Se vio obligada a dejar atrás una vida cómoda y pasó a ser perseguida por denunciar las atrocidades de la Venezuela chavista. Temió por su vida y la de los suyos. Por esa razón, Patricia Carrera, abogada y activista por los derechos humanos, decidió exiliarse en España. Desde la distancia sigue peleando por su país y sus compatriotas.

Entre otras iniciativas para dar visibilidad al terror de la dictadura bolivariana en Venezuela, caminó desde la catedral de León a la sede del Parlamento Europeo en Madrid para denunciar lo que está ocurriendo en su país natal.

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Actuall conversa con ella para acercar a sus lectores el drama de un país que carece de alimentos y material sanitario básico para la supervivencia de la población y que vive bajo la bota liberticida de un régimen dictatorial comunista. 

¿Por qué decide venir a España?

Porque comenzamos a vivir de manera muy arriesgada. Fue una decisión difícil. Cuando llevas una vida trabajando para vivir como quieres, salir de tu “pecera” no es algo que te plantees con facilidad.

¿Qué pasó para tener que dejar atrás su país natal?   

Ya llevábamos algunos años viendo cómo asesinaban y robaban por motivos fútiles, incluso para llevarse un insignificante par de zapatillas, pero no nos había tocado tan de cerca hasta que una noche me persiguieron rumbo a casa y, golpeando mi coche por detrás, lograron que volcara, lo que no les impidió entrar, sacar mi bolso y llevarse mis cosas. Me salvó el cinturón de seguridad y el haber gritado pidiendo auxilio. Tiempo después entraron a robar en mi bufete y, finalmente, entraron en casa donde también vivíamos rodeados de mucha seguridad. Era como vivir en una cárcel. La hostilidad del entorno generó temor en mi familia.

“No tengo miedo a que nos maten por estar en contra del comunismo, pero sí a perder la libertad”

¿Sigue sintiendo miedo?

El miedo es un sentimiento como lo es la tristeza de la madre que ve emigrar a sus hijos o del anciano que decide esperar la muerte en su tierra por no poder salir de allí. No tengo miedo a que nos maten o nos persigan los círculos bolivarianos para asesinarnos. Tampoco a que me discrimine el chavismo por pensar diferente o a que me nieguen la oportunidad de trabajar o competir por estar en contra del comunismo, no. Sin embargo, he sentido miedo de tener que perder la libertad y que por segunda vez en mi vida me toque defender la democracia que algunos quieren destruir.

¿Qué episodios recuerda aún con dolor?     

Muchos. Ver en la tele a asesinos disparando desde Puente Llaguno a civiles venezolanos que marchaban rumbo Miraflores para echar a Chávez como él había echado a los trabajadores petroleros. Me duele haber visto cómo fiscales y jueces se confabularon para condenar a 30 años de cárcel a policías inocentes de la masacre de Puente Llaguno, sobre todo sabiendo que quien la ordenó fue el propio Chávez. Recuerdo con dolor la traición de muchos líderes corruptos de la oposición venezolana quienes a cambio de mantenerse acomodados en sus posiciones de poder negociaron la libertad de los venezolanos sin importarles la hambruna, miseria y muerte que está llevando a los inocentes a huir por las fronteras. Creo que llego hasta aquí con mis dolores, que son muchos y dan para un libro.

Patricia Carrera, abogada venezolana, asegura que “hay que hablar sin complejos de que existe una guerra en Venezuela”
Patricia Carrera, abogada venezolana, asegura que “hay que hablar sin complejos de que existe una guerra en Venezuela”


Y su familia, ¿sigue allí? ¿Qué le cuentan de todo lo que están viviendo?

Me han pedido que no los mencione. Viven expuestos a la crisis por falta de medicamentos, el altísimo costo de productos de primera necesidad, una hiperinflación que no deja de subir, un régimen que ha arrebatado cinco ceros a la moneda y los peligros de un oprobioso y asesino sistema en manos de quienes llevan años haciendo cualquier cosa por perpetuarse en el poder.

¿Cómo definiría lo que ocurre en su país? ¿Es una guerra civil?         

La de Venezuela es, sin duda, una situación de guerra. Si 2017 arrojó 10.000 civiles asesinados en Siria y 26.616 en Venezuela, entonces hay que hablar sin complejos de que existe una guerra en Venezuela.

“Hace pocos días, cuatro niños entre uno y diez años fueron asesinados a martillazos en un barrio de Caracas. Los encontraron muertos y con indicios de abuso sexual”

¿Quién está detrás de todo esto?   

Están los delincuentes del régimen con el apoyo de los delincuentes de las Fuerzas Armadas y el monopolio de las armas. De ese mismo lado, los grupos irregulares (colectivos) armados por el propio régimen, las Fuerzas Bolivarianas de Liberación (FBL) y demás brazos guerrilleros aliados del régimen, los carteles del narcotráfico, trata de personas, oro y grupos terroristas.

Y el pueblo es el que sufre toda esa hostilidad…       

Sí, la población inocente, famélica, enferma y desarmada, víctima del hambre, la violencia, la falta de medicamentos, la corrupción, el engaño populista y la barbarie, hurgando en contenedores de basura para saciar el hambre y la sed y aseándose con el agua de las cloacas y el Río Guaire. Hace pocos días, cuatro niños entre uno y diez años fueron asesinados a martillazos en un barrio de Caracas. Los encontraron muertos y con indicios de abuso sexual.

Las mujeres de Venezuela se toparon con un "muro de la vergüenza" levantado por el régimen de Nicolás Maduro /Actuall
Marcha de Mujeres en Venezuela

¿Cree que Venezuela es un país “idóneo” para el desarrollo del populismo?     

Por supuesto. De hecho, el populismo lleva 60 años desarrollándose en Venezuela. No lo trajo el chavismo, lo continuó. El populismo lo inició Acción Democrática y sigue siendo la contraprestación del voto de los ignorantes. Ahora ya es colosal. Los funcionarios saben que si hablan o actúan con libertad serán despedidos o removidos de sus cargos. Los pensionistas no se atreven a hablar mal del régimen por temor a quedarse sin pensión. No tener el carné de la patria implica no tener acceso a los privilegios de bienes y servicios subvencionados por el Estado, pero tenerlo implica humillarse ante el régimen más odiado de todos los tiempos

“En Venezuela, no hay elecciones libres y transparentes, porque desde principios de los años 2000 son las máquinas y los muertos los que realmente votan”

Precisamente, ¿qué les diría a todos los que aseguran, tanto dentro como fuera de su país, que Venezuela es una democracia?

¿Venezuela una democracia? ¿Quién osa afirmar semejante mentira? Solamente los enchufados y aquellos que reciben donaciones del régimen.

Se justifican diciendo que ha habido elecciones…     

En Venezuela, no hay elecciones libres y transparentes, porque desde principios de los años 2000 son las máquinas y los muertos los que realmente votan. En Venezuela, no hay separación de poderes porque todos están “rodilla en tierra” con Maduro y dicen lo que éste ordena, quien a través del Juez constitucional arrebató a la Asamblea Nacional la potestad de legislar que le otorga la Constitución venezolana. No hay democracia porque no se respeta el estado de Derecho y los derechos humanos son sistemáticamente violados por el régimen.

¿Cree que, como afirma la asociación CitizenGO en su campaña ‘Venezuela se muere’, debe haber una intervención internacional?

Sí. Venezuela se está muriendo y sin injerencia humanitaria el pueblo venezolano está condenado al hambre y la enfermedad, tal como lo estamos viendo ahora.

CitizenGO organizó en Madrid la ‘conferencia ‘Venezuela se muere’. /CGO

¿Y por qué los organismos internacionales no han actuado todavía? ¿Por miedo? ¿Por interés?       

Por un conjunto de cosas, pero sobre todo porque no hay voluntad política y la izquierda mundial está muy interesada en que Maduro siga en el poder. Suelo decir que para los organismos internacionales los venezolanos no somos personas, sino gotas de petróleo y para la izquierda mundial no significan nada los más de 307.000 asesinados en la revolución ni tampoco los 400.000 pacientes crónicos que están en riesgo de morir por escasez de medicamentos de alto costo

A la izquierda mundial no le importa que hayan huido de la crisis más de dos millones de venezolanos y que sigan saliendo desesperadamente, mientras sus aliados hipócritas quieren convencernos de que esos chavistas que han mandado fuera llenen un avión de regreso para difamar a sus países de acogida. Así es el monstruo: compra conciencias con el dinero de todos. A la izquierda mundial tampoco le importa que los derechos del hombre estén por encima de los derechos del Estado y nunca reformará la ley para que el Derecho alcance su fin que es la paz social. Si la mitad de todo esto estuviese pasando con un gobierno de derechas, seguro que esa izquierda mundial ya habría reaccionado, pero como son los avatares del comunismo, no les importa en absoluto, máxime cuando es nuestro petróleo el que alimenta sus acciones.

“Sin injerencia humanitaria el pueblo venezolano está condenado al hambre y la enfermedad”

Ante todo esto, ¿qué se puede hacer?         

Entre tanto sería bueno suplicar a los adversarios de esa izquierda mundial, esos señores que se encuentran en las altas esferas políticas del mundo, que exijan y apoyen injerencia humanitaria en Venezuela.

El expresidente de Venezuela, Hugo Chávez. / Wikipedia.
El expresidente de Venezuela, Hugo Chávez. / Wikipedia.

Habrá visto las últimas imágenes del lujoso banquete que se ha dado Maduro en Estambul, en el que cada plato costaba alrededor de los 250 dólares, ¿qué le parece? ¿No le indigna?       

Sí, me indigna. Cuando lo vi, vinieron a mi mente mis hermanitos famélicos que murieron por la hambruna ocasionada por el desastre del comunismo en Venezuela. Esto es lo que debe movernos y no la repulsión que puede causar ver a un canalla comiendo con dinero robado.

Si tuviera la oportunidad de reunirse con Maduro, ¿qué le diría?

Que se entregue a la justicia internacional. No le diría que dimita porque desde mi punto de vista el cargo está acéfalo pues carece de legitimidad desde el mismo momento en que se presentó como candidato sin cumplir con el requisito constitucional de ser venezolano por nacimiento y sin ninguna otra nacionalidad.

¿Se ocultan cifras de fallecidos y heridos?

Sin ninguna duda. Desde el año 2010, Chávez censuró a los medios de comunicación y prohibió obtener información del número de cadáveres que ingresaban diariamente a las morgues. No hay cifras oficiales y las ONG’s trabajan para aportar información. El Observatorio Venezolano de la Violencia hace un trabajo muy importante en este sentido.

El expresidente de España José Luis Rodríguez Zapatero y el presidente de Venezuela Nicolás Maduro/Fuente:EFE.

¿Todavía se puede salvar esta situación? ¿Qué se necesita?

Empatía, solidaridad, conciencia y sobre todo voluntad política para aprobar de inmediato la injerencia humanitaria con el auxilio de las armas, justicia internacional. Y, posteriormente, un gobierno de transición que decrete el desarme de los grupos irregulares, legisle sobre sí prescriben los delitos de corrupción, narcotráfico y homicidio, la incorporación de penas a perpetuidad y la eliminación de beneficios penales para quienes han cometido delitos en contra del pueblo venezolano.

La mediación de Zapatero es “una forma vergonzosa e indigna de ganar dinero a costa del hambre de los venezolanos”


¿Es el proceso de diálogo entre Maduro y la oposición de la Unidad Democrática, en el que participan entre otros el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, una cortina de humo? 

Sí y a la vez una forma vergonzosa e indigna de ganar dinero a costa del hambre de los venezolanos. Lo que está ocurriendo en Venezuela puede llegar a ocurrir en España.

¿Qué quiere decirle a todos los venezolanos que están sufriendo por el régimen chavista?         

Que la libertad es el trofeo de la lucha conjunta de gente decidida a romper las cadenas de la esclavitud que pretende imponer el comunismo. También les diría que debemos presionar a los organismos internacionales para que propicien un pacto de injerencia humanitaria y capturen a los delincuentes que están aplastando al pueblo.

¿Volverá a Venezuela?

Mientras mi vida no corra peligro, sí volvería y trabajaría gustosa en su reconstrucción.

Pida un deseo   

Libertad, porque sólo siendo libres seremos capaces de refundar nuestra nación y sustentarla sobre bases de respeto, confianza y fomento de valores humanos. Y, finalmente, pido justicia.

* Entrevista realizada por Tamara García y Andrea Peña.

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