Latif Bhatti: “Trabajamos para que Asia Bibi salga de Pakistán antes de Pascua”

    Latif Bhatti preside la Pakistan Minority Aid, una organización que trabaja contra la ley de blasfemia en en “país de los puros”. Sigue muy de cerca el caso de Asia Bibi, pero no desatiende la situación de otros muchos encarcelados bajo acusación de blasfemia.

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    Latif Bhatti, presidente de Pakistan Minority Aid. /Actuall
    Latif Bhatti, presidente de Pakistan Minority Aid. /Actuall

    El caso de Asia Bibi, la cristiana condenada a muerte y encarcelada durante nueve años acusada de un delito de blasfemia del que fue finalmente exonerada, ha puesto el foco sobre la situación de vulneración constante de la libertad religiosa en el “país de los puros”, que es lo que significa Pakistán.

    Latif Bhatti (Khuspur, Pakistán, 19XX) es el presidente de Pakistan Minority Aid, una organización con sede en Bélgica cuya misión es luchar por que las minorías en Pakistán, fundamentalmente conformada por cristianos, alcancen un estatus de igualdad de ciudadanía, amenazada por los fundamentalistas islámicos. 

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    Bhatii ha viajado a España para coordinar esfuerzos sobre el caso de Asia Bibi y la lucha contra la ley de blasfemia con la plataforma MasLibres, HazteOir.org y la fundación CitizenGO y señala que su deseo es que Asia Bibi pueda salir de Pakistán antes de la fiesta de la Pascua, la más importante del calendario litúrgico cristiano: “Rezamos por ello y estamos planificando todo para que pueda ser antes de la Pascua, pero no tenemos muchas esperanzas”, explica.

    Pese a esta mezcla agridulce de sensaciones, entre la esperanza y el realismo, Bhatti, que es una de las pocas personas que conoce con absoluta precisión los detalles de la situación de Asia Bibi, confirma a Actuall que “está a salvo, pero no puedo dar detalles, porque se trata de un asunto muy delicado”.

    Asia Bibi, en una imagen anterior a su cautiverio.
    Asia Bibi, en una imagen anterior a su cautiverio.

    Al mismo tiempo, confirma que las hijas de Asia Bibi y Ashiq Masih, quien permanece en Pakistán junto a su esposa, “están fuera de Pakistán y en buenas manos, en una buena situación, a salvo de las amenazas”. Preguntado por si se encuentran en Canadá, como se ha publicado, Bhatti guarda un silencio tan precavido como revelador.

    Difícil labor de las autoridades de Pakistán

    Bhatti considera que la labor del Tribunal Supremo de Pakistán y del Gobierno ha sido “muy difícil” por la presión de los fundamentalistas islámicos y, pese a ello, define las decisiones tomadas como de “muy beneficiosas para las minorías en Pakistán”. Además de decretar la revisión y definitiva exoneración de todos los cargos de Asia Bibi y procurar su protección actual y la puesta a salvo de su familia fuera del país, Bhatti reconoce en estas instituciones la decisión de hacer frente a los fundamentalistas.

    “Hay 30 casos pendientes por la ley de blasfemia y prevemos que los fundamentalistas vuelvan a salir a las calles”

    De hecho, recuerda que “en la actualidad hay 56 personas en prisión” de los muchos que fueron detenidos durantes los disturbios que sucedieron a la decisión de dejar libre a Asia Bibi en octubre de 2018.

    La persecución a los cristianos no ha cesado

    No hay duda de que la decisión sobre el caso de Asia Bibi y su repercusión internacional han puesto el foco en la situación de los cristianos perseguidos y la libertad religiosa en Pakistán.

    Sin embargo, son muchos los casos de cristianos acusados por la arbitraria ley de blasfemia que permanecen amenazados y en las cárceles, incluso condenados a muerte.. En la actualidad “hay 30 casos pendientes por la ley de blasfemia y prevemos que los fundamentalistas vuelvan a salir a las calles”, relata, si bien reconoce que las autoridades buscan el mejor momento para activarlos debido a las amenazas. “Todo irá despacio”, reconoce.

    Latif Bhatti se detiene a relatar sucintamente uno de los casos más graves. Se trata de una pareja condenada a muerte. Están acusados de vulnerar la ley de blasfemia por escribir un SMS. Sin embargo, la acusación se cae por su propio peso debido a la escasa formación de ambos. “Son iletrados, no saben leer ni escribir y no hay ninguna prueba contra ellos. Están condenados a muerte y tienen cuatro hijos. Es lo más urgente que tenemos entre manos”, enfatiza Bhatti.

    ¿Ha beneficiado la presión internacional sobre el caso de Asia Bibi para estos casos? El presidente de Pakistan Minority Aid se muestra prudente al respecto: “No podemos hacer aún un análisis, porque ha pasado poco tiempo y la justicia trabaja lenta. Las minorías tiene muchos problemas en Pakistán”.

    Amenazado como su primo el ministro Shabbaz Bhatti

    Latif Bhatti viaja a Pakistán desde Bélgica con frecuencia, para avanzar en el objetivo de alcanzar la igualdad de los cristianos en el país. “Voy de tanto en tanto a Pakistán a encontrarme con abogados, profesores, chicos y chicas jóvenes, para hacerles comprender que es necesario trabajar duro para alcanzar la igualdad”, explica. 

    “Porque alcanzando el mismo estatus ciudadano, podremos lograr todo lo demás. Mientras no tengamos esta consideración no podremos ser primer ministro ni presidente”, incide, al tiempo que subraya que no hay ningún impedimento legal para ello: “Los fundamentalistas dicen que no podemos y que lo dice la ley, pero sólo es discriminación”.

    El señor Bhatti no es ajeno a la presión y las amenazas de los fundamentalistas. Y debido a sus actividades de ayuda a los cristianos perseguidos, que le han llevado a manifestarse frente a la embajada de su país en Bruselas en 2013, ha tenido prohibido viajar a Pakistán durante los últimos cinco años.

    El cambio de gobierno le ha devuelto esa libertad y, de hecho reconoce una buena sintonía, no perfecta: “Ahora mantengo buena relación con el Gobierno de Pakistán, aunque no acoge al 100% nuestras posiciones”, reconoce.

    El pasado 2 de marzo, se cumplió el octavo aniversario del asesinato del ministro de Minorías de Pakistán, Shahbaz Bhatti. Los fundamentalistas islámicos le condenaron a muerte por su apoyo decidido a la causa de Asia Bibi.

    Shahbaz Bhatti, ministro cristiano de Minorías de Pakistán, asesinado por su apoyo a Asia Bibi
    Shahbaz Bhatti, ministro cristiano de Minorías de Pakistán, asesinado por su apoyo a Asia Bibi

    Lafit Bhatti es primo del ministro y conoce bien su historia. Ambos son originarios del pequeño pueblo de Khuspur, en el estado del Punjab, cerca de Faisalabad, formado en exclusiva por católicos. De Shahbaz destaca su incipiente vocación a la vida pública como servicio a sus semejantes: “Desde pequeño tenía presente el espíritu vivo de servicio a la comunidad”.

    No en vano, como estudiante fundó el Frente para la Liberación de los Cristianos en Pakistán. Más adelante, sería el impulsor de la All Pakistan Minorities Alliance (Alianza de Todas las Minorías en Pakistán) en 2002 se unió al Partido Popular de Pakistán, aunque no entró de lleno en tareas políticas hasta su nombramiento como ministro en 2008.

    Shahbaz Bhatti, recuerda su primo, “muy pronto se preocupó de los casos de blasfemia  y escribió varios libros sobre el asunto”. 

    Lafit Bhatti no tiene más que palabras de elogio sobre su familiar, tristemente asesinado por su apoyo explícito a Asia Bibi: «Es la persona que llevó a los cristianos al Parlamento. La persona que empezó a combatir la ley de blasfemia en el Parlamento. Gracias a él tenemos éxito en la defensa de los cristianos en Pakistán y varios cristianos ocupan escaños en el Parlamento. Fue él quien consiguió que el Gobierno tuviera en cuenta que los cristianos también viven en Pakistán y que merecen ser tratados como los demás ciudadanos”.

    Sin duda, Lafit Bhatti tiene en su primo un faro que guíe su rumbo en defensa de las minorías en Pakistán.

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    Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".