Juan Velarde: “Entre España y Bruselas, prefiero que las órdenes vengan de Bruselas”

El economista y presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Juan Velarde Fuertes, habla con Actuall sobre el futuro de Europa, Trump, China y las semejanzas de la situación actual con la de los años 30.

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A pesar de sus 89 años, Juan Velarde, economista, presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y premio Príncipe de Asturias, conserva una cabeza excepcional. Y no sólo en cuanto a fechas y nombres, sino a la capacidad de análisis de la economía actual y las perspectivas de futuro.

Actuall se reunió con él en su despacho de la Real Academia, cuya sede se encuentra en el edificio civil más antiguo de Madrid, la Casa y torre de los Lujanesen, en la Plaza de la Villa de Madrid.

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Rodeados de una magnífica biblioteca con ejemplares con centenares de años, repasamos con el profesor Velarde la situación de la economía española, el cómo ha llegado hasta aquí y lo que le espera en el futuro:

Si usted fuese ministro de Economía en el actual Gobierno de Rajoy ¿Qué haría?

En estos momentos, un ministro de economía tiene que hacer como mínimo cuatro cosas:

La primera es escapar radicalmente de la tentación proteccionista. España se ha convertido en el país muy abierto. Su grado de apertura es de los mayores de Europa, por detrás de Alemania pero por delante de Francia. La relación entre la actividad exterior y el PIB es altísima. Y como consecuencia de esto intentar escapar de la política proteccionista es básico, porque si no nos haríamos otra vez pequeñitos.

Segundo mandato: eliminar radicalmente las diferencias de tratamiento intervencionista que tienen las Autonomías. ¿Por qué? Porque rompen el mercado interior y la homogeneidad del mercado interior es fundamental y una de las bases, por ejemplo, del desarrollo de EEUU.

El gran mercado es uno que llega desde el Atlántico hasta el Pacífico. Y ahí no hay diferencias fundamentales de ningún tipo y aquí nos encontramos con que las Autonomías están partiendo el mercado todo el rato.

La tercera cuestión: es necesario eliminar todo lo posible los grados de intervención que hacen que la economía española sea en su conjunto una de las más intervenidas en Occidente. El Banco Mundial publica trimestralmente las facilidades que hay para hacer negocios en los distintos países del mundo, y España tiene tremendas dificultades.

Cuando hay muchas trabas el empresario se ve tentado de sobornar al político para evitarlas

Permítame: ¿y qué tiene de mala la intervención?

Tiene dos consecuencias: la primera es un freno a la actividad empresarial, y la segunda es una mayor corrupción, porque el empresario se ve tentado de sobornar al político para que se elimine toda esa serie de trabas para su negocio. Hay estudios de Transparencia Internacional que demuestran una correlación muy alta. El que menos trabas tiene es Singapur.

¿Y la cuarta cosa que tiene que hacer un ministro de Economía?

La cuarta cuestión a mi juicio, en este caso hipotético y absurdo de ser yo ministro de Economía, es que el conjunto de las infraestructuras españolas tienen que estar vinculado con un hecho nuevo:

España era un país que en conjunto del tráfico mundial estaba en una esquina, pero de pronto se ha desarrollado el mundo asiático. Y quién está en medio, por muy malas que sean sus condiciones, pasa a la riqueza. Piense usted en Suiza, un país que no tiene nada, pero que es riquísima porque tiene al norte Renania, al oeste Lyon y la gran llanura, al sur el Piamonte y al este el valle del Danubio.

España tiene que aprovechar que el mundo asiático se ha desarrollado de una manera extraordinaria, China, Japón, la India,… se conecta con la Europa del Norte a través del Índico, Mediterráneo y hay que aprovechar esa situación. Puertos, conexiones, tecnologías, eso puede dar un impulso enorme a la economía española.

Con respecto al segundo punto ¿si eliminamos las comunidades autónomas habría pleno empleo en España?

Tanto como pleno empleo,… pero sí mejoraría mucho. El mayor déficit es el de las Comunidades Autónomas, y lo que complica ese déficit es cómo se ha delegado en sanidad, educación, etc. etc. Lo racional es eliminar competencias.

Por ejemplo, en el problema del coste de la asistencia sanitaria: España es similar de tamaño que California, y allí no se les ocurre tener un centro de transmisión de órganos aquí y allí, hay uno o dos y se acabó. Aquí hay uno por Comunidad Autónoma y eso es carísimo. En vez de llevar a un enfermo de Barcelona o Zaragoza para tratarle, hay 17 centros.

Las CCAA tienen otra desviación, y es el afán de tener más independencia, por los motivos que sean, y así están complicando las cosas. 

¿Habría que modificar la Constitución entonces?

En parte. Como un artículo de la Constitución hace posible que esas competencias aumenten, el estado central también puede recuperarlas sin demasiado escándalo. Basándose en ese artículo todas las competencias pueden pasar, pero el Estado central ha cedido, justo lo contrario de lo que ha hecho EEUU.

Ese déficit ha derivado en un deuda superior al 100% del PIB. ¿Se puede pagar eso?

Yo creo que sí, gracias en parte a que tomamos medidas para un desarrollo fuerte de la economía. También por el hecho de que ese pago es una transferencia del conjunto del sector público hacia el mundo exterior, que obliga a que el resto del sector público tenga que racionalizar cuestiones de gasto. 

A eso hay que añadir que, como consecuencias de los mecanismos del mercado exterior y las inflaciones en otros países, mejora el tipo de cambio con respecto al euro o el dólar, es un alivio para el pago de la deuda, y eso siempre ha ocurrido con las deudas externas. A largo plazo no habrá problema.

¿Cuál cree usted que el mal endémico de la economía española?

El mal endémico ha sido en buena parte el pesimismo. Mire, la economía española ha tenido tres etapas:

La economía imperial, cuando teníamos que ocuparnos de Perú, pero teníamos que ocuparnos de lo que ocurriese en Chipre o Flandes, de los turcos, de Parma… Todo eso montó una economía muy especial que duró de 1492 a 1808. A partir pasó a ser una economía nacional.

Desde 1959 nos dimos cuenta de que sí podíamos desarrollarnos y llegar mucho más lejos y eso ha quedado en el espíritu español

Esa economía nacional está presidida por el hecho de ‘no hay nada que hacer’, vamos a que sea el menor mal posible pero no hay nada que hacer. Pero de pronto hubo un cambio, y ese cambio se dio en 1959 y se amplió ya con la economía comunitaria y nos dimos cuenta de que sí podíamos desarrollarnos y llegar mucho más lejos y eso ha quedado en el espíritu español.

Ahora sabemos exportar, movernos en los mercados internacional, tecnológicamente estamos razonablemente al día y hemos perdido esa sensación de derrotismo.

¿Por ejemplo?

Bueno, piense usted en Costa. Costa escribió ‘La cuestión de la Melanesia’. ¿Qué pasaba? Pues que decidimos vender por 25 millones de pesetas las islas Carolinas, etc. Y Costa decía, ‘si se está desarrollando Japón, EEUU ha llegado a California y se desarrolla hacia el oeste, Australia avanza y el Pacífico está en medio de todo, el negocio es tremendo y las islas está en medio. Qué disparate venderlas por 25 millones’.

Y quien protestó entonces, comerciantes catalanes, sólo ellos. Y esa sensación ha desaparecido en España, aunque no nos damos cuenta.

¿Hay una Europa de dos velocidades?

Sí, y nosotros con respecto a Europa, si lo hacemos bien y no como Italia, podemos ser para Europa como California para EEUU. La apertura al Atlántico, el mediterráneo, el sol y el clima…

Para lograr eso se necesita un buen gestor: ¿Quién ha sido el mejor y el peor gestor en España en el último siglo?

Hay que colocar en muy buen grado a Alberto Ullastres que tiene dos gestiones muy buenas. La primera fue el plan de estabilización de 1959. Por ese tema yo le pregunté en su día: “¿Y cómo os atrevisteis a abrir la economía española entonces? y me contestó: por qué había leído Economía Hispana de Perpiñá Grau, y me convenció de que la apertura era la única forma de desarrollo”. 

Y por otra parte está el tratado de apertura con Europa, el Tratado preferencial del 69 que él negocio. Y lo hizo con un equipo, del que yo formaba parte, al mandaba un parte diciendo “la UE ofrece que rebajemos tal partida y ellos bajan tal partida”, y nosotros calculábamos los riesgos y consecuencias y lo mandábamos para allá, y así negocio. Esto no lo ha contado nadie, pero yo lo viví. Ángel Alcaide, Enrique Fuentes Quintana, estábamos allí todos.

La negociación de ese tratado fue excelente, el mayor éxito diplomático español en muchos años, lo dicen muchos expertos, como Tamames.

¿Y el peor gestor?

Ha habido varios, pero el último que ha sido peor, en cifras, ha sido Zapatero. Jordi Maluquer asegura en su último libro sobre la macroeconomía española que los dos mayores hundimientos de la economía española han sido la Guerra Civil y el gobierno de Zapatero.

Usted hablaba de lo terrible del proteccionismo pero, ¿no lo utiliza también Europa con China?

Es que es la gran tentación. Cuando alguien empieza a proteger lo suyo, baja la renta de todos los afectados y yo ¿qué hago? Pues también tiendo a protegerme. Y en estos momentos ha surgido China, y la tentación en protegerse.

¿Cómo hacerlo bien? Obligando a esos países a que hagan reformas de otro tipo, que tengan castigos si bajan como ahora el Yuan chino, eso hay que castigarlo, pero reaccionar con el proteccionismo es un círculo vicioso.

Pero ¿quién le dice a China ‘estás castigada’?

Bueno, más bien es metámonos en China, presionemos con avances tecnológicos que los chinos no puedan tener…, pero hablemos de otra manera, no hay que empezar con el proteccionismo.

Ahora llega Trump… otro ‘proteccionista’

Eso a Europa le va a afectar mucho.

¿Y qué debería hacer Europa?

Tiene que tratar mejorar en otros capítulos… es que el castigo de EEUU si hace esto es muy severo. Hay que convencerle de que eso no le viene demasiado bien a ellos y tratar de conseguir ventajas por otros sitios.

El castigo para Europa si EEUU entra en el proteccionismo va a ser muy severo

Si entramos en una carrera enloquecida… Es que el otro día escuché decir a Otero Novas que “los ingleses y los franceses nos están robando”. ¡Pero que barbaridad! Me escandalice, pero qué sabe este de economía.

Francia puede que no nos robe, pero Bruselas si maneja los hilos de los presupuestos de España. ¿Prefiere que esos hilos los mueva Bruselas o los recupere España?

Prefiero que venga de Bruselas porque a través de España se daba aquella situación en la que nos pusimos muy contentos porque la deuda pública la compraba el Banco de España, y lo hacía con un aumento de la emisión de billetes, y la inflación crecía y se solucionaba el problema inmediatamente. Arreglados iríamos si nosotros solucionáramos siempre así los problemas, así iba aquella época.

¿Ve semejanzas entre la Europa actual y la de los años 30?

Hay un comienzo, pero no exactamente con los años 30, sino lo inmediatamente después de la I Guerra Mundial. Porque entonces desaparecieron en Europa tres imperios: el ruso, el turco y el austriaco -aparte de lo que perdió Alemania-.

Y claro, cada país decidió montar su economía y su industrialización a su manera, rompió el mercado europeo, fue un caos que acabó de forma tremenda.

Entonces, ¿puede volver a suceder?

Sí, sí, si se empieza a partir Europa claro, volveremos a aquello.

¿Puede China llegar a ser la primera potencia económica del mundo?

Depende, si llevan una buena política económica sí. Fue Deng Xiaoping quien cambió lo de Mao. Fue el gran cambio del mercado chino al gran grito de, acordémonos de Lenin, ‘el izquierdismo es la enfermedad infantil del comunismo’. ¿Lenin cuándo aplica esa frase? ¿Qué habría pasado si Lenin hubiese vivido más?

Lenin escribe eso en el año 1920 y muere en el 1923. La NEP, porque era para poner en marcha la Nueva Política Económica, iba a aumentar el número de empresas privadas en Rusia de una manera tremenda, pero luego llegó Stalin y borró todo eso.

¿Qué problema puede tener China? El endeudamiento de las clases populares

¿Qué problema puede tener China? El endeudamiento de las clases populares de China, como todo va para arriba, piden créditos y eso es un riesgo, y le pasó a Japón y se paró.

Y si China superase a EEUU, ¿qué pasaría?

No creo que pasase gran cosa. También se habló de Japón en ese sentido, supongo que aprenderá, claro que en Japón tuvieron una bomba atómica encima porque se les ocurrió que podían ser una gran potencia económica mundial.

Se trata de que tengan la cabeza bien preparada, aunque hay algún gobernante que le puede ocurrir alguna locura. Pero no tiene por qué.

Replanteo la pregunta: ¿Cree que hay miedo a una China capitalista o se vería con buenos ojos?

Creo que hay un cierto miedo en ese sentido de que se dé ese avance y que la profecía de Samuelson que no salió con Rusia salga con China. Porque Samuelson en la primera edición de The Economist señaló que Rusia acabaría pasando a EEUU.

¿Cuál es el futuro del capitalismo?

Honradamente, el capitalismo ha tenido una transformación importante con la Escuela de Friburgo, etc. que decía ¡ojo!, esas barbaridades, que espantaban a Stuart Mill, de libertad absoluta, que de eso nada.

El Estado del Bienestar, el capitalismo financiero etc. hacen que el capitalismo actual no se parezca en nada al capitalismo de hace años, y ese es el que a mi juicio va a seguir existiendo.

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Madrileño, de familia numerosa. Comenzó a estudiar Historia aunque pronto se cambió a Periodismo. Se licenció por la Universidad Complutense de Madrid y desde entonces no ha parado. Ha trabajado para las agencias de información Colpisa y Europa Press, para el departamento de comunicación de LaSexta y ha logrado saborear la experiencia de trabajar en papel gracias al periódico La Razón.