Prisión del Reino Unido
Prisión del Reino Unido

El pasado mes de marzo, Jessica Winfield, de 50 años, quien antes se llamaba Martin Ponting, fue trasladado de una cárcel masculina, en la que cumplía cadena perpetua por una doble violación, a una penitenciaria femenina.

Este polémico trasladado se permitió gracias a que Winfield estaba recibiendo un tratamiento para el cambio de género.

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Pero había dos problemas. Primero que a pesar de que iba de fémina, las reclusas le temían.

Y segundo, e íntimamente relacionado con el anterior, que aunque Martin/Jessica se hormona, no se ha operado: todavía tiene pene.

A los jefes de la prisión femenina no les hizo mucho gracia pero aceptaron a la nueva reclusa como les obligaba la ley. Sus temores no eran infundados y ha ocurrido lo que se veía venir.

Ahora han tenido que aislar a la reclusa por acercamientos indebidos a otras presas, como informa The Sun.

Una fuente de esta prisión comentaba al tabloide inglés que “los temores del jefe de prisión se han hecho realidad. Las presas están furiosas por haber sido atormentadas por un violador convicto”.

Los superiores deliberan si mantenerla en el bloque de las asesinas, llevarla a la galería de las demás presas o devolverla al penal masculino

Winfiled ahora se encuentra en el bloque de categoría A, en el que se encuentran las asesinas.

Fue condenada a prisión de por vida en 1995 después de una doble violación y en la cárcel comenzó su tratamiento de cambio de género.

Ahora los superiores de la penitenciaria están deliberando si mantener a la reclusa en este bloque, devolverla a la prisión masculina o mantenerla como estaba con las otras presas. Un verdadero lío. Y todo por las políticas de Género.

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Madrileño, de familia numerosa. Comenzó a estudiar Historia aunque pronto se cambió a Periodismo. Se licenció por la Universidad Complutense de Madrid y desde entonces no ha parado. Ha trabajado para las agencias de información Colpisa y Europa Press, para el departamento de comunicación de LaSexta y ha logrado saborear la experiencia de trabajar en papel gracias al periódico La Razón.