Leticia Cudós de la Vega, rescatadora: «El negocio del aborto es el mayor problema de nuestra sociedad»

    En una entrevista para Actuall, la estudiante que se dedica a rescatar mujeres del abortorio de la Dator, habla de su experiencia como rescatadora. “Las clínicas de aborto son los lugares más tristes del mundo, no me imagino un lugar peor”, ha lamentado esta rescatadora.

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    Se llama Leticia Cudós de la Vega, tiene 19 años y estudia Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid. Desde hace dos años se dedica a rescatar mujeres, todos los sábados, de las puertas del abortorio Dator en Madrid, una de las clínicas que más abortos practica a nivel nacional.

    Todo empezó cuando el médico Jesús Poveda «organizó un grupo de personas para ayudar a estas mujeres que querían abortar». Como consecuencia de la ley de Orgánica 2/2010 de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo que entró en vigor el 5 de julio de 2010, Poveda «buscó una forma de ayudar muy directa y con un objetivo muy claro: sacar a la gente de los abortorios».

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    Se trata de «un trabajo en equipo» (formado por unas siete personas de media) y aunque admite que han ayudado «a bastantes mujeres durante todo el proceso», para ella «el problema» viene cuando pierden el contacto con algunas y no las pueden ayudar. «Muchas veces es por miedo. Sus circunstancias son muy complicadas», cuenta Leticia.

    «La trabajadora social la incitó a abortar, hablamos mucho tiempo con ella y le ofrecimos desinteresadamente nuestra ayuda con tal de que no abortara, pero lo hizo»

    Cuando miras a Leticia y le preguntas qué es lo más difícil, a nivel emocional, de ser rescatadora su cara cambia. «Nunca se me olvidará la primera vez que fui. Salía una chica que era de origen gitano con un vestido rojo. No podía ni andar. Salió llorando, destrozada y rodeada de su familia. Me impactó mucho porque desde pequeña he querido ayudar en lo que pudiera. Desde que entendí lo que era el aborto me tocó dentro. [El sufrimiento] es una realidad palpable, y no tiene nada que ver cómo entran a cómo salen».

    En cuanto a la experiencia más dura, cuenta la historia de una mujer con adicción al alcohol y a las drogas que, embarazada por segunda vez, no siguió adelante con su embarazo. «Tenía otra hija, pero la tenía asuntos sociales», continúa contando Leticia. «La trabajadora social la incitó a abortar, pero hablamos durante mucho tiempo con ella y le ofrecimos desinteresadamente nuestra ayuda con tal de que no abortara. Pero, al final, la perdimos», recuerda.

    La amargura de ese recuerdo se le borra cuando nos cuenta la historia más bonita que ha vivido, la de una madre que, arrepentida de abortar, salió corriendo de la Dator para que los rescatadores la ayudasen. La chica tenía dos hijos ya y estaba embarazada de 16 semanas, por lo que en España ya se considera ilegal abortar, pero aun así desde la clínica no pusieron problemas. «La dieron una pastilla, una forma terrible de abortar, pero no llegó a tomársela y salió corriendo hacia nosotros», narra Leticia sonriendo.

    El proyecto Ambulancia Vida ofrece ecografías gratuitas a las puertas del abortorio Dator de Madrid /Actuall
    El proyecto Ambulancia Vida ofrece ecografías gratuitas a las puertas del abortorio Dator de Madrid /Actuall

    «Normalmente tenemos una ambulancia que nos ha proporcionado HazteOir.org y, en ella, hacemos ecografías gratuitas, pero justo ese día no teníamos ambulancia y el médico que nos acompañaba la llevó al Hospital La Paz para hacerle una. Cuando vio la cara de la niña en la ecografía se echó a llorar preguntándose: ¿Esto es lo que iba a abortar?. ¡Tiene cuerpo, brazos, manos…!, decía. Y ha nacido hace poco tiempo», prosigue Leticia.

    Le preguntamos a esta rescatadora si se podría hacer más por luchar en contra del aborto, y es muy clara al afirmar que «el aborto se ha convertido en un tema tabú» y que «hoy nadie habla del aborto porque es un tema muy desagradable». «Y también porque parece que si no ves el problema no existe, pero no nos damos cuenta de que el negocio del aborto es el mayor problema de nuestra sociedad», sentencia.

    «Todo el mundo maldice la muerte, pero piden a gritos al Gobierno un lugar donde se practique, donde ni siquiera se deje comenzar una vida», explica.

    La opinión, desde la experiencia, que tiene Leticia de los abortorios es «una realidad». «Para mí un abortorio es el lugar más triste del mundo. No puedo imaginarme un sitio más triste. ¿Qué hay más bonito que la vida? Podemos hablar tú y yo ahora mismo porque existe la vida, podemos hablar del aborto gracias a que alguien nos ha dado la oportunidad de ello. Todos miran para otro lado, pero la muerte forma parte de la vida. Todo el mundo maldice la muerte, pero sin embargo, piden a gritos al Gobierno un lugar donde se practique, donde ni siquiera se deje comenzar una vida», explica.

    La joven opina sobre la reciente despenalización del aborto en Irlanda y cree que hay un problema de «falta de información». «Me parece increíble que del 66% del país que ha pedido la despenalización, la mayoría sea gente joven. Es una reforma joven y si cualquier persona viera un aborto real no votaría eso. Si ésos jóvenes fueran a las clínicas abortistas propondrían otra forma de solucionar este problema», insiste.

    A sus 19 años, Leticia tiene claro el mensaje que quiere transmitir a la sociedad y sobre todo a esas mujeres que «tienen miedo» y quieren abortar. «Creo que todos nuestros actos tienen consecuencias y no podemos vivir indiferentes a ello. Nadie está solo ante un problema porque hay mucha gente que quiere ayudar», concluye.

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