Misionero español en Venezuela: «En cualquier momento podemos ser asesinados»

    Juan Ramón de Andrés, legionario de Cristo, llegó al país caribeño cuando Maduro tomaba el relevo de Chávez. Desde entonces palpa a diario el peligro, sufre la escasez (carece hasta algo tan básico como pan), pero también ha descubierto la alegría y la entereza de los venezolanos.

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    Misionero Juan Ramón de Andrés
    El misionero Juan Ramón de Andrés en Venezuela / Flickr

    Se llama Juan Ramón de Andrés y es un misionero de los Legionarios de Cristo. Llegó a Venezuela unos meses después de la muerte de Hugo Chávez y se encontró un país en el que, sostiene, uno no está seguro en ningún momento ni en ningún lugar.

    En ese caos, asegura, muchos han reflexionado y acuden a Dios porque han pasado de tenerlo todo a no tener ni comida ni medicinas.

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    Precisamente por ello asegura que la fe ni mucho menos ha menguado a la velocidad que lo ha hecho el nivel adquisitivo de los venezolanos.

    A pesar de todo, ¿es posible sonreír en Venezuela?

    El venezolano es sumamente acogedor. He vivido en más de 25 países, y habiendo estado en todos ellos muy a gusto, y muy feliz, he de decir que aquí, en Venezuela, me he sentido como en mi casa desde el primer día.

    Desde el primer saludo, aún sin conocerte, ya te están invitando a su casa a comer o cenar -y no es un dicho, lo dicen, y lo hacen-. Se interesan por ti, basta que insinúes que estás enfermo y se ponen a la orden, que necesitas algo y te lo consiguen, que falló tu coche y te prestan el suyo, que te gusta el jamón y -aunque es muy difícil conseguirlo- te lo dan… para que te sientas querido y en casa. Así son, y espero -y así se lo digo a ellos- que esto, nunca lo pierdan. Tienen un gran corazón.

    ¿Le gustaría que le destinasen a otro país?

    Yo voy donde me manden, pues para eso me hice Legionario de Cristo, misionero. Pero si me dan a escoger, con los ojos cerrados, escojo quedarme en Venezuela. Aquí estoy, no digo feliz, sino muy feliz.

    ¿Qué sería de los venezolanos sin la Iglesia Católica?

    Yo creo que sin la Iglesia Católica -no por ella en sí misma, sino porque nos da a Jesucristo y todas las ayudas necesarias- Venezuela estaría hoy mucha más triste y desesperanzada. En medio del caos, el hambre, el miedo y la inseguridad Cristo te da la fuerza, la alegría, la fortaleza, la esperanza para levantarte un nuevo día, poner tu mejor sonrisa y tratar de animar a todos los que encuentras en el camino.

    «No estás seguro en ninguna parte, ni siquiera en tu casa: sabes que en cualquier momento puedes ser objeto de un atraco, un asalto, e incluso de un asesinato»

    ¿Cómo es su día a día en Caracas?

    Llegué unos meses después de la muerte de Chávez. Me levanto a las 5 y cuarto de la mañana, y lo primero que hago es pasar un buen rato de conversación con Jesucristo, ¡el amor de mi vida! Tras una hora de meditación voy a la Universidad Metropolitana -en la que hay 7.000 alumnos matriculados- y al colegio Merici -de unas mil ninas-, pues soy capellán ahí.

    Mis mañanas transcurren entre direcciones espirituales, confesiones, bendición de despachos… Todos los días celebro la misa a las 12 y cuarto de la mañana y luego regreso a casa para comer y estar un rato con la comunidad. Por las tardes a veces una charla, a veces bautizos, bodas, entierros o una visita al hospital para dar una unción a algún enfermo. También vamos a las zonas más pobres a repartir comida y medicinas.

    Misionero en Venezuela
    El misionero Juan Ramón de Andrés con un grupo de ninos en Venezuela / Flickr

    ¿Cuáles son las carencias más básicas de los venezolanos? 

    Lo que más nos preocupa es la falta de seguridad, es una sensación de impotencia muy grande. No estás seguro en ninguna parte, ni siquiera en tu casa: sabes que en cualquier momento del día -y mas de noche-, en cualquier lugar, puedes ser objeto de un atraco, un asalto, e incluso de un asesinato. Esto te hace vivir con una tensión muy fuerte, y más, si eres padre o madre. Ellos están pensando continuamente: ‘¿donde está mi hija? ¿cómo está mi hijo, con quién está, ha llegado ya al colegio, a la casa de la amiga…?’

    «Falta lo más básico como arroz, leche, pan… imagínate a un español sin poder comer pan… pues así me tienes ahora»

    ¿Y la comida?

    También preocupan la falta de comida (de lo más básico como arroz, pasta, leche, pan… imagínate a un español sin poder comer pan… pues así me tienes a mi ahora) y la falta de medicinas. Es algo que también agobia, y mucho.

    ¿Han perdido la fe los venezolanos?

    No. Creo que han fortalecido y han crecido en la fe. Incluso la han purificado. Pasar de tenerlo todo, y en abundancia, a esta escasez… eso ha provocado que muchos, si no a todos, les haya hecho reflexionar. No todo está en los bienes materiales. Y por otra parte, la falta de credibilidad del Gobierno y las fuerzas públicas, la impunidad de los malhechores -ellos saben que no les va a pasar nada-, la injusticia y la corrupción en todos los campos… eso te lleva a preguntarte: ‘¿en quien puedo confiar… sino solo en Dios, solo en Dios? y así, quizá porque no tienen a nadie más a quien acudir les ha ‘obligado’ a confiar más en el Señor.

    ¿Ha recibido amenazas por parte del Gobierno?

    Yo personalmente no, pero sí ha pasado en uno de nuestros colegios.

    ¿Es el chavismo especialmente hostil con la Iglesia y los misioneros?

    El chavismo tiene muchos frentes abiertos y otros tantos desastres entre manos. Siempre ha habido y hay una hostilidad, insultos, amenazas a la iglesia, a los cardenales, obispos, a todo el pueblo de Dios.

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    Licenciado en periodismo por la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Tomó la alternativa en Intereconomía -semanario Alba, La Gaceta, Los Últimos de Filipinas, Dando Caña, 12 Hombres sin vergüenza- de la mano de Gonzalo Altozano y Kiko Méndez-Monasterio, de los que aprendió incluso algo de periodismo. Más tarde escribió para los digitales La Información y Periodista Digital. Viajó a Irak antes que a Roma, le apasionan la Historia y la tauromaquia. Nazareno de Sevilla.