Leandro Rodríguez: “Fui formado para defender la vida, ese es el camino que debo seguir”

    Lo que se espera de un médico es que salve vidas o al menos lo intente. Pero por lograrlo, Leandro Rodríguez Lastra ha sido condenado. “Jamás voy a entender por qué se condena siendo el resultado que hay dos personas que están vivas”, explica Rodríguez Lastra a Actuall.

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    El doctor Leandro Rodríguez Lastra es acusado de 'violencia obstétrica' por no practicar un aborto en Argentina.
    El doctor Leandro Rodríguez Lastra es acusado de 'violencia obstétrica' por no practicar un aborto en Argentina.

    Leandro Rodríguez Lastra se ha convertido en protagonista involuntario de una batalla clave en la guerra social, política y mediática que se vive en Argentina por los reiterados intentos de aprobar una ley de aborto libre, el último de los cuales estuvo a punto de triunfar.

    En medio de esta tensión social, Rodríguez Lastra fue encontrado culpable el pasado 21 de mayo por haber salvado dos vidas humanas. El doctor recibió en su hospital a una joven de 19 años embarazada de 22 semanas con contracciones.

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    La madre, que había concebido un hijo en un acto de violación, había consumido unas pastillas para abortar que había obtenido en el mercado negro. El galeno argentino, basado en su conocimiento científico y apoyado

    A principios de julio conocerá la condena que se le pretende imponer. Mientras queda a la espera y de baja psicológica, conversa con Actuall. 

    ¿Por qué decidió hacerse médico y, en concreto, dedicarse a la Ginecología?

    La decisión de hacerme médico fue al despertar un interés por la ciencia, la investigación. Tuve una formación en la secundaria como técnico… Intenté otras áreas buscando algo que se acercara a mis expectativas. Me pareció que la relación con lo humanístico era lo  que más llegaba a satisfacer. Y entre lo humanístico y lo científico, en esa conjunción encontré una respuesta en la Medicina.

    En la medida en que fui estudiando Medicina, me interesaron las especialidades quirúrgicas y entre ellas la Ginecología, potenciado además por lo que significa la relación médico-paciente. En las pacientes mujeres he encontrado muy buena respuesta cuando empecé a hablar con ellas. También es cierto que son pacientes tienen muchas dolencias precisamente por su fisiología, por lo que me parece un excelente campo de trabajo.

    ¿No le parece extraña -contraria al sentido común- la idea de ser condenado precisamente por no matar a un ser humano y salvar otra vida?

    Por supuesto, que me parece extraña, antinatural, desde un análisis más objetivo. Pero uno va viendo que en la sociedad actual se están produciendo muchos cambios de paradigma, hay muchas influencias desde lo ideológico, se estigmatiza a la gente -hoy se estigmatiza mucho a los hombres-.

    A partir de ahí se encuentra una explicación a algo que es muy difícil de entender, porque jamás voy a entender por qué se condena siendo el resultado que hay dos personas que están vivas, con chances para elegir su camino.

    “Preservar el derecho a la objeción de conciencia dependerá de nosotros, de los médicos, de que tomemos el toro por las astas y que nos pongamos firme”

    Se ha informado de que todos los ginecólogos del hospital objetaron en conciencia a practicar el aborto de su caso. ¿Es esta una posición generalizada en toda Argentina? ¿Cree que podrán preservar este derecho?

    En el lugar donde yo trabajo, la mayoría de los toco-ginecólogos son objetores de conciencia. –en otros lugares las posiciones están más divididas. En lo que no lo está es en los médicos que no son toco-ginecólogos. Por ejemplo, los médicos de familia o de medicina general, no son tan afectos a ser objetores de conciencia. Reflexiono yo que es porque sólo dan una medicación y los procedimientos quirúrgicos y las complicaciones las tenemos que resolver los ginecólogos. Porque de otra manera es difícil entenderlo. Ojos que no ven, corazón que no siente, dice el dicho. Y ellos que no tienen un contacto cercano con los resultados de estos procedimientos sobre todo o principalmente cuando se trata de las complicaciones.

    Preservar el derecho a la objeción de conciencia dependerá de nosotros, de los médicos, de que tomemos el toro por las astas y que nos pongamos firmes en que se respete nuestra dignidad, que se respete nuestro trabajo.

    ¿Cuáles son los próximos pasos a nivel jurídico en su caso?

    El próximamente, el 11 de julio habrá  una etapa que se llama juicio de cesura en el que se establecerá la pena a cumplir por haber sido declarado culpable. Por otro lado, después de este juicio, tendremos un periodo para solicitar la apelación.

    Por cierto, ¿cómo se encuentra la bebé?

    El niño que nació producto de este caso está por cumplir dos años y adoptado en una familia que le da mucho amor. Una buena familia que lo cuidan muy bien. Lo digo porque tengo contacto con la madre y pude ver a través de fotografías cómo iba creciendo.

    ¿Le queda ánimo para seguir defendiendo la lex artis médica que indica la obligación de curar y si no es posible, aliviar?

    No existe otra manera en que yo pueda encarar mi trabajo. Yo fui formado para proteger la salud, para defender la vida o al menos para intentar hacerlo, porque sabemos que la Medicina no es una ciencia exacta, pero debe enfocarse a ello.

    “Macri no tiene la credibilidad absolutamente de nadie. Creo que traicionó todo lo que podía traicionar”

    En tanto en cuanto vuelva a mi trabajo, voy a volver convencidísimo de que ese es el camino que debo seguir. Lo que ha pasado es un revés, pero de ninguna manera tiene que afectar a mis convicciones en cuanto a mi trabajo y en cuanto a cómo yo encaro mi responsabilidad en el mundo.

    En el plano profesional ¿en qué situación se encuentra ahora?

    A través de todo lo que está ocurriendo he decidido consultar con un psiquiatra y he tomado la decisión de aceptar la sugerencia de una licencia [baja] para poder sobrellevar esta situación y que esto no se transforme en algún problema que pueda verse reflejado en el ejercicio de mi profesión y en mi tarea cotidiana.

    ¿Se siente parte de un plan del que usted es la pieza ejemplarizante, el reo que antaño se colocaba en la plaza del pueblo para advertencia de todos?

    Creo que es el objetivo. En el afán de enmarcarlo dentro de algo medianamente comprensible o digerible por la opinión pública se habla del derecho de la mujer, se habla de salud y queda claro que lo último que se buscó en este caso es la protección de la salud y el derecho a la vida de la mujer y el derecho a la vida de un niño.

    Por lo tanto todos los argumentos caen y lo que queda es que sólo se apunta a un fallo que intente adoctrinar. Es muy importante hacer esta lectura para que podamos los médicos reclamar el derecho a ser respetados.

    Se acercan las presidenciales en Argentina. ¿Cree que se le acabó el crédito a Macri, después de prometer la pasada ocasión que defendería el derecho a la vida e impulsar el proyecto de aborto libre en el Congreso?

    El actual presidente [Mauricio Macri] no tiene la credibilidad absolutamente de nadie. Creo que traicionó todo lo que podía traicionar. Pero la crisis política en la que nos vemos inmersos tiene como contrapartida a una oposición de la cual es ya imposible limpiar su corrupción.

    Todo el mundo sabe que si elige la oposición elige corrupción y si elige el oficialismo elige la traición. Va a tomar un tiempo que se resuelva esta crisis política. En tanto en cuanto se siga adoctrinando a la gente, en tanto en cuanto los medios masivos de comunicación intenten transmitir estos mensajes intencionados, mensajes claramente favorecedores de ciertos intereses de la sociedad, va a ser muy difícil que podamos contar con un candidato. Los hay, están dispersos en distintos partidos, pero no encuentran su lugar.

    Vivimos en democracia, sin embargo los que ganan las elecciones son los que tiene más plata para solventar sus campañas políticas. Es un mensaje difícil de aceptar: saber que el que llega es el poderoso y su poder no está en sus ideas, ni en sus convicciones ni tampoco en su dignidad.

    Su poder está en manejar encuestas, de manejar campañas políticas y así se llega a donde estamos aquí en Argentina y en gran parte de Latinoamérica. Sigo confiando en que esto se va a revertir. Va a tomar bastante tiempo y la presencia de algunos gobiernos corruptos todavía.

    Pero la confianza en que la situación mejore es un estado de esperanza porque uno es consciente de que esta situación que vemos ahora no es el camino.

    Supongo que ha tenido ocasión de conocer el nuevo proyecto de ley presentado por los grupos proaborto. ¿Tiene la sensación de que la propuesta cada año es más radical?

    Francamente, no he llegado a leer exhaustivamente el proyecto de ley, pero sí he visto en algunos artículos que son cada vez más irracionales en lo que intentan imponer. En lugar de plantear situaciones más conciliadoras, son cada vez más radicales.

    Insisto en que no existe para nada la intención de pensar ni en la Salud Pública, ni en la salud de la mujer. Es muy importante reflexionar sobre esto.

    Todo el mundo sabe que si elige la oposición elige corrupción y si elige el oficialismo elige la traición

    Existe un empecinamiento en implementar el aborto aquí en Argentina y cuando uno asoma las narices más allá de los límites de del país, se da cuenta de que los países de la zona están también en la misma lucha. No es casualidad. Y deja bien en claro que hay una intencionalidad y no es en pos del derecho ni de la vida de nadie.

    Al parecer, el debate de la ley se va a posponer hasta después de las elecciones presidenciales. ¿Cree que la nueva batalla legislativa será tan cruenta como la pasada?

    Probablemente el proyecto de ley se vuelva a tratar, aunque no estoy tan seguro. Está en las manos de la sociedad argentina a la hora de elegir candidatos cuál es la postura que va a tomar porque estamos cerca de las elecciones.

    La embestida es muy violenta. En Muchos lugares se ha visto que intentan entrar a la ley por el Ejecutivo, si no por el Legislativo y hasta luego lo someten al Poder Judicial tratando de justificar esto.

    Confío plenamente en que no pueda llevarse a cabo en la Argentina, porque quedó bien claro que no es lo que quiere la sociedad argentina. De manera que, si yo no me la puedo jugar, porque políticamente es muy difícil determinar cuál va a ser el final de tal o cual ley, tengo la confianza de que no va a ser aprobado.

    Se podrá discutir y esas discusiones podrán ser cada vez más acaloradas. Pero los últimos resultados muestran que los argumentos abortistas están cada vez más limitados. Lo que sí me gustaría es que exista una búsqueda de consenso, que se puedan escuchar las opiniones. Eso sería mucho más preferible a que se impongan con una ley que no queremos.

    ¿Cuál es su deseo en estos momentos de zozobra tanto en lo personal como en lo social para Argentina respecto al aborto?

    Mi deseo es que esto nos permita el crecimiento como sociedad, que nos permita abrir nuestra mentes a opiniones distintas, que nos permita escuchar al otro, cuáles son sus razones, comprenderlas, tratar de armar con ellas un consenso.

    Me parece que las posiciones radicales no son los que nos va a llevar a un buen puerto. Esto debe ser consensuado.

    Este crecimiento debe darse sin grietas, sin posturas irreconciliables. Somos una sociedad y como sociedad tenemos que aceptar las opiniones. De esta discusión salen las leyes. Las leyes no salen de las imposiciones de un sector de la sociedad, desde las ideologías. Las leyes deben salir de un consenso. Esa es la alegría de una democracia. Me abono a ella y deseo que así sea.

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    Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".