La Constituyente de Maduro es una estrategia de Cuba, afirma a Actuall un analista de Harvard

    Entrevistado por Actuall, Miguel Angel Santos, investigador en Harvard asegura que la "revolución corrupta" de Maduro ha desmontado todas las instituciones y que si la Constituyente sigue al frente el Parlamento no tendrá más opción que nombrar un gobierno transitorio.

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    Miguel Ángel Santos
    El investigador de la Universidad de Harvard, Miguel Ángel Santos

    El dictador venezolano Nicolás Maduro avanza ciego y sordo rumbo a la Constituyente «Comunal» que promete realizar «a como de lugar».

    De acuerdo con el especialista Miguel Angel Santos la nueva Constituyente es una estrategia diseñada por Cuba para que Maduro y la élite que lo acompaña puedan ganar tiempo y destruir de vez todo resquicio del Estado de derecho en el país.

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    Actuall entrevistó a Santos, venezolano que trabaja como investigador senior del Centro para el Desarrollo de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard.

    También es profesor del Centro de Finanzas del Instituto de Estudios Superiores en Administración, la más importante institución para la formación de ejecutivos en Venezuela.

    Maduro está decidido a realizar la Constituyente Comunal afirmando que es «la única salida a la crisis» ¿Es verdad?

    La nueva Asamblea Constituyente no resolverá la profunda crisis económica, no ayudará a solucionar la ausencia de medicamentos ni el aumento de mortalidad infantil, tampoco restituirá el orden democrático o las libertades y mucho menos dará una solución institucional a la grave crisis del país.

    La Asamblea Constituyente es una estrategia diseñada por Cuba para que Maduro y la élite que lo acompaña puedan ganar más tiempo y puedan ir más a fondo en el proceso de desmontaje de las instituciones que aún resisten a ser controladas por la dictadura.

    En su punto de mira están  la Asamblea Nacional y la Procuraduría General de la República.

    ¿Cuenta con algún sustento legal?

    No. Tanto el Parlamento como la Procuraduría lo han apuntado. Es un proceso que carece completamente de base legal. La nueva Constituyente no nace de un mandato del pueblo, como lo determina nuestra Carta Magna, no ha sido convocada ni ratificada a través de un referéndum popular.

    Maduro jura y promete que lo que resulte de esta nueva Asamblea Constituyente, luego de meses de deliberación, será sometido a referéndum.

    Pero esto es completamente insustancial, en primer lugar, porque el presidente ha sido incapaz de cumplir cualquier promesa en todo su mandato, pero además porque esta iniciativa sería plenipotenciaria.

    Es decir, la misma Asamblea Constituyente podría perfectamente decidir que todas las disposiciones que de ella resulten y la nueva Constitución sean aprobadas sin el concurso de la población.

    «El proyecto tiene marca cubana para que el chavismo pueda conseguir el control de la Asamblea»

    ¿La elección de representantes o «constituyentes» sigue un padrón democrático?

    Le tiene que quedar muy claro a las personas que leen esto fuera de Venezuela que el sistema de votación propuesto para elegir a los representantes a la Asamblea Constituyente Comunal no es un sistema de representación universal, directo y secreto donde una persona equivale a un voto.

    Todo lo contrario, es un sistema diseñado para que algunas personas tengan más representación que otras, una persona podría tener tres o cuatro votos si forma parte, por ejemplo, de entidades alineadas con el régimen.

    El proyecto tiene «marca cubana» y esta hecho para que el gobierno pueda asegurar sin necesidad de nada más entre 20 y 30 por ciento de representantes, por lo que el chavismo requeriría obtener sólo una votación real de 20 a 30 por ciento para conseguir el control de la asamblea.

    ¿Y la autoridad electoral es fiable?

    El Consejo Nacional Electoral es un órgano controlado por el dictador. No cuenta con ningún tipo de autonomía, además, se han apuntado fallas serias en el propio padrón electoral.

    Nicolás Maduro muestra el documento del decreto que da vía a un proceso constituyente. /Efe
    Nicolás Maduro muestra el documento del decreto que da vía a un proceso constituyente. /Efe

     ¿Tiene algún respaldo popular?

    Las multitudinarias manifestaciones en las calles y la enorme adhesión a los dos paros cívicos de las últimas semanas responden su pregunta.

    Además los resultados de la consulta convocada el pasado 16 de julio por la Asamblea Nacional de Venezuela, haciendo uso de las atribuciones que la Constitución le otorga, son contundentes.

    Poco más de siete millones y medio de personas le han dicho «no» al dictador en el espectacular acto cívico que no ha contado con la participación ni el apoyo de los militares.

    Y Maduro ignoró los resultados.

    Si y se comportó como si nada hubiera acontecido. Delante de un acto de rechazo masivo tan exitoso el gobierno debería haberse sentado a negociar una salida pacifica, constitucional y electoral a la crisis.

    «Quedará claro que la Constituyente es una farsa pero también acelerará el escenario de confrontación»

    ¿Qué pasará si el gobierno celebra este domingo la elección de los legisladores constituyentes?

    La afluencia ciudadana y los votos que obtenga serán completamente insignificantes. Quedará claro que es una farsa pero también acelerará el escenario de confrontación.

    La Asamblea Nacional tendrá que cumplir con el tercer «si» de la consulta: deberá nombrar un Gobierno de Unidad Nacional. El Parlamento tiene atribuciones de sobra para ello en vista del repetido incumplimiento de la Constitución por parte del gobierno.

    Este gobierno, instituido de forma legitima, deberá ser transitorio mientras se establece un cronograma electoral que permita elegir autoridades de forma libre.

    Pero esto significará más represión…

    Esto, sin duda, intensificará el número de protestas en la calle, la crisis económica y presumiblemente represión del régimen y sus víctimas.

    A nadie le conviene este escenario pero es a lo que el gobierno esta obligando al pueblo venezolano. Desde que 7 millones y medio de ciudadanos dijeron «no» a la Constituyente de Maduro la pelota está en manos del gobierno. Tiene que tomar una decisión.

    «No hay ninguna diferencia entre Chávez y Maduro: el de éste es el legado de Chávez»

     ¿Es previsible una ruptura clara y significativa del chavismo?

    No estoy seguro. Por un lado las recetas iconómicas que han llevado a la quiebra económica del país no son autoría de Maduro, sino de Chávez. No hay ninguna diferencia entre uno y otro.

    Es verdad que la muerte de Chavez se produjo en un momento de amplia popularidad y desequilibrio económico que todavia no era evidente.

    Yo lo único que tengo muy claro es que  Maduro es el legado de Chavez.

    ¿Y no hay divisiones internas?

    Hay un cierto sector del chavismo que todavía no se resigna y no quiere entender que las políticas propuestas por Chaves llevaron a la ruina al país y hay cierta propensión a desmarcarse de Maduro, como si el fuera el único culpable de esa ruina. Afirman que Maduro estaría destruyendo el legado de Chávez.

    Es posible que dentro del «chavismo» también haya un número significativo de personas que no se identifica con Maduro y que les parece que la nueva Constituyente estaría usurpando la Carta Magna de 1999.

    No se si es suficiente, pero sin duda, si se abre una escisión en torno este eje, que ve a Maduro como destructor del legado de Chávez, y esta llega a ser una facción significativa y fuerte dentro del régimen se podría producir una transición más o menos pacifica.

    ¿Qué debe esperarse de la comunidad internacional?

    Que aumente la presión de forma efectiva sobre el gobierno venezolano. Cabe esperar que la comunidad internacional desconozca, primero, los resultados de la Constituyente de Maduro, y luego, de respaldo al nuevo gobierno transitorio. Ese, sin duda, sería un paso muy importante para la transición democrática en el país.

    carlos andres perez
    El expresidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez

    La situación venezolana es extraordinariamente crítica ¿Cómo llegó a este punto?

    Es resultado de varios factores. Cuando Chávez ganó las elecciones presidenciales de 1998, Venezuela en su conjunto había pasado 20 años de deterioro económico constante, de 1977 a 1998, en ese periodo hubo una caída sostenida del ingreso por habitante promedio de 25 por ciento.

    Esa caída en el ingreso había tenido una apaciguamiento en los años 90, 91 y 92 gracias a un paquete de reformas económicas muy exitoso que introdujo la segunda administración de  Carlos Andrés Pérez,  a la que Chávez dio un golpe en 1992, dando al traste con la posibilidad de cualquier recuperación.

    ¿Cómo era el sistema político?

    Teníamos un sistema democrático bipartidista, con muchísima corrupción pero con alguna división respetable de poderes y cierta alternabilidad; imperfecta, pero preferible a lo que vino después.

    De tal forma que tras 20 años de fracaso económico y bipartidismo corrupto, el pueblo venezolano vio en Chávez la posibilidad de castigar a los partidos políticos tradicionales y de elegir a alguien que le diera cambio de rumbo al país.

    ¿Pero el salvador resultó ser un dictador?

    Aconteció con Chávez y, luego con Maduro, lo que suele suceder siempre con quienes se presentan como salvadores del “pueblo”: terminan siendo unos grandes farsantes que llevan a sus países a situaciones perores que las que les posibilitaron el acceso al poder.

    La Guardia Nacional Bolivariana dispara contra los manifestantes opositores al régimen de Nicolás Maduro /EFE
    La Guardia Nacional Bolivariana dispara contra los manifestantes opositores al régimen de Nicolás Maduro /EFE

    ¿Y las instituciones permanecieron de brazos cruzados?

    Esta «revolución corrupta» estableció como programa la destrucción completa, total y absoluta de las instituciones extirpando cualquier tipo de autonomía. Se han pasado casi dos décadas cooptando instituciones y poniéndolas al servicio del régimen dictatorial.

    Venezuela no tiene ningún mecanismo para defenderse. Irónicamente las únicas instituciones que continúan funcionando en alguna medida en Venezuela son las universidades públicas tradicionales, la Iglesia y la Asamblea Nacional.

    En el Parlamento dos terceras partes de los los legisladores se oponen al régimen, por eso Maduro ha ordenado que sea desconocido, pero no ha conseguido doblarlo, existe con toda la autonomía que es posible en las actuales circunstancias.

    ¿Pero la Procuradoría ha reaccionado…?

    Recientemente la Procuradoría General de la República, que hizo durante muchísimos años todo lo que le pedían Hugo Chávez y Nicolás Maduro, ha reconocido que no hay Estado de derecho en Venezuela y ha asumido una actuación más independiente. Bienvenida sea.

    A parte de estas instituciones, las demás han sido completamente destruidas. Venezuela no cuenta con todos los mecanismos que hay en Brasil, México, España, o Estados Unidos para garantizar un freno.

    «Los colectivos, adeptos al régimen, son una horda de delincuentes protegidos y mantenidos por el Estado»

    ¿Qué tipo de régimen instalaron Chávez y Maduro en su país?

    Una verdadera dictadura. Todas las elecciones que han tenido que ocurrir entre diciembre de 2015 y la fecha actual han sido confiscadas por un Consejo Nacional Electoral completamente afecto al gobierno, de manera que opera como un brazo de la revolución.

    La asamblea Nacional ha sido sistemáticamente atacada, se pretendió transferir sus poderes a un Poder Judicial cuyos magistrados fueron nombrados de forma inconstitucional.

    No hay medios de comunicación para expresarse libremente, la oposición convoca por los medios sociales.

    Hay centenas de presos políticos, muchos de ellos civiles sometidos a tribunales militares, y en los últimos cien días de protestas ininterrumpidas hay más de una centena de asesinados por la represión de las fuerzas armadas.

    Los colectivos, adeptos al régimen, son impunes, aterrorizan a la población que se encuentra en total indefensión y afectan la propiedad privada. Son una horda de delincuentes protegidos y mantenidos por el Estado.

    Por si fuera poco, Maduro ha prohibido las manifestaciones públicas contra la Constituyente.

    Es decir, dictadura pura y dura…

    Quien lo dude que pase a vivir unos días en Venezuela.

    Entrevista realizada a: Miguel Ángel Santos

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