Mario Hernández: “En España hay un gran problema: el historiador es ideológico, no es objetivo”

Charlamos con uno de los hispanistas más reconocidos sobre la Historia con mayúsculas. Nos centramos en España y la Hispanidad, su carácter y sus enemigos, y tratamos el problema de una educación sin raíces firmes.

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Mario Hernández es un historiador y catedrático canario. Como hombre clásico, también es doctor en Filosofía y Letras y licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia, donde también ha sido profesor de Derecho mercantil. Ha dedicado casi toda su vida docente en la Universidad Complutense de Madrid y, ahora, sigue dando clases a sus casi 93 años en la Universidad Francisco de Vitoria, donde nos recibe en su despacho.

Hernández es una de esas mentes enciclopédicas que dan testimonio de los tiempos a aquellos que saben comprender su mensaje. Imposible no perderse durante horas en su lugar de trabajo lleno de libros -algunos auténticas joyas- y de apuntes que va anotando escrupulosamente en orden en función del tema al que conciernen.

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Pierde su mirada en el infinito cuando las preguntas le retraen a tiempos muy lejanos. Otras veces le brillan como una llama al animarse su espíritu pensando en el presente. La fuerza que transmite es notoria.

Ha sido autor de decenas de libros y artículos sobre personajes, naciones y capítulos de la historia de España e Iberoamérica. Entre los que destacan “La Monarquía Española y América”, “América Española”, la “Historia de América” o los dedicados a figuras irrepetibles como Hernán Cortés, Isabel la Católica o Felipe II. Actualmente, además de escribir e impartir clases, escribe una columna semanal en el periódico La Razón.

Es considerado uno de los hispanistas más reconocidos. ¿Cómo definiría su relación con la historia de España?

La historia de España es, esencialmente, la ‘Historia del Real Valle de Mena’ -una de sus obras- del que soy historiador. Es una historia local sin la cual no se entiende la historia universal.

Ahora bien, los franceses como el gran Fernand Braudel han establecido que el plazo largo es el importante para comprender la historia, que es lo que hay que hacer… ¡comprenderla! A mí no me interesa la memoria histórica, cada uno tendrá la suya. Lo que me interesa es eso, el ver cómo el proceso histórico en un tiempo largo llega a establecer la aproximación a la verdad histórica.

El hacer Historia implica meter al historiador, que vive en un tiempo, en otro sitio completamente distinto y con otras mentalidades diferentes. Yo estoy especializado en mentalidades, que creo que todavía nadie sabe lo que es.

¿Y qué significa ese término?

Es la representación de la cultura y las estructuras de una sociedad, su forma de ver el mundo en definitiva. Es una idea fundamental para la Escuela de pensamiento francesa Annales. Es necesario comprender primero el espíritu de una época para estudiar después lo que ocurre. Sin entender lo primero, lo segundo es imposible. Hoy en día se juzga cualquier cosa sin saber nada.

El historiador de hoy es un historiador ideológico en gran medida…

En España hay un gran problema y es que el historiador es ideológico, no es objetivo. Siempre se habla de la filosofía de la Historia y no existe, la hace el que quiere. Hay que ir a la realidad y a mí me interesa fundamentalmente Nikolai Harmann. Él planteaba el problema del espíritu objetivo. ¡Ah! Ahí está el fundamento de la Historia.

La historia de España es una de las más importantes de la Humanidad y parece que pasamos por este mundo sin pena ni gloria. ¿A qué se debe la falta de conocimiento?

A este punto hemos llegado a ciegas. Ha habido un plazo de apertura de ‘nada’ que es la Edad Moderna y hemos perdido la gran idea de la historia del mundo con la división tremenda en cada uno de los aspectos que estaban elaborados ya en el pensamiento del mundo antiguo. Nos hemos saltado la Edad Media que es la gran edad histórica.

Por ejemplo, ¿por qué entorno a la línea de los Urales hay tres estados súper poderosos (Prusia, Rusia y Austria)? Por las oleadas de Gengis Khan, de los tártaros, de los turcos, etc. que vienen a la Edad Media. El ducado de Kiev, los suecos, los variegos desde las extremidades del Báltico, etc. ¿por qué están establecidos al lado de Bizancio que es el centro del saber teológico? ¿Dónde está la sabiduría? ¿En los suecos, destrozados por Rusia y después que se tienen que comer entre ellos? Se pierde el sentido de lo que es la defensa de Oriente y la afirmación de Occidente y esto es lo que se va a producir, no milagrosamente, sino gracias a los “españolitos” con América. América es Occidente y no es un estudio teológico como algunos dice, no… Dios forma parte de la Historia.

“El Estado creado por los Reyes Católicos es la perfección, es la conjunción desde el punto de vista del conocimiento profundo”

La Historia está por saber, el conocimiento se ha perdido. Hay una serie de merluzos que hablan de la Historia por hablar. Cuando hablamos de la Historia hablamos de la historia integral del hombre. Yo como historiador, ¿qué pretendo hacer? Comprender. A mí lo que me interesa es comprender cuál es la razón, cuál es el impulso de las cosas. Me estoy siempre preguntando el por qué y no alcanzo casi nunca a tener respuesta. Voy a la Edad media y me las encuentro.

Y eso que dicen que es una época oscura en todos los sentidos.

En absoluto. Si hablamos de otras épocas como el Renacimiento, algunos comentarán que es la época del individualismo… ¡qué tontería más grande! Por ejemplo, el Renacimiento aragonés dirigido por Fernando el Católico es algo impresionante, pero de individualismo no tiene nada, sino todo lo contrario. El Estado creado por los Reyes Católicos, que son los dos los que lo crean, es la perfección, es la conjunción desde el punto de vista del conocimiento profundo.

Claro, esto lo plantea usted a los jóvenes y piensan que estoy loco (risas).

¿Tenía razón Francis Fukuyama al proclamar que la Historia había acabado con la caída de la URSS?

El fin de la Historia es una estupidez, será el fin del mundo, pero es que la Historia es la historia del mundo y en el mundo está el hombre. No es la historia del hombre, eso es de la antropología, hay una ciencia especial. La historia del hombre es la realidad y el conocimiento de la realidad. El historiador tiene que estudiar, tiene que llegar a establecer las fronteras, los límites, las generaciones…

Ha denominado antes la Edad Moderna como Edad “de la nada”. ¿Las guerras mundiales acaban definitivamente con lo que era Europa?

Sí, la Edad Moderna se convierte en nada tras la Primera Guerra Mundial. La Primera no fue mundial, fue europea y era la lucha final para ver quién manda más entre Alemania e Inglaterra. La primera no soluciona nada y además los norteamericanos ya acabaron de retomarla. Desde ahí, Europa, nada.

Tropas británicas saltan sobre una trinchera durante una batalla en la Primera Guerra Mundial.
Tropas británicas saltan sobre una trinchera durante una batalla en la Primera Guerra Mundial.

En el 98 nos libramos, aunque sufrimos una bofetada gorda, pero nos libramos de la pérdida de Europa por Estados Unidos.

¿Por qué remarcamos tanto nuestros aspectos negativos y tan poco los positivos?

Mucha culpa la tienen los enemigos históricos de España, como Inglaterra. Toda la política inglesa ha sido hundir al español para elevar al inglés. Se la conoce como la ‘Pérfida Albión’ pero solo contra España…

El único que ha dicho las cosas claras es Ernesto Sabato que es el mejor novelista del mundo. Es mi predilecto, le he estudiado muy a fondo y la novela “Sobre héroes y tumbas” es formidable. Para mí es la mejor novela del mundo. Se retrata ahí todos los grandes pensamientos intelectuales básicos de la actuación de Inglaterra en América Española contra España. Hemos de evitar que la gente no deje de saber la realidad de Inglaterra respecto a nuestro país en América.

“[La endofobia] es consecuencia de la Reforma, no de efecto religioso sino político”

La otra parte de la culpa es nuestra al creernos eso de la leyenda negra. En España nadie sabe lo que es la política internacional, nadie. No saben, políticamente la ignoran sin querer saber nada de ella, además.

Muchos académicos también se creen esa leyenda. ¿Se imagina a nosotros echando pestes sobre Roma?

Es Roma y la nada. Yo soy discípulo de Vicens Vives. He conectado mucho con la Escuela francesa de Annales, he colaborado mucho con historiadores franceses y la historia francesa termina en un callejón sin salida. En cambio, los ingleses qué inteligentes son. Han centrado la innovación de la Historia en las dos universidades clásicas: Oxford y Cambridge, tienen todo lo que piden.

¿Por qué esta endofobia?

Esto es consecuencia de la Reforma, no de efecto religioso sino político. Esto no tiene remedio. Hay que estar en la línea que ellos dicen y no hay más, ¿no?

Se puede decir que no tenemos cura. Si viniera cualquier fuerza corregidora, ahora mismo entraríamos en un proceso revolucionario que nos llevaría al caos y yo quiero mucho a España como para destrozarla.

El amor a España en la mayoría de la gente es un camelo. España es una cosa distinta.

¿Cómo debe amarse a España entonces?

De una manera imposible, con crítica científica (no de mercado). Desde que entraron ciertas ideas en la política española, la cosa va mal.

Ha hablado de memoria histórica ¿Qué opinión le merece la ley?

Eso no es nada, basura. Es una estupidez integral. No hay memoria histórica, hay investigación histórica hecha por historiadores cuya materia fundamental es investigar. Investigar es comprender. Yo no puedo suscribir a España si no comprendo a España, ¿ve usted cómo hay que amar a España?

El cadáver de una monja expuesto en la calle tras haber sido sacado por las tropas republicanas en Barcelona, agosto de 1936.
El cadáver de una monja expuesto en la calle tras haber sido sacado por las tropas republicanas en Barcelona, agosto de 1936.

A España no se la ama solo desde el patriotismo (que es que si hay que morir por España, se muere), pero todo el mundo cree siempre que el único que se esfuerza en eso es él y, entonces, al final, no es nadie. Es muy difícil.

“Es muy difícil enseñar y comprender los procesos históricos cuando no se tiene la imagen completa o, al menos, más amplia de lo que se está estudiando”

Si fuera individualista no querría a España… tengo que aceptar a España toda, íntegra, total.

Sufrimos de presidentes que se creen que pontifican con sus palabras y lo que hacen es rebuznar. La memoria histórica no es nada.

Usted que es profesor desde hace tanto, ¿cómo afecta esto a la calidad de la enseñanza y a nuestra autoestima como nación?

Mal, no se puede llegar a un tema histórico parti priu, de manera sesgada, con prejuicios.

Fíjese usted que hay una mente histórica fundamental ahora para mí que es Benedicto XVI. ¡Qué cabeza! Lo primero que tiene que tener un investigador histórico es la cabeza perfectamente formada. El estudio que ha hecho de Jesucristo niño es para descubrirse. ¡Es algo increíble! Hubiera sido el historiador por excelencia.

Es muy difícil enseñar y comprender los procesos históricos cuando no se tiene la imagen completa o, al menos, más amplia de lo que se está estudiando. Las nuevas generaciones aprenden, en muchas ocasiones, de manera inconexa, se pierden.

¿Qué tiene entre manos en estos momentos?

Estoy escribiendo la historia de Inglaterra, mi hijo me ha insistido una y otra vez.

¿No quería hacerla?

No, es muy comprometida, pero mi hijo me ha asegurado que me ayudará para no meter la pata (risas). Ahora también estoy estoy programando un curso aquí bajo el título ‘Zarismo y revolución’, que también fue movida desde Inglaterra.

Estados Unidos también estuvo haciendo de las suyas.

Sí, pero los americanos son muy burros. Saben que detrás viene la bomba atómica y ya… en cambio los ingleses son más sutiles, civilizados –pero van a lo suyo-.

¿Qué podemos aportar de nuevo como polo opuesto al actual mundo anglosajón?

Está complicada la cosa. Es extraño, ¿no? Hay momentos en los que la toma de decisión comunitaria de los españoles es impresionante, magnífica, casi me atrevo a decir divina pero qué difícil es que eso se produzca porque siempre hay división ideológica y eso nos impide una progresión continua.

Es un zigzag, lo mismo está aquí que allí. Las generaciones españolas están movidas por impresiones profundas pero que se marchan enseguida. El 98 como por ejemplo, un error táctico morrocotudo.

¿Por qué?

La guerra se planteó de mala manera. No estábamos preparados para luchar contra Estados Unidos ni creo que se acertara en decisiones clave como, por ejemplo, ir de frente a la trampa en la bahía cubana.

La pérdida de los últimos territorios de ultramar fue un duro golpe, pero nos sirvió para salvarnos de una Europa aún más decadente. De aquel trauma salió a la luz una gran generación de pensadores, como Maeztu.

Jóvenes soldados españoles en Cuba.
Jóvenes soldados españoles en Cuba.

Mi abuelo estuvo en la guerra de Cuba y murió a los 84 años. Era militar, estuvo en cuatro guerras pero de la que más hablaba era de la Cuba porque allí encontró, decía él siempre, un respeto a España increíble por parte de los cubanos. Ahora que ha salido lo de Cervera… en el ejército español hay un problema gordo y es el problema de la aristocracia.

¿Orgullo?

Efectivamente. En la Historia hay un poso, como cuando uno toma un poso de la manzanilla y le envenena. Ese el problema de España, el poso, la constante perpetua y sin olvidarlo nunca.

Pero también ese poso nos ha llevado a hacer cosas muy grandes y lo contrario. Es como una bendición y una maldición a la vez.

Exacto, ahí está. ¡Qué mala suerte tenemos! Es mucho más lo malo que nos ha pasado que lo bueno…

Si volviéramos a comprender a los clásicos como Maeztu, Madariaga, D’Ors… ¿encontraríamos de nuevo la senda de la hispanidad?

Ojalá. Maeztu es colosal para el mundo hispanoamericano, pero como es de derechas hoy en día no está valorado. ¡Otro problema español! ¿No hay nada más que derechas o izquierdas? Pues estamos apañados…Pero no olvidemos la literatura medieval española, que es la mejor del mundo.

¿Cómo podemos enamorar a los pueblos hispanos de nuevo? ¿Cómo estar hermanados?

Imposible, esta división en comunidades es horripilante y la culpa de eso lo tiene Isabel la Católica.

¿Por qué?

Porque dio muchas alas a las entidades locales menores y les asistió poniendo corregidores para que domina a la nobleza y no abusara. El abuso de la nobleza ha sido tremendo, como los señoríos.

¿Cuál fue para usted el punto culmen de España?

El siglo XIV, antes de que se terminase la Reconquista. Después, como dice Ernesto Sabato, se fue todo al garete.

Defina brevemente:

Reconquista: Romancero.

Hispanoamérica: España se muestra plenamente. Lo que hizo allí es irrepetible, magnífico.

Monarquía de los Habsburgo: Nada, gastar dinero.

Monarquía de los Borbones: Caza regia.

Desastre del 98: Despiste absoluto.

II República: Nada.

Guerra Civil: Ineludible necesidad.

Franquismo: Reconstrucción.

Democracia del 78: Nada.

Momento presente: Políticos muertos en vida. No hay política. El desastre español es la época contemporánea.

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