«Las agresiones a constitucionalistas en Cataluña son consecuencia del enfrentamiento que vivimos»

    La situación en Cataluña ha provocado el surgimiento de organizaciones que defienden la convivencia en una comunidad catalana y española. Barcelona Via Fora es la última en presentarse para salvaguardar Barcelona de este estado de bloqueo en que se encuentra la ciudad y toda Cataluña.

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    Alberto Pichel, secretario de organización de 'Barcelona Via Fora'.
    Alberto Pichel, secretario de organización de 'Barcelona Via Fora'.

    Barcelona Via Fora es una asociación que aunque fue creada hace cinco años, este lunes 9 de abril se presenta en sociedad en Barcelona. ¿Su intención? Recuperar la Barcelona que, en 1992, se mostró al mundo organizando los mejores Juegos Olímpicos de la historia, siempre de la mano de España, y que el independentismo está destruyendo económicamente.

    El secretario de Organización, Alberto Pichel, ha concedido esta entrevista horas antes del acto de presentación que tendrá lugar el 9 de abril a las 19 horas en el Centro Cívico Urgell, en la calle Urgell 145, edificio Teresa Pàmies de Barcelona.

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    ¿Por qué el nombre de Barcelona Vía Fora?

    Esa misma pregunta hice yo cuando entré en la asociación. Históricamente el grito de defensa de los ciudadanos de Barcelona en la época medieval cuando la ciudad se veía asediada por invasores era el grito para acudir a las murallas para defenderla, que era «¡Barcelona Via Fora!»

    ¿Es una organización que se va a centrar sólo en Barcelona o pretende englobar a toda Cataluña?

    En principio nos centramos en Barcelona como ámbito de acción local. Nos sentimos barceloneses, catalanes, españoles, europeos y mundiales pero nuestra capacidad de acción hoy se circunscribe a Barcelona provincia únicamente.

    Las asociaciones han ido surgiendo en Cataluña porque cada uno ha reaccionado un poco individualmente. Somos bastante afines, quizás con algo de matices

    ¿Cuántos miembros o cuánta gente está ya involucrada en la asociación?

    La asociación existe hace unos cinco años, fundada por nuestro presidente Carles Bruguera y actualmente somos unos 700 simpatizantes, de los cuales unas 60 o 70 personas desarrollan actividad dentro de la asociación.

    Se creó Plataforma por Tabarnia, está Societat Civil Catalana… ¿El que haya tantas organizaciones o asociaciones no disgrega un poco las fuerzas? ¿No sería mejor un solo grupo de presión en vez de pequeños grupos?

    Sería lo ideal y creo que esa será la tendencia a seguir. Lo que ocurre es que esto nos ha pillado un poco a contrapié. Nos dedicábamos entre otras cosas a trabajar, a la familia… y ahora hemos reaccionado. Cada uno ha reaccionado un poco individualmente, con sus asociaciones. Somos bastante afines, quizás con algo de matices. La idea de Tabarnia es lo que es. Nosotros tenemos otra idea. Está Societat Civil Catalana que es en apariencia un poco más política que otras, pero nosotros lo que intentamos es mantenernos por ahora fuera de la política y, de momento, fuera de ideas inmediatas de autonomía de ningún tipo. Si algún día hablasen de autonomía hablaríamos de una autonomía de Barcelona solamente. En un futuro la intención y la tendencia es que cada vez estemos más juntos todos.

    ¿Quién hay detrás de Barcelona Via Fora?

    Detrás de Barcelona Via Fora estamos solo los asociados y no hay nada más. Somos personas que venimos de distintas áreas de actuación. Creemos en el tecnócrata. Nosotros somos un grupo de personas expertas por área e intentamos identificar en cada área a una persona con un bagaje cultural, una formación y una experiencia afín al área que va a liderar. En este caso no hay nada más que los asociados y simpatizantes.

    Cuando a uno le coartan la libertad de movimiento en la ciudad, cuando a uno le colapsan una carretera por la fuerza, eso sí es violencia

    ¿Hay algún rostro conocido?

    Es una idea que hemos tenido siempre y estamos convencidos de que necesitamos ese tipo de prescriptor. Estamos en ello. Hoy por hoy hay algunas individualidades pero que tenemos que reforzarlas. Estamos dando los primeros pasos.

    Frente a la Revolució del somriure, el fin de semana se produjo una agresión con un bate de béisbol a una persona por quitar plásticos amarillos en Sant Julià de Vilatorta. ¿Es un caso aislado o una muestra de la tensión que existe y que va a reventar por algún lado? También la semana pasada colocaron un artefacto explosivo en un concesiario de Mercedes en Barcelona…

    Sin duda es una consecuencia de la situación de enfrentamiento que estamos viviendo en Cataluña pero yo los consideraría casos aislados porque intentamos ver la situación desde un prisma un poco más elevado. Y mirándola desde ese prisma un poco más elevado, el tema de la Revolució del somriure a nosotros no nos hace tanta gracia porque no vemos que causa tanta sonrisa. Cuando a uno le coartan la libertad de movimiento en la ciudad, cuando a uno le colapsan una carretera por la fuerza -porque eso sí es violencia, cortar una carretera por la fuerza es violencia, porque «no me dejas pasar, pero si paso, ¿qué me haces?». Yo no veo tanto el somriure y a tanto pacifismo en estas acciones. Yo creo que son acciones por la fuerza y son acciones indudablemente violentas.

    ¿Qué les parece al auto de Alemania que decía que no veía esa rebelión, esos actos violentos que implicaban que se pudiera juzgar por rebelión a Carles Puigdemont?

    Como ciudadano de a pie creo que este señor y estos señores están cometiendo un delito porque todos conocemos un poco la ley. Pero no soy jurista y en ese sentido tengo que lógicamente respetar las decisiones tomadas por un juez, en este caso europeo; nosotros somos europeos y si tenemos unos compromisos europeos, pues a las duras y a las maduras. Tenemos que aceptar una decisión judicial nos guste o no. En este caso, lógicamente, no nos gusta, no nos sentimos totalmente satisfechos, pero la ley es la ley. La ley de una forma se ha cumplido, por lo cual nosotros a respetar y a seguir adelante.

    Lo que no puede ser es que tengamos candidatos a la Generalitat que hayan cometido delitos o que estén reclamados o imputados por la Justicia de alguna manera

    ¿Hacia dónde van Cataluña y Barcelona?

    Yo lo veo como un partido de fútbol en el que los dos equipos se están tanteando mutuamente y ninguno ataca. Es un bucle, es el déjà vu de la famosa marmota y seguirán proponiendo candidatos imposibles. Pero yo creo que habrá un momento en el que alguien tendrá un poco de seny y tome la decisión de desbloquear la situación y proponer a alguien que sea realmente elegible para la Generalitat. Lógicamente lo que no puede ser es que tengamos candidatos que hayan cometido delitos o que estén reclamados o imputados por la Justicia de alguna manera. Lo veo una aberración.

    ¿Qué les pareció la propuesta de Xavier Doménech de formar un Gobierno temporal de personas independientes de prestigio, parecido a un Gobierno tecnócrata?

    Es la opinión de un partido político. Nosotros intentamos en lo posible no vincularnos a ningún partido político, simplemente estar al lado de los constitucionalistas. Y en este caso Podemos, con el espíritu constitucionalista que a veces demuestra que tiene y con este mensaje que lanza de tecnocracia… Por qué no. Nosotros podemos compartirlo. De hecho nosotros ofrecemos tecnócratas y nos gustaría que al frente de una Conselleria o un Ministerio la persona que lo liderase fuera no menos que un premio Nobel. No tanto, pero sí una persona docta en el área que va a dirigir. Que no solamente nos quedásemos en niveles por debajo de las direcciones generales de las Consellerias, donde tenemos al técnico. No, el técnico debería estar un poco más arriba. Veo una aberración que un conseller de Economía sea geógrafo o sea mago. En esta línea si Podemos opina que hay que tener una cierta dosis de tecnocracia que no tenemos, ese criterio sí que lo podemos compartir.

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