El escritor Nacho Tornel, autor de
El escritor Nacho Tornel, autor de "Emparejarte"

Los que tienen pareja saben lo difícil y también lo satisfactorio que es mantener una relación. Las ganas de estar con la otra persona y de planificar un futuro juntos ocupa todo nuestro tiempo, hasta que la rutina se instala en la pareja, debilitándola.

Nacho Tornel nació en Valladolid y a pesar de formarse en Derecho, se especializó en Mediación Familiar en Madrid. Tras realizar un máster en Matrimonio y Familia, optó por dedicarse a salvar parejas con problemas matrimoniales y que buscan darse una segunda oportunidad.

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El amor revoluciona a las personas, y aunque el tiempo y la dejadez puede hacer mella en las relaciones, este padre de 9 hijos defiende a capa y espada que se puede ser inmensamente feliz al lado de otra persona toda la vida.

En su último libro, “Enparejarte. El arte de vivir con éxito tu relación”, Nacho cuenta el secreto de cómo, por más que pasen los años, el amor y la pareja (y sus problemas) nunca pasan de moda.

Usted lleva años casado y es padre de familia numerosa. ¿Cuánto de su know-how como padre y marido hay en su último libro?

El libro recoge fundamentalmente mi experiencia de 10 años al frente del despacho atendiendo parejas que tienen problemas serios y luchan por superarlos.

Pero también es verdad que en la introducción del libro digo que para mí es fundamental vivir el matrimonio con la plenitud y con la satisfacción con las que yo lo vivo, a la hora de ayudar e inspirar a otros para que mejoren el suyo. Después, es verdad que en el día a día, ante los problemas que ellos te plantean, me di cuenta de que yo mismo también paso por situaciones similares y sin querer,  al aconsejarles o plantearles alternativas, aporto mi propia experiencia.

portada del libro "Enparejarte" de Nacho Tornel
portada del libro “Enparejarte” de Nacho Tornel

Al principio de las relaciones nuestra pareja lo es todo, pero con el tiempo, las historias de amor se deterioran. ¿Por qué: el tiempo, el cansancio; agentes externos como el trabajo o la rutina o incluso la famosa familia del enemigo: la suegra o el cuñado?

Si eso ocurre es porque hemos caído en el grave error del abandono. Al igual que un coche fabuloso si lo dejas abandonado en la calle se cubre de porquería y al final parece chatarra, lo mismo ocurre con la relación. Es necesario atenderla, pulirla, nutrirla y limpiarla día a día. De ese modo, claro que mantiene el brillo inicial, incluso superior.

Aunque suene a tópico la relación es como el buen vino que mejora con el tiempo. Cuando se deteriora con el paso de los años es por la negligencia de los protagonistas, normalmente.

Uno de los principales problemas de las parejas es la comunicación. ¿Cuál es su mayor enemigo: el cansancio, la falta de tiempo, el orgullo que impide pedir ayuda al otro?

Es verdad que una de las principales razones del desencuentro es la falta de comunicación, y a eso se llega sobre todo porque dejamos que otras cosas invadan el territorio que es sólo de los dos.

Y entonces es cuando parece que nunca tenemos tiempo para estar los dos solos, mirándonos a los ojos y hablando desde el fondo del corazón. Una vez más lo urgente se lleva por delante a lo importante.

¿Cuál es la solución entonces?

La receta infalible y fundamental es mantener un tiempo blindado para los dos solos, a diario y otro tiempo más largo cada semana. Y de vez en cuando una escapada los dos solos, hasta donde nos permitan nuestro presupuesto y nuestra logística.

“La entrega para toda la vida, lo que implica sobretodo es el compromiso de luchar siempre por tu matrimonio”

¿Es un error pensar y asumir que nuestra pareja siempre va a estar ahí, y por eso la descuidamos?

Sin duda. Y la pena es que ves parejas que tenían muy claro que era para toda la vida y sin embargo, el distanciamiento y el deterioro llevan a decir: ¡no puedo más!

Por supuesto que supone una gran ayuda partir de la base de que uno está convencido de que su matrimonio es para toda la vida, vivir el compromiso de un modo total. Pero eso es muy distinto de actuar como si aquello nunca se fuera a romper. Es más, yo diría que es contrario. Porque la entrega para toda la vida, lo que implica sobretodo es el compromiso de luchar siempre por tu matrimonio.

¿La conquista termina en el ‘Sí quiero’ o hay que seguir conquistando al otro toda la vida?

El problema es que no nos damos cuenta que cuando decimos sí quiero en realidad estamos diciendo siempre quiero, es decir te quiero ahora y voy a luchar siempre por seguir teniéndote en el número uno de las prioridades.

¿No puede resultar agotador?

Quizás alguno al leer esto pueda sentirse abrumado al pensar que debe continuar cada día con la conquista, todos los días. Sin embargo esa es la magia del matrimonio: buscarse todos los días en las cosas pequeñas, tener al otro como permanente confidente, esforzarse por vivir los detalles con el otro.

De las pequeñas cosas hacemos graves problemas de pareja, ¿por qué?

La convivencia está hecha de cosas pequeñas, por eso el hecho de que la discusión venga por cuestiones menudas no quiere decir que esos asuntos sean la causa de nada, sino más bien que el mar de fondo es negativo. Las pequeñas tonterías no son más que el pretexto para saltar.

¿Qué hay que hacer para evitar estos problemas?

Lo que hay que hacer es distanciarse de esa discusión tonta y con más serenidad ponerse hablar de lo que de verdad importa que es como está la relación entre los dos.

“Cuando entre la dos personas las cosas se han enquistado es preferible contar con una ayuda externa”

¿Cómo se da el primer paso en busca de una solución que salve el matrimonio?

Normalmente lo que más cuesta es asumir que están verdaderamente mal y que necesitan ayuda. Cuando entre los dos las cosas se han enquistado es preferible contar con una ayuda externa. Ese primer paso requiere humildad para reconocer que solos no podemos. También es importante darse cuenta de que realmente el barco se nos  puede hundir.

Al final de su libro habla de puntos rojos, las claves de que el matrimonio necesita ayuda. ¿En qué momento se dan cuenta las parejas que necesitan ayuda externa para solucionar sus problemas?

Cuando no consiguen cerrar sus conversaciones. Cuando ven que cada vez que empiezan a tratar de aquello que les está dando guerra, ven que terminan de cualquier manera: levantándose de la mesa y desapareciendo, con un portazo…

Cuando esto ocurre una y otra vez el desgaste es grande y empiezan a perder la esperanza. En ese punto se puede contemplar la necesidad de una ayuda. También cuando se vive con una sensación de disco rayado, repitiendo lo mismo siempre y escuchando siempre lo mismo, y ellos dos se dan cuenta de que están cargados de subjetividad. En ese momento recomendable que alguien de manera objetiva les ayude.

¿Qué recomienda a las parejas que se encuentran en un bache en su relación?

Que quizá sea necesario pararse a pensar en los porqués de la relación. Pensar en todo aquello que nos acercó, que nos enamoró, y ver un poco por qué se nos han colado tantas cosas entremedias. Deben procurar no dejarse llevar por el sentimiento en ese momento, porque el cansancio, el desgaste, la ofuscación, la falta de ternura y de cariño, tienen un impacto directo sobre el sentimiento, como si lo pusieran en el congelador.

¿Es normal que en esas situaciones haya ausencia de sentimientos?

Por supuesto. Es el momento de la cabeza, el momento de ponerse a quitar todas las malas hierbas para dejar que la planta pueda crecer y recuperarse. La desesperanza y la tristeza que tratarán de invadirnos son muy malos compañeros de viaje, hay que mantenerlos lejos y no dejarse embargar por esos sentimientos.

¿Cómo es de importante estar bien con uno mismo para poder tener una pareja?

Uno va a la relación de pareja a entregarse y hacer feliz a la otra persona de la que uno está profundamente enamorado. Claro está que difícilmente se podrá entregar en plenitud una persona que ni siquiera está a gusto consigo misma, le costará mucho hacer feliz a su pareja alguien que no encuentra un cierto equilibrio personal.

Y por otro lado, cuando estás mal quieras o no quien lo va a percibir antes y de manera más aguda va a ser la persona con que lo que compartes tu vida y por eso se resentirá vuestra relación de pareja.

¿Usted cree en el matrimonio?

Sin duda firmemente. Y fundamento esa creencia al ver tantas personas que son tan felices en su matrimonio, y tantas personas que no lo son y que se dejan uñas y dientes en lograr esa felicidad juntos en su matrimonio. Porque son conscientes de que pueden ser inmensamente dichosos en una relación de entrega recíproca de apoyo mutuo, de aliento y cariño constante…

Los jóvenes se preparan a fondo para labrarse un futuro profesional… ¿por qué no hacen lo mismo con el matrimonio?

Está claro que nos preparamos poco para el matrimonio. Creo que todos partimos de una asunción errónea que seremos capaces de llevar adelante una relación entre adultos que ya sean maduros que se conocen así mismos y que por lo tanto, eligen libremente unirse otra persona para hacer un proyecto común.

El error es que esa nueva relación no se parece en nada a la anterior, es una relación horizontal de dos personas que deben tratar de hacer compatibles sus modos de ser, sus ideas, sus proyectos… ¡Y nadie ha dicho que eso sea fácil!

Pero no sólo nos preparamos muy poco si no que a lo largo de la vida matrimonial es poco frecuente que acudan a sesiones de formación, a cursos especializados, escuelas de padres, etc. Incluso cuando las cosas se ponen negras, ya hemos dicho que también es difícil que se animen a buscar ayuda externa.

¿Puede ser una cuestión cultural?

Si, en España tenemos un importante tejido de apoyo informal a la familia y por eso, cuando hay problemas, muchas veces se acude a esa red de apoyo informal. Lo que pasa es que la propia familia, los amigos íntimos, muchas veces mejor que se queden al margen de la problemática de pareja, porque desde luego falta la necesaria neutralidad y objetividad para poder ayudar, casi siempre.

Defina un buen noviazgo, ¿en qué consiste?

Justo hace unos días hablaba a un grupo de gente joven, ninguno casado, y les insistía en que hablarán y hablarán y hablarán, sin dejar ningún resquicio sin abordar. Que no se engañen pensando que lo que ahora no funciona, después de casados funcionará, que agoten el vaso de cada tema, que no se queden con posos en el fondo del vaso. Es fundamental que se conozcan bien de verdad. Y eso sólo se consigue hablando de todo, asegurándose de que tienen confianza en el otro.

Qué les dice a las parejas que van a su consulta y que argumentan que no conocían bien al otro? ¿Y a las que le dicen que el otro ha cambiado?

Ambas situaciones con un poco de la mano. Puede ocurrir que uno descubra el otro cosas que no conocía, o que con el paso del tiempo veas que tu pareja ha cambiado. Por supuesto que el otro puede cambiar con los años o los acontecimientos que nos van pasando. Y hay que estar preparado para eso.

Volvemos a la importancia de la comunicación…

Claro. Tenemos que ser conscientes de que vivimos al lado de un ser vivo, no de un mueble inmóvil. Por eso están importante que la comunicación sea fluida constante entre los dos, y que haya una cierta capacidad de sorprenderse ante lo que el otro diga o piense.

No podemos caer en el error de pensar que ya sabemos todo de la otra persona. Por eso, si mantenemos el grifo de la comunicación abierto constantemente estaremos muy al día de lo que el otro piensa, siente, que le preocupa, que le interesa, que le agobia… porque todas esas cosas son las que le pueden llevar a cambiar. Y si las vamos conociendo no nos pillarán nunca desprevenidos.

“El compromiso para toda la vida es la única fórmula que da una felicidad total a las personas en su relación”

¿Es posible hoy en día el compromiso para toda la vida?

Claro que sí y además es la única fórmula que da una felicidad total a las personas en su relación. Creo que es algo natural en el hombre y la mujer el buscar un amor absoluto, una entrega incondicionada. Creo que amar y ser amado sin condiciones, sin términos, es un anhelo inscrito en el corazón de cada persona. Por eso tengo claro que no falla el concepto de compromiso, los que fallamos somos las personas, los que flaqueamos, los que nos descuidamos, los que caemos en el egoísmo que no mirar más allá de uno mismo, somos nosotros.

¿Cuál es la fórmula para que las parejas duren para siempre?

No hay una fórmula mágica, lo que hay es una necesidad de atender y cuidar los pilares fundamentales de la relación, que desde mi punto de vista y tal y como recojo en mi libro ‘Enparejarte’, son cuatro.

La comunicación, de la que ya hemos hablado, el compromiso que también nos ha ocupado unas líneas, el respeto entendido sobre todo como la admiración hacia el otro, y por último, la afectividad en todas sus manifestaciones, desde la ternura hasta la entrega total del cuerpo en la relación sexual.

Si cuidamos estos cuatro fundamentos de la relación de verdad estamos poniendo todo de nuestra parte para que esa relación sea un éxito y nos haga morir juntos y felices.

¿Cómo define el amor verdadero?

El amor verdadero es el amor que trasciende de uno mismo y mira hacia el otro buscando su felicidad. Ese sentimiento que nos lleva a entregarnos totalmente sin reservas a la otra persona haciendo que todo en nuestra vida ayude a que esa otra persona este bien. Es el antídoto del egoísmo, es hacer que disminuya el yo y que crezca de verdad en nosotros.

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Castellano de la Mancha, estudió Letras y Ciencias Políticas, pero se gana la vida como periodista, escritor, gastrónomo y espectador del paisaje y del paisanaje. Colaborador de Actuall.