Judith Butler
Judith Butler

Judith Butler es la creadora de la teoría queer y una de las principales defensoras de la ideología de género.

Su libro ‘El género en disputa’ es la guía para muchos activistas y sus clases en la Universidad de California, Berkeley, el púlpito desde donde pregona sus ideas. Una especie de Simone de Beauvoir del siglo XXI.

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Butler, aparte de libros y clases en la universidad, da conferencias alrededor del mundo sobre qué el género se elige y que la heterosexualidad es impuesta.

Y con esta intención viajó a Brasil para dar una charla, pero la principal ideóloga de género fue recibida de una forma singular: casi 400.000 personas firmaron una petición online manifestando su repudio a que la filosofa estadounidense divulgue sus ideas en el país.

A través de la plataforma CitizenGO 370 mil brasileños le han dicho: “señora, usted no es bienvenida”

La profesora de la Universidad de Califórnia, en Berkley, está en São Paulo como organizadora del seminario “Los Fines de la Democracia”, del 7 al 9 de noviembre, y para la presentación, en los días siguientes, de dos de sus libros. A través de la plataforma CitizenGO 370,000 brasileños le han dicho: “señora, usted no es bienvenida”.

No se trata de un hecho aislado. La obra de Butler ha dado sustento teórico a los gobiernos brasileños y a los sectores que se autodenominan ‘progresistas’ para intentar imponer la agenda ideológica de género a través del sistema educativo nacional y de políticas públicas.

Pero tanto el gobierno como el ‘lobby de género’ se han topado con un dique: la inmensa mayoría del pueblo brasileño.

En 2014 el gobierno socialista del Partido de los Trabajadores (PT) se vio obligado a aceptar la retirada de cualquier mención a conceptos vinculados a la ideología de género del Plan Nacional de Educación (PNE) gracias a una eficaz movilización de activistas pro familia en el Congreso Nacional.

En 2015 el gobierno petista intentó entonces imponerlo en los planes estatales y municipales de educación (PEE’s y PME’s). La derrota fue inesperada y colosal.

Gracias a una vasta e intensa movilización popular a lo largo de todo ese año y el siguiente casi 80 por ciento de los 5.570 municipios del país rechazaron cualquier mención a ‘género’.

De las 27 entidades federativas 13 excluyeron la perspectiva de género, 12 la integraron y dos están aún en disputa en los importantes estados de Minas Gerais y Rio de Janeiro.

En 2017, después de la caída del petismo con el impeachment de la presidente Dilma Rousseff, la apuesta del lobby de género se centró en el curriculum escolar, la llamada Base Nacional Común Curricular. Llenaron de referencias ideológicas el texto. Pero la población, y un amplio número de legisladores, exigen al nuevo ministro de Educació, José Mendonça Bezerra Filho, que limpie el texto que debe ser promulgado este mes.

La lucha sostenida desde hace años y una exitosa línea de trabajo del amplio movimiento profamilia en estas tierras ha sido, precisamente, el estudio crítico de las ideas de los teóricos de género para desmontarlos. Y Butler estaba en la lista.

Butler llega con una narrativa que defiende que el fin de la democracia es vivir juntos aceptando “las identidades” autodeterminadas por cada ciudadano

Este es el contexto en el que Butler llega al Brasil. No es una total desconocida y desembarca en medio de una intensa batalla cultural y política en favor de garantizar el papel protagónico de los padres de familia en la educación y contra el adoctrinamiento estatal. Envuelve a millones de ciudadanos comunes que luchan “en favor de la familia”.

Además se presenta en el mes en el que se aprobará la mencionada Base Curricular, exactamente en las semanas en las que se ha intensificado la presión, de un lado y de otro, sobre el ministro Mendonça.

Y llega con una narrativa que defiende que el fin de la democracia es vivir juntos aceptando “las identidades” autodeterminadas por cada ciudadano y que denuncia como principal enemigo al “populismo fundamentalista que tienen miedo a lo diferente”.

No por acaso, su anterior visita al país aconteció en el segundo semestre de 2015 en un momento en el que se vivían los más intensos debates para aprobar o no los planos estatales y municipales de educación. ¿De que habló? Educación y Género. Sus declaraciones fueron con frecuencia presentadas por burócratas y profesores marxistas como argumento de autoridad.

El gran éxito de la campaña contra Butler fue la capilarización del vínculo de la académica con la ideología de género. No es bienvenida en el país porque su persona esta vinculada con la ideología más rechazada por el brasileño común. Una reciente pesquisa de opinión reveló que 9 de cada diez brasileños es contrario a que la idea de que una persona puede escoger su propio género sea enseñada en las escuelas.

Bernardo Pires Küster, el idealizador de la campaña contra Butler, publicó un video el día 26 de octubre para explicar la campaña online de boicot al la intervención de la filosofa en el seminario realizado en São Paulo. La grabación tuvo al menos 340 mil visualizaciones.

Dos hombres participan en la marcha del Orgullo Gay en Río de Janeiro.
Dos hombres participan en la marcha del Orgullo Gay en Río de Janeiro.

Küster revela a Actuall que más que silenciar a Butler, la intención de la iniciativa fue convertir a la académica en un símbolo del rechazo masivo a la ideología que ella divulga y defiende. “Los criadores, propagadores y sustentadores de ideologías nocivas a la familia y a la sociedad ocupan espacio sin resistencia alguna, amparados por una especie de inmunidad académica, y queríamos dar un alto a esto”, explica.

En su opinión “no basta combatir las ideas, debe bloquearse el avance de quienes las personas concretas que las propagan. Butler es la principal teórica de género aún viva, montó toda la estructura retórica para que esas ideas obtuvieran la fuerza que actualmente tienen, por eso quisimos convertirla en un símbolo para expresar que deben rechazar tanto las ideas cuando las acciones de las personas concretas que las propagan”.

Efectivamente, la filosofa estadounidense no inventó el concepto ‘género’, cuyo uso preñado de ideología tiene registros desde la década de cincuenta, pero sí fue ella quien, con dos de sus obras obras de la década de noventa, integró el aparato teórico requerido para la implementación de una agenda ideológica y política.

Basta leer ‘El Género en disputa. Feminismo y la subversión de la identidad’, de 1990, y ‘Cuerpos que importan. El límite discursivo del sexo’, de 1993, para constatar de forma muy clara cómo propone la desconstrucción de la identidad como herramienta política y cultural.

Ecos de sus planteamientos están presentes ya en 1995 en la Conferencia Mundial sobre la Mujer de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), realizada en Pekín.

El impacto que la campaña generó fue tal que entró en la órbita de interés de políticos, líderes sociales y de los grandes medios de comunicación, y en pocos días ganó gran adhesión y se tornó ‘viral’ en las redes sociales. En menos de 15 dias alcanzó casi 400 mil firmas.

Ferreira: “Butler nunca había sido recibida así en ningún país del mundo, pero puede estar segura de que toda vez que desee poner un pie en Brasil tendrá una recepción como esta”

De acuerdo con Guilherme Ferreira, director de campañas de CitizenGo para Brasil, esperaban un amplio apoyo a la campaña pero no al nivel que llegó. Es la mayor petición online en los cuatro años de operaciones de la plataforma en el país.

La propia Judith Butler, sorprendida con la reacción, escribió un email a Ferreira explicando que no hablaría de género en el semanario organizado por el International Consortium of Critical Theory Programs, de la Universidad de California, que ella dirige, y el departamento de Filosofia de la Universidad de São Paulo. De acuerdo con ella, todo era una ‘confusión’.

“Butler acusó el golpe y pretende descalificar el repudio de miles de brasileños que saben que las ideas que ella defiende son verdaderamente nocivas. Nunca había sido recibida así en ningún país del mundo, y puede estar segura que, en delante, toda vez que desee poner un pie en Brasil tendrá una recepción como esta”.

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