Javier Cervera, historiador: “España ha pasado situaciones peores que ésta y no hace mucho”

    Con motivo del revuelo generado por el último intento de radicalizar aún más la ley de Memoria Histórica, charlamos con Javier Cervera, profesor de historia de la Universidad Francisco de Vitoria y uno de los más destacados especialistas sobre la II República, Guerra Civil y exilio.

    0

    El último intento de endurecer la ley de Memoria Histórica implantada durante el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero por parte del PSOE de Pedro Sánchez ha hecho saltar las alarmas de profesionales de todos los ámbitos por su tendencia hacia el totalitarismo ideológico.

    En esta ocasión charlamos con Javier Cervera, historiador especializado en el periodo de la II República, la Guerra Civil y el exilio y profesor de la Universidad Francisco de Vitoria. Nos recibe en su departamento con una sonrisa y una mirada intensa. Responde rápido, típico de alguien que sabe de lo que está hablando y no se acomoda a lo políticamente correcto.

    Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

    Haz un donativo ahora

    Conocer la visión de profesores e investigadores ayuda a tener una visión más amplia sobre cómo influiría en el ámbito académico y educativo el intento de control de la verdad por parte del Estado (uno de los principales objetivos de los impulsores de dicha ley) pero muy lejano del ciudadano de a pie que ve estas manipulaciones como lejanas y sin efecto. Nada más lejos de la realidad.

    Usted es uno de los más destacados especialistas en II República, Guerra Civil y exilio, ¿qué queda de esa España?

    Queda mucho, 80 años es muy poco en Historia. El régimen político actual, el Estado de Derecho de monarquía parlamentaria es heredero del régimen de Franco y fue refrendado por los españoles en la Constitución. Queda el recuerdo, la memoria de la gente que vivió el franquismo (la Guerra Civil y la II República, menos) o el exilio.

    Aquella guerra civil tan tremenda, desgraciadamente, hoy sigue siendo un motivo de trifulca para nuestros políticos (cuya categoría todos podemos entender que no es excesiva) que, lejos de tener soluciones, recurren a las viejas ideologías y al enfrentamiento.

    ¿Es entonces, de alguna manera, la ley de Memoria Histórica una consecuencia de nuestra forma de ser? Siempre se dice que un pueblo tiene los gobernantes que merece.

    No creo que sea de la forma de ser de los españoles, no somos gente distinta a otros pueblos de nuestro entorno cultural. Las guerras civiles dejan heridas abiertas durante mucho tiempo. Por ejemplo, Estados Unidos padeció una guerra civil hace casi 160 años y todavía el sur y el norte mantienen sus pequeñas trifulcas y de la gente que combatió no queda nadie: son sus bisnietos y tataranietos los que continúan con ella. El problema es que las diferencias ideológicas son menos marcadas, sobre todo en lo que eran hasta ahora el PP y el PSOE. Tienen que buscar elementos de diferenciación porque, si no, el votante no tiene mayor problema en votar a uno u a otro.

    Zapatero decidió levantar de nuevo las tumbas de la guerra y volver a sacar el tema de la Memoria Histórica aprovechando la loable intención de alguna parte de los ciudadanos descendientes de republicanos que, efectivamente, querían recuperar a sus familiares que indignamente estaban enterrados en bosques, en cunetas, en fosas comunes, etc. En muchos casos se sabían dónde estaban pero que nadie había querido tocar.

    “Lo complicado es hacer Historia porque lo complicado es hacer Ciencia”

    De ahí surge el movimiento de la recuperación de la Memoria Histórica, sobre todo en Castilla y León, en la zona del Bierzo. Es gente que, en muchísimos casos, quiere recuperar al abuelo y enterrarlo en el cementerio del pueblo. Esto es lo que es aprovechado por la izquierda para marcar una seña de identidad diferenciadora del centro y la derecha. Ese clima es exacerbado y la guerra civil anida en el recuerdo de muchas familias. Es fácil avivar ese fuego.

    ¿Era tan difícil aplicar las buenas intenciones que usted ha mencionado en vez de lo que está ocurriendo?

    Es más difícil hacer Historia que llevar a cabo una investigación. La memoria es el recuerdo. Todos tenemos memoria histórica de nuestra trayectoria vital y el día de mañana será o no interesante para otros: es una fuente más. La memoria histórica no es desdeñable per se. Los que nos dedicamos a la Historia reciente -como es mi caso- hemos hecho uso de fuentes orales y testimonios memorialísticos (un tipo que escribe unas memorias, unas cartas de la época, etc.), pero es sólo una fuente. Luego viene la capacidad profesional y académica de elaborar una investigación, una exégesis de esas fuentes y elaborar un producto, la ciencia histórica, que se hace pública y luego la gente acepta o no. Lo complicado es hacer Historia porque lo complicado es hacer Ciencia.

    ¿Cómo historiador no tiene la sensación de que tantos años de investigación no valen para nada con esta ley de Memoria Histórica?

    No, porque yo creo que los historiadores (profesores, investigadores) saben diferenciar entre lo que es la memoria y lo que es la Historia. Yo creo que ahí el historiador sigue haciendo una labor importante, el problema es que tenemos un  público reducido. Un libro de Historia, cuando es un éxito, vende de 2.000 a 3.000 ejemplares, es decir, que no es un best-seller editorial.

    Fusilamiento en Paracuellos. Obsérvese el público civil observando la matanza.
    Fusilamiento en Paracuellos. Obsérvese el público civil observando la matanza.

     

    Amigos historiadores me dicen que la verdad está ganada sobre el papel, pero en esta nueva era de lo digital ya todo es aceptable, hasta la más burda manipulación. ¿Cómo ve su oficio ante la verdad?

    Ese mal que le puede afectar a la Historia como ciencia le afecta a cualquier rama del saber. Las redes sociales se han convertido en un lugar en el que todo el mundo se siente con capacidad de opinar y de creer que su opinión es igual de válida que la de cualquiera, sea lo que sea. Igual que hay foros de Historia en Internet, hay foros de todo tipo y hasta de Periodismo. Ahora todo el mundo con el móvil por la calle se cree periodista. El Periodismo es otra cosa, requiere una formación. Eso mismo nos pasa a todos, y a los historiadores también.

    Volviendo al tema anterior, Salvador de Madariaga, uno de los exiliados, tuvo varios encontronazos con sectores comunistas y republicanos en el exilio por faltar a la verdad. ¿Qué otras figuras le gustaría que se recordaran?

    Ortega y Gasset fue partidario de la República, pero se desencantó y abandonó España. El propio general Vicente Rojo, cuando se exilia, adopta también un perfil de desengaño de la República y considerará que aquello ha sido un desastre; volverá posteriormente a España con Franco, pero expulsado del Ejército. Aunque habrá otros como el general Matallana que se reincorporarán.

    Hubo una tercera España que, de alguna manera, sí intentó mantenerse un poco al margen. El problema es que la guerra fue tan tremenda que pocos pudieron mantenerse al margen. Publiqué un libro con un compañero hace unos años que se llamaba ‘Así terminó la guerra de España’. No le llamamos la Guerra Civil, sino la guerra de España porque fue la primera guerra civil que es una guerra de España en el sentido en que todo el mundo se ve implicado y no siempre por razones ideológicas.

    La adscripción a un bando y a otro, según lo que he visto en los últimos años que he estado investigando, no se refiere tanto a motivos ideológicos. Uno no se adscribía únicamente por rechazo de un bando sino por motivos geográficos (le había tocado allí) y otras ocasiones por razones personales como el miedo por represiones en la zona, por no perder la carrera profesional como en el caso de muchos militares… Es decir, las adscripciones son mucho menos ideológicas de lo que pensamos, pero todo el mundo se ve implicado. Para escaparse de esa guerra hay que salir de España, que es lo que vemos que hicieron muchos. Madariaga, Marañón, Ortega e incluso el cardenal Vidal y Barraquer abandona España y ya no vuelve porque no está de acuerdo con algunos miembros del episcopado español que toma parte por el bando de Franco.

    ¿Qué opinión le merece la ley de Memoria Histórica y su último intento de radicalizarla?

    La primera ya es una ley totalitaria, de pensamiento único: un Estado que dice cómo tenemos que opinar sobre determinadas cosas. Hay artículos de la ley de Zapatero en los que se dice  que se quieren anular los juicios del franquismo. Esto es peligrosísimo porque si declaramos nulos los juicios del franquismo, estamos declarando la nulidad del Estado franquista. Si el Estado franquista es un Estado inválido, nulo, todos los actos del Estado franquista son ilegítimos, entre ellos el que dio origen a la reforma política que hicieron las Cortes franquistas, que dio paso a la Constitución del 78, que dio paso a la monarquía parlamentaria que disfrutamos. Entonces, qué, ¿nos cargamos la monarquía parlamentaria actual? ¿Desestabilizamos a España en este momento?

    “La universidad tiene una misión que es la búsqueda de la verdad. Debemos encontrar la verdad y mostrarla al mundo”

    El proyecto de ley presentado el diciembre pasado es de un totalitarismo llevado a niveles casi estalinistas. Hay gente que dice que no, pero no se han leído el artículo 6 que habla de una ‘Comisión de la Verdad’. ¿Estamos locos? Voy a dar una clase y voy a tener a un comisario político que va a revisar mis opiniones sobre el régimen de Franco, sobre el exilio republicano, sobre la II República, sobre ambos bandos en la guerra… y lo va a pasar a una comisión para que examine si mis opiniones son políticamente correctas. ¿Dónde está mi libertad de cátedra? ¿Dónde está mi libertad de conciencia? ¿Dónde está la libertad de investigación? ¿Dónde está la búsqueda de la verdad que es el fin de toda investigación?

    Yo busco la verdad. Si tengo que decir que la II República hizo alguna cosa mal pues tendré que decirlo si mi investigación me lleva a esa conclusión. Si tengo que decir que el régimen de Franco hizo alguna cosa bien, pues lo mismo. Yo hago Historia, no política. Y no se puede hacer hoy política con algo que ocurrió hace 80 años. ¿Por qué no se hace una ‘Comisión de la Verdad’ para la prensa? Porque los medios de comunicación bramarían. Imagínese: vamos a revisar todo lo que se publica en los periódicos de España, vamos a examinar todos los programas de radio que se hacen, como vamos a examinar las clases de los profesores y, al que lo infrinja, multa o a la cárcel. Yo ya bromeo aquí con los compañeros del departamento, saben que me dedico a la Guerra Civil y el franquismo. Siempre les digo que cualquier día me tendrán que llevar bocadillos a Soto del Real o a Estremera con estos catalanes, porque yo, evidentemente, no voy a dejar de contarles a mis alumnos qué creo que es una verdad científica, constatada. No una opinión de Javier Cervera, sino el resultado de una investigación mía o de cualquier otro.

    ¿Cómo está afectando esta ley a la calidad educativa? En un libro de secundaria vi que en vez de Miguel Primo de Rivera, el dictador fue su hijo, José Antonio…

    En mi circunstancia personal de ninguna manera porque no hago caso. Yo me alío con la verdad y la universidad tiene una misión que es la búsqueda de la verdad. Debemos encontrar la verdad y mostrarla al mundo. En mis clases lo que intento siempre es contar hechos que son verdades científicas.

    A mí la ley de Memoria Histórica me la trae al pairo porque no reconozco su validez y el proyecto nuevo de ley me da igual porque, insisto, es totalitarismo y yo soy un hombre libre. Defiendo mi libertad individual, profesional, de cátedra, de expresión, de conciencia y no voy a aceptar que ningún Estado me imponga una línea de pensamiento y un discurso a decir.

    Supongo que si llega el caso de que se apruebe –Dios quiera que no-, las instituciones universitarias y los centros de investigación levantarán la voz y se hará algún tipo de movilización para responder a un Estado totalitario. Yo sé que es políticamente incorrecto, pero esto es dictatorial.

    ¿Y a la convivencia en las aulas?

    No, al menos en la nuestra [Universidad Francisco de Vitoria] no lo hemos vivido. Yo no he visto esto. Los alumnos están al margen de eso, vienen aquí a intentar aprobar sus asignaturas. En algunos casos también vienen a formarse y a conocer mejor la realidad de las cosas y no les afecta esto. Un tipo de 20 años está pensando en cómo construirse el futuro, no en estas cosas.

    ¿Este ataque a España puede ser un ataque a sus raíces, a saber, humanismo cristiano, derecho romano y filosofía grecolatina?

    Evidentemente. Hay un desdén por la historia de España, un intento de eliminar pasajes gloriosos que nos han conformado. No es que yo me quiera envolver en la rojigualda pero, probablemente, somos el pueblo con la historia más gloriosa de cuantas sociedades hay en el mundo (desde luego en Europa) y creo que hay pocos pueblos que hayan rendido más servicios a la humanidad que el español, y lo digo con toda la rotundidad del mundo. Nosotros llevamos la civilización cristiana europea a otro continente americano y a otros rincones de fuera de América, defendimos el ser de Europa siendo el primer pueblo en hacerlo en el siglo VIII cuando vinieron los musulmanes que habían arrasado el norte de África. Cuando vinieron aquí, los españoles de aquella época encabezados por el famoso don Pelayo decidieron que ellos no querían ser musulmanes porque iba en contra de su identidad.

    España había sido invadida durante siglos por muchos pueblos pero era la primera vez que realmente se rechaza una invasión por parte de los lugareños (entraron antes cartagineses, celtas, romanos, godos…) Es el primer pueblo que defiende la europeidad del territorio. Luego llega todo un imperio que se hizo por y para defender la seña de identidad cristiana de Europa, que es la razón de ser del imperio de Carlos I y de su hijo Felipe II después. Así acabó el siglo XVI y comienza el XVII exhausto porque España no pudo aguantar eso, por eso las guerras de religión contra los luteranos o las políticas contra Inglaterra de Felipe II porque rompían eso, porque España consideraba que el mundo debía de ser así.

    Carlos I de España y V de Alemania y su hijo, Felipe II.
    Carlos I de España y V de Alemania y su hijo, Felipe II.

     

    ¿Eso qué conlleva? Cristianismo, civilización judeocristiana, grecolatina… todo eso es lo que se quiere arrancar hoy de nuestra seña de identidad y de nuestra historia.

    ¿En qué momento Cataluña no contribuyó a la construcción de la idea de España? ¿En qué momento? Que me lo digan Junqueras o Tardà que se supone que tienen estudios de Historia. No lo van a encontrar.

    He estado en Navarra hace 10 días y ves ikurriñas en los edificios de las instituciones públicas. ¿En qué momento Navarra perteneció al País Vasco? Navarra es un reino de fundación francesa… Es más, hay un momento en la Reconquista en que las playas de Navarra son Vizcaya y Guipúzcoa. En la Edad Media pertenecían a Navarra. Si alguien tuviera la locura de reclamar algo serían los navarros y no los vascos.

    Evidentemente hay un ataque a la identidad de España. Buena parte del ser de España depende de su historia.

    A todo el mundo le recomiendo que lea el maravilloso libro de Julián Marías ‘España inteligible’. Es la manera de que nos comprendamos los españoles.

    ¿Tiene alguna explicación lógica o histórica esta manía de intentar suicidarnos colectivamente?

    Se dice que Bismarck dijo aquello de “no hay una nación más fuerte en el mundo que España porque lleva siglos intentado destruirse y todavía no lo ha conseguido”. Tampoco me gusta ser hipercrítico con España. Yo creo que ha pasado situaciones peores que ésta y no hace mucho. El primer tercio del siglo XX en España es terrorífico y ahora creo que estamos bastante mejor.

    Hay una pérdida de competencia en la clase política en una sociedad que, a diferencia de hace 100 años, está hipercomunicada con unos medios de comunicación brutales y todo el mundo tiene capacidad de opinar. Un español de 1920 no tenía capacidad de aparecer en el medio para imponer su opinión. Hoy una red social puede influir en un artículo, por ejemplo. Es una sociedad mucho más hiperinformada. No es solo problema nuestro. Miremos al resto de Europa. La democracia liberal que se asentó después de la Segunda Guerra Mundial está en franca crisis porque los Estados se han burocratizado, se han convertido en plutocracias y los ciudadanos ven que las cosas que deberían ser atendidas no lo son. La separación entre la sociedad y el poder se va agrandando. Esta sociedad no ve mecanismos de hacer llegar al poder sus opiniones.

    ¿Entonces es momento de cambio de turno en el sistema?

    Es momento, desde hace mucho tiempo, de una reforma profunda del sistema. Hay que eliminar la partitocracia que es lo que impera en España y gran parte de Europa. Aquí el Estado lo dirigen los grupos políticos que nos obligan a votar listas cerradas, a comulgar durante cuatro años con piedras de molino, que no dan alternativas, que están muy alejados de la opinión pública y hay que buscar una democracia mucho más participativa. ¡Ojo! Que no es el extremismo populista de asambleas en la calle, no. Es acercarnos a un sistema de elección de un hombre, un voto. Los sistemas electorales generalmente son perversos en Europa. La democracia liberal se inventó para que el poder se ejerciera desde abajo, esa es la teoría. Problema: que esto se ha perdido porque en medio hay un mecanismo que es el que traslada nuestro poder a quienes lo ejercen, que es el sufragio.

    “En España no había fascismo, habías otras ideologías pero el fascismo, como ideología, es exclusivamente italiana”

    ¿Quiénes tienen que arreglarlo? Aquellos que se benefician del sistema, entonces es muy complicado. Imagínese si se cumpliesen los pronósticos electorales actuales. Un cuádruple empate entre fuerzas hace ingobernable este país.

    Recientemente se ha inaugurado la exposición sobre el Madrid republicano bajo el título ‘¡No pasarán!’ ¿Qué opinión le merece?

    A la exposición se le ha acusado de sectaria y, efectivamente, lo es. Pero sobre todo es mala. No merece en absoluto la pena ir a verla a no ser que a alguien le interese ver fotografías de la época, ver cómo vestía la gente, imágenes del Madrid de la época… no hay nada más allá de eso. Parte de una hipótesis que es falsa y es que la defensa de Madrid solo se hizo por parte del pueblo y es mentira, también hubo militares y prácticamente son ignorados en el relato de la exposición.

    Se dice que lucharon contra el fascismo. Si se supone que es un historiador el que elabora el material mostrado (Gonzalo Berjer, un historiador catalán), no debería decir que se luchó contra el fascismo porque en España no lo hubo. Yo lo siento, pero en España no había fascismo, que como ideología es exclusivamente italiana y vendrá a luchar representado por el Grupo de Tropas Voluntarias enviadas por Mussolini. Como también vinieron los nazis (y no son fascistas, son nazis). Falangistas había muy poquitos en el año 36 y el falangismo no es fascismo. Se puede no estar de acuerdo y denostarlo, pero el fascismo es otra cosa.

    Un historiador no puede caer en eso. No existen “los fascismos”, existe el fascismo y se da en Italia. Otra cosa es que la propaganda de la época hablara de la lucha contra el fascismo. La defensa de Madrid fue de una gente que quería defender su modo de vida. Unos querían ir contra el gobierno y otros con el gobierno. Y en este último había de todo: anarquistas, comunistas, conservadores, liberales, católicos más liberales…

    Retomando lo anterior, me parece alucinante quién ha montado la exposición. La ha montado un profesor de historia de la Universidad de Barcelona. Un señor que, además, no se ha dedicado a cosas de Madrid sino a las Brigadas Internacionales. Aquí en Madrid se formó una comisión de la Memoria Histórica para el tema de las placas y las calles que no estaba tan mal ideada. Se consultó a varios historiadores, entre los que yo me incluyo, como Ángel Bahamonde (que sabe de la historia de Madrid lo que no está en los escritos), Jesús Martínez, Fernando del Rey y José Álvarez Junco y Octavio Ruiz Manjón. Cinco personas de un nivel intelectual brutal. Y hace la exposición un señor de Barcelona.

    La exposición no aporta nada, hay una serie de testimonios de gente mayor que aportan sentimientos pero nada más. Apenas hay material interesante de la guerra. Solo hay una visión de la realidad y una brevísima mención a la matanza de Paracuellos de Jarama que además es falsa.

    El término fascista, como el de nazi, está completamente prostituido. ¿Qué peligros conlleva el crear conceptos vacíos de significado?

    Desconocer lo que son en realidad. Es como el cuento del lobo, cuando llegue no nos lo vamos a creer. No creo que llegue el fascismo en España pero esto cala en mucha gente, incluido mis alumnos. Cuando en clase digo que en España no ha habido fascismo se asombran y me dicen que sí pero relacionándolo con el franquismo. Y franquistas en España hay muy pocos. ¿Quién puede ser el reflejo político de aquel régimen? Supongo que las muchas falanges. Los resultados electorales siempre me los veo y las falanges perdieron la mitad de los votos de una elección a otra, dos mil y pico votos. Nada.

    Eso se ha vaciado de contenido. Hoy llega un extremista de una afición de un equipo de fútbol y pega a otro seguidor y le llaman fascista. No. Eso es violencia y la violencia no tiene ideología. Luego se puede hacer en nombre de muchas ideologías, incluido el comunismo.

    Que esa es otra: Hoy en Madrid te puedes pasear con la hoz y el martillo y no pasa nada, pero no te pasees con una esvástica. Te puedes pasear con una estelada, pero ojito con lo otro. La estelada es la bandera de las milicias del Estat Català, de los escamots, que eran unos tipos violentos que vestían con una camisa verde y correajes paramilitares en los años 30 cuando unos vestían de camisa parda en Alemania, de camisa azul en España o de camisa negra en Italia. En ese ambiente, els escamots eran eso y eran los que levantaban la estelada, con lo cual ojito con esta bandera.

    Los escamots, tropas paramilitares separatistas catalanas que portaban la estelada.
    Los escamots, tropas paramilitares separatistas catalanas que portaban la estelada.

     

    Todo se aplica a fascista. Los que tenemos una edad nos acordamos de los años terribles del terrorismo de ETA, cuando mataban a alguien lo tildaban de “violencia fascista”. No, ETA era muchas cosas pero fascista, no. Es una locura y tiene mucho que ver con convicciones políticas e ideas absurdas derivadas del siglo XX. La Segunda Guerra Mundial la ganó Stalin y Hitler y Mussolini la perdieron. Entonces el fascismo fue denostado y el comunismo fue tolerado. Aconsejo leer libros como ‘La Revolución rusa’ de José María Faraldo que habla de los crímenes del estalinismo.

    Sobre los sentimientos, ¿estamos sentimentalizando la razón?

    Claro, cuando se recurre a la memoria, los recuerdos suelen estar trufados de sentimientos y es normal. Es lo lógico y no se debe prescindir de eso ya que la historia son las personas. Pero debemos ser capaces de discriminar y objetivar ese sentimiento.

    ¿Necesita la gente simplificar ideas, conceptos, para vivir en el mundo actual?

    Eso es lo que hace la propaganda, simplificar al enemigo. Mucha gente es víctima de ella porque también hay un problema de cultura general en España, de pérdida de la calidad educativa. Cuando la educación es mala, la gente no piensa, y si no piensan es fácilmente víctima de la propaganda y eso lo veo en las aulas. Si hay alumnos que cuando afirmas que en España no existió el fascismo, se rebotan en la silla y no dan crédito, te preguntas qué pasa.

    ¿Y la situación es reversible?

    Sí, mejorando el sistema educativo, ¿pero qué se puede esperar de un Estado que en 40 años lleva siete leyes educativas? Si nos interesara la calidad, lo primero que se haría sería una ley con consenso. Tiene que ser una política de Estado. Ese es otro de los males de Europa: la falta de políticas de Estado. No hay hombres de Estado en la Europa actual. No hay nadie que piense en las próximas generaciones: los políticos de hoy piensan en las próximas elecciones. Aquí todos están preocupados por las encuestas del CIS.

    Pero para pensar en generaciones tienes que ganar elecciones, una pescadilla que se muerde la cola…

    Tienes que hacer un sistema educativo que sea de calidad y que sea exigente. Yo tengo hijos en edad escolar (el mayor en la ESO y los demás en Primaria) y veo los libros que tienen y a mí me da vergüenza de lo que se estudia en los colegios. Y no es culpa de ellos ya que lo que se imparte está aprobado por la autoridad pública (en este caso por la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid). Se aprueban libros con errores garrafales. El año pasado recomendé al colegio encarecidamente que se eliminaran los libros de Ciencias Sociales porque para lo que decían no merecía la pena gastarse el dinero. También tenemos un miedo terrible al fracaso escolar. Pero no se soluciona bajando el listón, sino enseñando mejor. Hay que elevar a los de abajo, no rebajar a los de arriba.

    Llevo 20 años en esta universidad y afirmo con toda rotundidad que el nivel de los alumnos, año tras año, ha ido decreciendo y tienen más oportunidades de aprender. Tenemos algunas obsesiones como el idioma, que está muy bien aprender inglés, pero es estúpido aprender la historia de España en inglés como pasa en Madrid en los colegios bilingües. Los hispanistas británicos y americanos, cuando empezaron a interesarse por nuestra historia, una de las cosas que primero hicieron fue aprender español. Para estudiar un tema vinculado a la historia de un país hay que aprender su idioma. Decir “Philip the 2nd” es una barbaridad, o que en Geografía cuando aprenden las provincias de España les hagan aprender “Lion” en vez de León. A esto lleva el bilingüismo, los contenidos se rebajan para aprender el inglés. Así, la cultura general desciende y las formas de expresión también.

    ¿Cómo valora la moción de censura que se ha llevado adelante por primera vez desde la Transición?

    Es histórico -aunque no positivo- porque representa algo extremadamente grave, una moción de censura siempre tiene una gran relevancia política. Es indiscutible que es legal y constitucional pero sí que asistimos a una maniobra difícilmente justificable. Que se censure y se haga caer un gobierno es una situación peligrosa. Sobre todo hay situaciones que no son muy coherentes: hemos visto cómo Sánchez lo hace acompañado de grupos políticos de dudosa lealtad al Estado y se supone que va a ser presidente del Gobierno. Tiene el apoyo de dos diputados que apoyan a ETA, así que no sé cómo va a mirar a los ojos a las víctimas del terrorismo en España cuando les ha traicionado de manera tan rastrera y tan vil. Otros votos proceden del separatismo catalán.

    Se está demostrando por parte del candidato socialista una ambición de poder egoísta que piensa solo en sí mismo y no en España. Aquí los intereses del país y de todos los españoles no importan prácticamente a nadie. ¿Con qué programa político va a gobernar? No ha presentado nada, no sabemos qué va a hacer el señor Sánchez. Ni siquiera es diputado.

    Defina brevemente: II República.

    Régimen fallido y sectario porque quienes lo trajeron solo admitían su manera de ver la República.

    Guerra Civil.

    La gran tragedia de la historia de España.

    Franquismo.

    Una dictadura que fue excesivamente larga y que, además, deja secuelas de manipulación en la forma de pensar, en la idea de Nación, a la religión católica… Un régimen que acabó haciendo daño.

    Exilio español.

    Otra tragedia para una parte de los españoles que tuvieron que irse sin poder volver.

    Régimen del 78.

    Un acierto hace 40 años de aquella clase política con más categoría de lo que tenemos ahora pero que merece una revisión profunda. Hay que hacer una Constitución nueva.

    PSOE.

    Partido del pasado que ha hecho algunas cosas buenas para España, pero también muchas malas. De ideología del pasado.

    PP.

    Lleno de corrupción y que es otra fórmula política caduca y además vacío de contenido y de todo.

    Podemos.

    Un extremismo sin recorrido, radical, de gente con muy pocas ideas y mucha ideología.

    Separatismos.

    Un cáncer de España.

    España.

    Uno de los pueblos con la historia más grande del mundo, que merece mucho la pena. Hay que estar muy agradecidos de haber nacido españoles. Sus cosas malas son infinitamente menores que todo aquello que ha aportado a la humanidad.

    Comentarios

    Comentarios