Ni un solo lunes durante 10 años se ha suspendido a la reunión de asesoría organizada por CustodiaPaterna.org /Actuall
Ni un solo lunes durante 10 años se ha suspendido a la reunión de asesoría organizada por CustodiaPaterna.org /Actuall

Cae la tarde en Madrid. Es septiembre. Comienza la noche, donde las preocupaciones y los pesares de la vida se convierten, no pocas veces, en pesadilla. Para conjurar los miedos y espantar los demonios, sobre todo para afrontarlos, el ser humano necesita desentrañar los arcanos del problema y sentirse acompañado.

Son las 20:30 horas. En una pequeña sala de la calle Pradillo, sin grandes comodidades (una mesa central, algunas sillas dispersas, un espejo en la pared que ayuda a dar algo de amplitud, un reloj y un par de ordenadores), encuentro a una docena de hombres, cada uno sentado en su lugar. En sus caras se refleja un gran pesar. Hay ojeras y apenas esbozan sonrisas, aunque más adelante reconocerán que se tienen que reír de tanto en tanto de su situación para sobrevivir.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

Es 3 de septiembre de 2018. Lunes. El primer lunes de septiembre, un mes en el que las rupturas familiares se cobran su ‘agosto’. Desde hace 10 años, sin faltar ni una sola semana, la Asociación Española de Padres con la Custodia de los Hijos (CustodiaPaterna.org) ha mantenido una reunión de asesoría gratuita. Todos los lunes del año, durante 10 años. Si el lunes es festivo, el martes. Son 520 reuniones seguidas. Entre 2.500 y 3.000 hombres atendidos. Sin apenas medios ni presencia mediática.

Quienes acuden a estas reuniones son varones que están pasando por un proceso de ruptura familiar, con hijos de por medio. “Hace diez años la gente venía muy despistada, pero ahora está más informada, ya no le pilla por sorpresa”. ¿Qué es eso que ya no les pilla tan por sorpresa? El calvario judicial y personal al que se enfrentan, y que afecta de una forma definitiva a los hijos en común, derivado de una legislación basada en la ideología de género y la criminalización del varón de la que se aprovecha una amplia red de organizaciones feministas, partidos políticos y despachos jurídicos regados con ingentes cantidades del presupuesto público local, autonómico y nacional.

Un equipo de apoyo multidisciplinar

Para poder ayudar a quienes acuden a las reuniones de los lunes, la asociación cuenta con un equipo de profesionales formado esencialmente por algunos ‘veteranos’ que ya han pasado por este proceso, tres abogados, una terapeuta y un detective criminólogo.

El día en que se cumple el décimo aniversario de las reuniones sólo han podido acudir dos de los abogados. El más joven es hijo de uno de los fundadores de la asociación. Le apodan ‘dóberman’; al otro, con una larga experiencia profesional en Derecho de Familia, le pusieron ‘mimosín’ por la cara de buena gente que tiene (doy fe) o ‘puertas’, porque en una ocasión se vio obligado a negociar con un juez incluso hablando tras la puerta de un baño.

Pregunto a uno de ellos cuáles son las cuestiones que más preguntan estos padres el primer día que acuden a estas reuniones: “Quieren saber si la opción de irse de casa implica un delito de abandono del hogar que empeore la situación; si les van a sacar todo el sueldo; y qué sucede si su mujer se va a otro lugar con los niños. También preguntan por ‘el porcentaje de posibilidades de…’”.

Se nota quién llega con la mejor intención, entre otras cosas, porque “hablan de sus hijos en primera persona, por sus nombres y antes o después rompe a llorar”

Son preguntas entendibles en los primeros momentos de confusión, aunque el letrado apostilla que la pregunta clave es: ¿Para qué queremos la custodia compartida? “Ahí se nota quién viene por el interés del niño y quién no. Los calamos rápido”. Porque en la asociación tienen claro que el objetivo principal, único en realidad, es el bienestar de los hijos.

Cuando alguien llega a la reunión preguntando cosas como si tiene obligación de hacer esto o lo otro respecto a sus hijos, si le toca pagar tal o cual asunto o no habla de sus hijos por su nombre de pila, se revela que el foco es otro: el conflicto o la venganza, pero no el interés de los menores.

Algunos de los miembros habituales de las tertulias de CustodiaPaterna.org
Algunos de los miembros habituales de las tertulias de CustodiaPaterna.org

Se nota quién llega con la mejor intención, también porque “habla de sus hijos en primera persona, por sus nombres y antes o después rompe a llorar”, explican. “Porque aquí -y en esto se ponen serios- no asesoramos a nadie que no quiera lo mejor para sus hijos”.

“Los casos peores que el tuyo te consuelan. Y es triste”

Tener como objetivo prioritario preservar de la mejor manera en medio de un conflicto a los menores pasa, entre otras cosas, por entender que el consejo teóricamente mejor desde el punto de vista judicial no siempre va de la mano con la mejor opción desde la perspectiva humana. Al final, explican, se trata de  una carrera de fondo, que es la relación de los hijos con los progenitores, y que se construye con los años. “Nosotros recomendamos que nunca quede en un escrito nada que un hijo pueda reprochar con los años a un padre”, aseguran.

A esta reunión no ha venido ninguno nuevo. A veces están como hoy, en petit comité; en ocasiones, se juntan veinte o treinta. Pero quienes allí acuden lo hacen porque, además de recibir una orientación jurídica gratuita y sin compromiso de contratación con los abogados asesores, encuentran un apoyo emocional y una comprensión imposible en otros círculos: “Todos en nuestro entorno familiar o laboral opinan sobre tu situación, tratan de acompañarte,  pero no han pasado por esto. Aquí tenemos un nexo común”, me confiesa uno de ellos. Y otro compañero apostilla en un cierto tono plano, pero con crudeza: “Los casos peores que el tuyo te consuelan. Y es triste”.

Tanto que incluso hacen chanza del trágico paso por los calabozos viernes por la tarde que se alarga todo el fin de semana, tan habitual en estos casos por la interposición de denuncias que se acogen a la nefasta Ley Integral de Medidas Contra la Violencia de Género. “El que menos, tiene 12 horas de calabozo” explica uno de los fundadores de la asociación. Y los lamentos sobre “cuernos y dinero” no les pillan de nuevas.

Pocas son las instancias judiciales, policiales o familiares que no conocen la labor de CustodiaPaterna.org, aunque a nivel mediático y social su nombre no haya trascendido demasiado

Los casos de los hombres que se reúnen hoy en torno a una tarta con velas en el décimo aniversario de las reuniones son de lo más variopinto, por decirlo suave. Algunos siguen intentando lograr la custodia compartida; otros, incluso, la tienen en exclusiva; para algunos es, entre muchas comillas, agua pasada, pues sus hijos son mayores de edad.

“Podría escribir un libro, pero prefiero esperar a la película”, dice con ironía uno de los letrados, “porque la casuística es infinita”.

Cabe preguntarse qué hace a estas personas seguir reuniéndose semana a semana. La respuesta es clara: de alguna forma, han encontrado aquí un ambiente de comprensión y amistad que les hizo bien al llegar y que quieren seguir manteniendo para los que vengan detrás de ellos. Uno de los más veteranos explica: “Quiero devolver lo bueno, todo lo que a mí me ha ayudado. Es algo así como un ‘espejo humanístico’”.

La primera reunión de CustodiaPaterna.org tuvo lugar el primer lunes de septiembre de 2008.
La primera reunión de CustodiaPaterna.org tuvo lugar el primer lunes de septiembre de 2008.

Más allá de las reuniones

La voluntad de ayuda no se restringe al rato que se prolongue la reunión de los lunes. La asociación atiende llamadas de forma continua de padres desesperados. No son pocas las veces que estas duran más de dos horas. En ocasiones, el hombre que acude lo hace ya en un estado muy desesperado.

“Al menos en cuatro ocasiones nos ha llamado la Policía”. El motivo de esas llamadas, comunicarles que han encontrado el cuerpo de un hombre que se ha suicidado y que tenía entre sus pertenencias la tarjeta de la asociación que horas o días antes se le había dado.

Después de diez años, pocas son las instancias judiciales, policiales o familiares que no conocen la labor de CustodiaPaterna.com, aunque a nivel mediático y social su nombre no haya trascendido demasiado. “Cuando algún alto magistrado te envía a su sobrino para que lo asesores, es que algo estamos haciendo bien”, me confiesan ya concluida la reunión, camino del coche.

Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, en 2011, las custodias compartidas tan solo representaban el 12,3% de las rupturas. Pero ya en 2016 -último año publicado- representaban casi un 30% del total (28,2%). Es buena señal, sobre todo por los hijos que pueden disfrutar de ambos progenitores de una forma más equilibrada, pero queda un largo camino por recorrer. De lo contrario, las cifras darían a entender que el 70% de los padres divorciados son incapaces (o perjudiciales, en el peor de los casos) para formar parte del desarrollo de sus hijos. Es mucho suponer. 

Este lunes también habrá reunión.

Comentarios

Comentarios

Compartir
Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".