    La sociedad a partir del asesinato de Miguel Ángel Blanco es más sensible. Así como nosotros evolucionamos creciendo, la sociedad también cambia. Lo que ocurrió en los 80 y 90 es impensable que pueda ocurrir mañana. La sociedad se hizo más sensible en los últimos años y se manifestó en las calles, todo ello empujó a situar de otra manera el mundo radical. Pero la adaptación del mundo radical a esta nueva situación ha provocado que la sociedad se relaje otra vez respecto al terrorismo.

    ¿Todo bien en el norte?

    Es la frase que se dice, pues ale, ya está. La apisonadora del nacionalismo aplasta todo lo demás, lo español, de una manera en la que el sectarismo está instalado en nuestra sociedad: lo nacionalista lo invade todo aunque ETA no mate. Con eso nos hemos quedado: lo no nacionalista no está bien visto, así que uno tiene todas las posibilidades de que le marquen o extorsionen.

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    Licenciado en periodismo por la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Tomó la alternativa en Intereconomía -semanario Alba, La Gaceta, Los Últimos de Filipinas, Dando Caña, 12 Hombres sin vergüenza- de la mano de Gonzalo Altozano y Kiko Méndez-Monasterio, de los que aprendió incluso algo de periodismo. Más tarde escribió para los digitales La Información y Periodista Digital. Viajó a Irak antes que a Roma, le apasionan la Historia y la tauromaquia. Nazareno de Sevilla.