La ‘violencia de género’ se ha convertido no sólo en uno de los mecanismos de control ideológico de la sociedad, sino, también, de castigo de los disidentes o los ‘sospechosos habituales’, como las multas que nos anuncia la ‘memoria democrática’.

Su importancia es tal que el Gobierno hace pasar en su propaganda muertes por suicidio o accidente en asesinatos machistas, cuando la mujer fallecida se encontraba junto a un varón. Para reforzar el discurso, que debe de tener más grietas de las que vemos, se añade en todas las informaciones que el número de mujeres asesinadas desde 2003, y que el porcentaje de denuncias falsas es de 0,0015%, lo que da entre dos y cuatro al año.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Para escapar de esta mentira subvencionada que está conduciendo a la sociedad a la guerra de sexos (y dando de comer langosta a muchas), no hay que dejar de difundir las noticias que la refutan.

El Estado asegura que las denuncias falsas son dos o tres al año. A un pobre leonés le cayeron todas ellas

En 2016, un caso de ‘violencia de género’ conmocionó a los españoles: un canalla había secuestrado a su antigua pareja y le había echado pegamento en la vagina. A principios de septiembre supimos que la Audiencia Provincial ha condenado a diez años de cárcel a la mujer por simulación de delito.

Vanesa Gesto denunció que fue secuestrada en la puerta de su casa en Fabero (León, sobre las once de la noche del 17 de octubre de 2016, por dos cómplices de su expareja de 36 años y que la obligaron a entrar en un coche en el que la trasladaron a Bembibre. Una vez allí fue maltratada y vejada por su expareja, que la habría echado pegamento en la vagina y posteriormente abandonado semidesnuda en el barrio de la estación de la ciudad.

Ignacio Escolar dio difusión a la denuncia falsa de Vanesa Gesto.

Ese mismo día, la mujer solicitó el reingreso en prisión de su expareja, que había salido de la cárcel tres días antes, donde estaba porque ella le denunció por acoso. Inmediatamente, el juez de Ponferrada cumplió la petición de Vanesa Gesto, amparada en la legislación vigente, y ordenó detener y encarcelar envió a prisión al desdichado Iván Rico. Días más tarde, le puso en libertad ante los indicios de que se trataba de una simulación de delito.

En su propaganda, el Gobierno hace pasar muertes de mujeres por suicidio o accidente como asesinatos machistas

Aparte de las incoherencias en el relato de Gesto, la Guardia Civil encontró grabaciones en la que la mujer compraba pegamento y cuerda poco antes del montaje. Además, su colaborador en la simulación del delito confesó.

Rico tuvo la mala suerte de ser el único perjudicado por las dos o tres denuncias falsas que se producen cada año.

En cuanto se supo de la denuncia, las tertulias estallaron en indignación. “¡Otro aborrecible crimen machista!” “¡Nos están matando!” “Estos animales no pueden estar en la calle”. Gobernaba el penoso Mariano Rajoy, que no era de derechas, pero tampoco era socialista, por lo que todo valía contra él.

La sentencia a diez años de la mentirosa aepnas ha sido comentada por los mismos medios que dieron pábulo a su denuncia

Al aparecer los indicios del montaje, se corrió el tupido velo que manda el tópico. Recuerdo que uno de los tertulianos de choque trató de arreglarlo diciendo: “¡Qué terror debería de tener esa mujer para actuar así”. Es decir, las mujeres para este señor, director de un diario digital, son seres inmunes a la maldad.

La supuesta agresión salió hace cuatro años en casi todos los medios de comunicación, fueran feministas o fueran colaboracionistas. La puesta en libertad del varón sospechoso, en algunos. Y la condena de la mentirosa, en casi ninguno, salvo los locales de León y Castilla y algún otro más.

Igualmente desaparecen las noticias en que las mujeres matan a otras mujeres, a niños o varones. O se colocan en el último bloque de noticias de los telediarios, sin el cintillo de ‘violencia de género’; tampoco reciben las víctimas minutos de silencio ni condenas por parte de los encargados de las cuentas de Twitter de los políticos. Por ejemplo, el lunes 21 comenzó la vista oral en la Audiencia de Pontevedra del juicio a una mujer por intento de asesinato de la novia de su antigua pareja. Quizás esa señora actuó así inducida por el ‘amor romántico’, porque una mujer nunca mata y nunca miente.

Dentro de nuestra modestia como medio, Actuall contribuye a reparar el honor de Iván Rico. ¡El honor! Suena a chiste, hasta que te lo quitan y sin él no te atreves ni a salir de casa.

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