Imagen referencial / Pixabay
Imagen referencial / Pixabay

Quien dijo lo de que “soplar y sorber, no puede ser” no vivía en nuestro siglo. Vamos, que ni lo imaginaba. Porque hoy gobierna indispustada una progresía radical, sector Disney, en todo el Occidente rico bajo la que se puede soplar y sorber, nadar y guardar la ropa, estar en misa y repicando. Al menos, si estás apuntada al colectivo adecuado, naturalmente.

Así, por ejemplo, se ha decretado que el amor romántico es un sucio truco para perpetuar el Patriarcado. Pero esto, ay, solo hay que aplicarlo a los heterosexuales, los ‘engendradores’, esa especie miserable que aún se obstina en perpetuarse por un método más viejo que la tos.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

Suscríbete a Actuall y así no caerás nunca en la tentación.

Suscríbete ahora

Esas desdichadas criaturas están condenadas al sexo más mecánico y desabrido, porque cualquier otra sería poner en peligro a la parte identificada como mujer de contraer una letal patriarquitis.

En cambio, al otro lado del arcoiris, en el reino de las siglas interminables que estos días (¿semanas? ¿meses?) celebran su orgullo, todo es pura y simplemente AMOR. Del bueno. Amor de película, amor romántico hasta el empalago, amor de corazoncitos rosas y aleteo de pestañas.

“El amor es el amor” fue la frase con la que se nos vendió el ‘matrimonio’ homosexual, como si una no pudiese ‘amar’ a muchas de sus congéneres sin desear revolver sábanas con ellas, o como si en el ‘cuarto oscuro’ de una sauna gay cada contacto anónimo encendiera ese amor que mueve los astros en el firmamento.

Ahí todo son romances de tapa dura, como el de la presentadora Sandra Barneda y su conmovedora -y pública, muy pública- reconciliación en Instagram.

Barneda, que trabaja en la tele, ha elegido el Día del Orgullo para reconciliarse con su pareja que, pese al significado que da el diccionario a esta palabra, es solo una, Nagore Robles, que también trabaja en televisión. Lo leo en Libertad Digital, que titula “Sandra Barneda grita a los cuatro vientos su amor por Nagore Robles”. Porque estas cosas, ya ven, se gritan a los cuatro vientos, que eso de la intimidad emocional está muy pasado.

“Sandra Barneda ha confirmado, después de meses de intensos rumores sin confirmación por parte de las protagonistas, que su reconciliación con Nagore Robles es un hecho. La presentadora ha elegido el día del Orgullo Gay y una romántica foto en la que aparecen besándose para gritar a los cuatro vientos lo enamoradas que están. Con un significativo ‘reservado mi derecho a besar a quien quiera. Reservada para ti. Creciendo juntas. ¡Feliz orgullo!’ Sandra ha elegido esta reivindicativa fecha para confirmar una noticia que todos dábamos por hecho después de verlas paseando a su perro en actitud de lo más cariñosa recientemente”.

Y es que parece que, tras la separación, tenían el perrito en custodia compartida.

España es un país confesional. Es decir, es un país con una religión de Estado cuyos principios informan las leyes y cuyos ritos se imponen a todos como fiestas civiles. No hay nada raro ahí, primero, porque nunca ha existido un poder sin su credo y su culto, y aquello del laicismo es un cuento chino que la Historia se ha encargado de desmentir una y otra vez. Por ejemplo, y ya que hablamos de chinos, en China hay un culto al ‘socialismo con características chinas’ tan completo que incluso las parroquias católicas, si quieren seguir oficiando, tienen que comprometerse a predicar la religión estatal desde el púlpito.

En segundo lugar, porque España -otro mito que conviene desterrar- no es un Estado soberano, y tiene que aceptar con una inclinación de cabeza lo que se imponga allende los Pirineos. Y esta religión de que hablamos es universal en el Occidente postcristiano. Es cierto que todavía está en fase evangélica -aunque muy avanzada-, y por eso es necesario confesar la fe a todas horas y en cualquier ocasión, y sus parábolas -como esta que contamos- se imparten como gotas de lluvia en un incesante temporal.

Y, como toda religión, tiene sus buenos y sus malos, sus modelos de virtud y sus ejemplos de depravación. Todos debemos conmovernos con la historia de Barneda, Robles y su perrito, del que lamentablemente desconocemos el nombre. Este en su modelo de familia, el espejo en que debemos mirarnos.

¿Que no parece un modelo muy sostenible, como se dice ahora? No me sean fachas, que tenemos ahí abajo a toda África para ir trayendo mano de obra a medida que vayamos desapareciendo en medio de nuestros caprichos y contradiciones. Lo único que importa es el amor, aunque quizá los herederos de nuestra civilización tengan ideas ligeramente más elaboradas que aplicar.

Comentarios

Comentarios