Hombres G, una banda de tiempos de La Movida que siempre fue por libre.
Hombres G, una banda de tiempos de La Movida que siempre fue por libre.

David Summers, la cara más reconocible de Hombres G, la mítica banda española de los años 80, habla con total libertad y a tumba abierta de algunos asuntos que hoy son tabú y que, incluso según algunas leyes, pueden ser objeto de sanciones administrativas o, en el peor de los casos, consideradas como un delito de odio.

¿Cuál es el secreto para conducirse de esta manera en un mundo -mucho más el artístico- dominado por lo políticamente correcto? Entre otras cosas, porque los Hombres G no juegan en la liga de las grandes discográficas, las radiofórmulas más exitosas, ni se pliegan a las modas. Son libres.

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“No estamos en el sistema. No tenemos mánager. No tenemos discográfica. Giramos cuando nos da la gana. Hacemos un disco cuando queremos”, confiesa Summers en una interesantísima entrevista concedida al suplemento Papel de el diario El Mundo.

Summers: “Salíamos al escenario igual que íbamos por la calle, sin disfrazarnos”

Estar en La Movida sin ser de La Movida

Summers explica cómo los componentes de los Hombres G no iban “disfrazados” como el resto de bandas de aquellos años de desenfreno callejero y sonoro en Madrid: “Salíamos al escenario igual que íbamos por la calle, sin disfrazarnos. Necesitaban meternos en un cajón y fue el de los pijos”.

Sin embargo, el hecho de ser supuestamente “pijos” no fue el motivo de su expulsión del “paraíso” de la transgresión bajo la batuta del viejo profesor Tierno Galván (Rockeros… ¡El que no esté colocado, que se coloque… y al loro!).

Según relata Summers, los motivos, más allá del encasillamiento por “pijos”, el detonante fue, por un lado, la envidia (“vendimos medio millón de discos y eso no encajaba”); y, por otro, no encajar con el ambiente dominante: “La Movida, lo que pasa es que era una especie de movimiento gay. Era muy gay. Nosotros no nos sentíamos ahí. Nunca hemos sido gays. No nos sentíamos en este ambiente“.

“Oímos que un grupo se había quejado de que había un grupo homófobo en el festival. ¡Cómo! ¡Por qué! Claro, ya empezaba la tontería de la corrección política y eso”

“Voy a vengarme de ese marica”

No ha sido la única vez en la que su no pertenencia al ambiente LGTBI les ha pasado factura. Los Hombres G fueron tachados de “homófobos” pasados los años en México por una frase (“voy a vengarme de ese marica”) de una de sus más famosas canciones, ‘Sufre mamón’.

David Summers recuerda que hace unos 10 años “oímos que un grupo se había quejado de que había un grupo homófobo en el festival. ¡Cómo! ¡Por qué! Claro, ya empezaba la tontería de la corrección política y eso”.

Corrección política a la que van a seguir oponiéndose. “Voy a seguir haciendo lo mismo. Voy a seguir hablando igual y voy a escribir igual”, confiesa Summers, que defiende que hubiera sido “feo y cobarde” no haber emprendido una gira con Taburete, la formación musical del hijo del extesorero del PP, Luis Bárcenas, sólo por ese motivo”.

Preguntado por si ha tenido tentaciones de cambiar títulos de sus canciones para adaptarlos a los nuevos modos de la corrección política y social (Los chicos y las chicas cocodrilo, por ejemplo), se mantiene firme: “Que no, que no; no me planteo nada. Me da igual lo que piense la gente“.

Dos pruebas más de que David Summers no se muerde la lengua y que tiene intención de seguir siendo una rara avis que planee por encima de la corrección política:

Primera: No tiene empacho en reconocer que la inspiración de ‘Marta tiene un marcapasos’ (“la canción más surrealista que he escrito”) pivota entre la película Alien y unos chistes que su padre contaba sobre la Pasionaria y su marcapasos.

Y segunda: Escucha muchísimo a Sinatra. Y por tanto, su My way.

Y parece que va a seguir a su manera.

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Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".