Niña preadolescente / Pixabay
Niña preadolescente / Pixabay

Ane, una niña de once años nacida en Irun, ahora conocida como Leo, se ha convertido en la primera menor transexual del País Vasco en recibir un tratamiento inhibidor de la pubertad para evitar el normal desarrollo de sus caractaerísticas sexuales femeninas.

Mónica Zamora, la madre de la menor ha señalado a la agencia EFE que el tratamiento que bloquea su desarrollo comenzó el pasado 29 de octubre y que dede entonces, Ane-Leo se ha sentido «feliz».

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Las inyecciones forman parte de una medicación inhibidora que se utiliza para objetivos diversos como evitar una pubertad demasiado temprana que impida un normal crecimiento, pero ésta es la primera vez que en el País Vasco se aplica en un caso de transexualidad, según ha informado Zamora.

Será un pinchazo cada 28 días pautado desde el servicio de Endocrinología de Cruces, pero la decisión es reversible ya que se podría interrumpir el proceso. Sin embargo Mónica Zamora está convencida de que la decisión de la hija es firme porque «siempre ha sido un chico», aunque naciera con genitales femeninos, por ello ha decidido hacer público el proceso para que la sociedad compruebe que «es una persona totalmente normal» como cualquiera de sus compañeros.

Desde pequeño, cuando todavía le llamaban Ane «era muy masculina, en sus formas de chico, en la vestimenta, en los deportes que le gustaban y en sus aficiones», recuerda.
Pero el punto de inflexión tuvo lugar en Navidad del año pasado cuando comenzó a notar que le crecía el pecho y se «angustió» de tal forma que «no quería desayunar, ni comer, ni siquiera ir al colegio».

La madre usó un documental de TVE sobre transexualidad

Ante esta situación su madre inició una ronda de médicos y pruebas diagnósticas para tratar de saber qué sucedía aunque finalmente hizo caso a su «intuición» y le puso a Ane el documental «El sexo sentido» de TVE, protagonizado por menores transexuales con los que inmediatamente se identificó.

A partir de ahí la menor decidió que quería comunicar su auténtica identidad sexual a su padre, a sus hermanos y a sus compañeros de clase, algo que se hizo de forma ordenada «hablando primero con la dirección del colegio, que se volcó al 100 por cien», ha agregado.
«A nadie le pilló por sorpresa el cambio», afirma Mónica quien asegura que su hijo no lo pasó mal en el aula por su condición.

El inicio del tratamiento fue resultado de la «grandísima casualidad» de contactar con la responsable del servicio de Endocrinología del Hospital de Cruces, Itxaso Rica, en un encuentro de familiares de menores transexuales que tuvo lugar en Madrid en el que la menor pudo comprobar que había otros menores en su situación.

Tras la primera cita con la especialista, el protocolo establecido por el Gobierno Vasco para estos casos obliga a que el menor sea atendido durante seis meses por un psiquiatra, que es «finalmente quien da la autorización para iniciar el tratamiento inhibidor».

Precisamente, la eliminación de este paso por una consulta de Psiquiatría es una de las reivindicaciones de las asociaciones de familiares de menores transexuales como Chrysallis, a la que pertenece Zamora.

Una vez concluida esta etapa, Ane iniciará previsiblemente el tratamiento con testosterona.
Por el momento, Zamora no contempla iniciar un proceso de cambio de identidad en el Registro Civil como el que llevaron a cabo los padres de la niña de cuatro años de Asteasu (Gipuzkoa) que cambio el nombre de Luke por Lucía ya que en el documento no consta la modificación de sexo y supone un trámite burocrático complicado.

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