Monseñor Socrates B. Villegas, presidente de la Conferencia Episcopal de Filipinas

Socrates B. Villegas, arzobispo de Lingayen Dagupan y presidente de la Conferencia Episcopal de Filipinas, ha escrito una carta en la que asegura que no hay que esperar las directrices de los obispos sobre la exhortación apostólica «Amoris laetitia» y pide que se dé la comunión -«comida para los miserables»- a los «pecadores».

Exactamente, dice que “puede y debe ponerse en práctica inmediatamente”. El prelado filipino también afirma que esta interpretación que hace de lo escrito por el Papa es una “apertura de corazón y espíritu que no necesita ninguna ley, no espera a ninguna directriz ni aguarda indicaciones”.

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Es más, monseñor Villegas llega a asegurar también que los sacerdotes pueden ya facilitar la comunión a pesar de que no tengan indicaciones de sus obispos a este respecto, lo que puede generar bastantes problemas a alguno de sus compañeros en el episcopado.

Estas son las palabras exactas del obispo Lingayen Dagupan, publicadas en la web de la Conferencia Episcopal de Filipinas y que recoge Infocátolica:

“Después de un discernimiento conjunto, vuestros obispos elaborarán directrices más concretas sobre la implementación de la Exhortación Apostólica. Pero la misericordia no puede esperar. La misericordia no debe esperar. Los obispos y sacerdotes deben recibir ya con los brazos abiertos a los que se mantenían fuera de la Iglesia por un sentimiento de culpa y vergüenza. Los laicos deben hacer lo mismo. Cuando nuestros hermanos y hermanas, debido a relaciones rotas, familias rotas y vidas rotas, permanecen tímidamente en los umbrales de nuestras iglesias y de nuestras vidas, sin saber si van a ser recibidos o no, vayamos a su encuentro, como el Papa nos pide que hagamos, y asegurémosles que, siempre hay un lugar a la mesa de los pecadores, en la que el Señor se ofrece a sí mismo como comida para los miserables. O res mirabilis manducat Dominum pauper, servus et humilis…Oh maravilla, el pobre, el siervo y el humilde reciben al Señor. Se trata de una medida de misericordia, una apertura de corazón y espíritu que no necesita ninguna ley, no espera a ninguna directriz ni aguarda indicaciones. Puede y debe ponerse en práctica inmediatamente”.

Lo que dijo y no dijo el Papa

Sin embargo la doctrina de la Iglesia está bien clara. La Exhortación Apostólica Amoris Laetitia explica que una cosa es que los divorciados vueltos a casar no estén excomulgados, que no lo están, y otra muy distinta que puedan recibir la Eucaristía.

Y es que el Papa habla de una mayor acogida y atención a este colectivo para que tenga una vida más participativa en el seno de la Iglesia pero en ningún caso hizo mención al acceso a la comunión.

Por todo, ello llama mucho la atención la carta del presidente de los obispos filipinos, que dice que el Papa no ha cambiado absolutamente nada de las enseñanzas de la Iglesia mientras él contradice el Magisterio abriendo de esta manera la comunión a los divorciados vueltos a casar.

Monseñor Livio Melina: «admitir a la comunión a los divorciados ‘vueltos a casar’ va contra el Magisterio de la Iglesia»

Todo indica que la carta de Monseñor Villegas va a generar mucha polémica y sembrar confusión. Cuando la doctrina al respecto está muy clara. Así el presidente del Pontificio Instituto Juan Pablo II para la Familia, monseñor Livio Melina, asegura que “también después de la Amoris Laetitia, admitir a la comunión a los divorciados ‘vueltos a casar’ excepto en las situaciones previstas en la Familiaris Consortio 84 y en la Sacramentum Caritatis 29 ”, va contra la disciplina de la Iglesia y enseñar que es posible admitir a la comunión a los divorciados ‘vueltos a casar’ más allá de estos criterios va contra el Magisterio de la Iglesia”.

¿Como reaccionarán ahora otros obispos? ¿Qué dirán los obispos alemanes después del pronunciamiento del prelado filipino? ¿Estamos ante el principio de un nuevo cisma?

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